Los campos de batalla son los nuevos escenarios para la demostración tecnológica

Con los últimos conflictos armados se abre el debate sobre el alcance tecnológico armamentista

Los avances tecnológicos, ahora, se exhiben en los campos de batallas

El uso creciente de tecnologías emergentes en los conflictos armados está modificando no solo las herramientas con las que se combate, sino también las estrategias, los escenarios, los actores involucrados y sus efectos. Innovaciones como los drones de uso comercial, la inteligencia artificial, la guerra electrónica y la militarización de infraestructuras civiles tienden a difuminar la frontera entre lo militar y lo civil.

Este panorama cuestiona concepciones tradicionales sobre la naturaleza y la conducción de la guerra, así como la forma en que se desarrolla en la práctica, y abre nuevos debates jurídicos y humanitarios, especialmente en lo relativo a la protección de la población civil y el respeto del principio de distinción.

Se debe mencionar que los conflictos armados están en constante evolución. Tecnologías que antes parecían propias de la ciencia ficción o de entornos experimentales hoy forman parte de los escenarios de combate y se suman a las armas existentes. Paralelamente, surgen nuevas formas de hacer la guerra que tienden a difuminar fronteras históricas: entre lo militar y lo civil, lo físico y lo digital, e incluso entre lo que constituye un conflicto armado y lo que no. Este proceso no es solo tecnológico, sino también conceptual y estratégico.

Es probable que la innovación militar más evidente y extendida de la última década haya sido la expansión de los sistemas no tripulados, como los drones aéreos, los vehículos terrestres y las embarcaciones marítimas. Lo que en el pasado estaba limitado a un reducido grupo de Estados con alto desarrollo tecnológico hoy se ha convertido en un rasgo casi común de los conflictos actuales, incluyendo su uso por parte de actores armados no estatales.

En la actualidad las naves no tripuladas son las más usadas por los ejércitos

Pero no solo se trata de drones, también los vehículos marítimos y terrestres no tripulados avanzan rápidamente. Se han empleado drones navales en operaciones ofensivas contra buques, objetivos en la costa, helicópteros y aviones de ala fija. En las plataformas terrestres se están probando y desplegando métodos como la siembra de minas y el apoyo en combate. Una operación conjunta reciente, conducida en su totalidad por sistemas no tripulados, si bien se realizó a escala limitada, es una muestra de lo que implicaría, algún día, un conflicto armado enteramente automatizado.

Asimismo, estas armas futuristas avanzan en otras áreas; quizás una de las más importantes y, a su vez, preocupantes, es la de las armas láser y de microondas. A diferencia del armamento convencional, estas tecnologías no disparan proyectiles físicos, sino energía concentrada. Los láseres militares ya se están probando para neutralizar drones, misiles y sensores enemigos. Mientras que las armas de microondas de alta potencia pueden inutilizar sistemas electrónicos sin causar destrucción visible.

Implementación de la IA

La inteligencia artificial (IA) aplicada al armamento es, probablemente, el campo más controvertido. Los sistemas autónomos pueden analizar grandes volúmenes de datos en tiempo real y tomar decisiones a una velocidad imposible para un ser humano. La IA ya se usa en vehículos de combate autónomos y en sistemas defensivos que identifican amenazas sin intervención humana directa.

El sector de la IA abarca un amplio espectro, donde los escenarios de la guerra ya se desplazan de lo físico a lo digital o cibernético, que lejos de causar explosiones, tiene la tarea de “apagar al enemigo”. Hoy en día se les conoce como armas invisibles y son capaces de generar daños sin precedentes.

Las nuevas armas exóticas del siglo XXI no solo cambian cómo se combate, sino también quién combate y bajo qué reglas. La automatización, la velocidad y la digitalización plantean enormes desafíos éticos, legales y geopolíticos.

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2 Comentarios

  1. Una demostración del avance de la tecnología al servicio del mal, de la destrucción, de la muerte.
    La exhibición de estas tecnologías es verdadera pornografía satánica.
    Es indudable que el gene humano de la autodestrucción va evolucionando a pasos agigantados, y no contento con eso está concentrando su capacidad en la creación de instrumentos artificiales con inteligencia propia diseñados para superar la capacidad maligna de su creador.
    Fantástico! Y el mundo aplaude, como afilando la guadaña que los va a ejecutar, en vez de crear mecanismos que controlen la distribución de la «torta» de los dineros públicos, orientándolos más hacia la creación de instrumentos que hagan nuestra vida más fácil, sin tener que pensar que mañana, si algún anormal anaranjado ve, por ejemplo y en nuestra realidad, que compramos muchas cosas chinas o miramos la televisión rusa, pues decide mandar a otro Juan Días de Solís con otra armada a someter a los indómitos charrúas, y ahí nos encontremos en un par de semanas viviendo bajo los puentes y revolviendo basura para buscar la cena de cada día.
    Todas esas exhibiciones y ferias armamentistas que orgullosa y pomposamente se realizan alrededor del mundo y con frecuencia deberían ser el motivo central que despertara a las gentes normales del mundo y las hiciera tomar conciencia de que lo que está viendo son los instrumentos de «trabajo» de las grandes empresas funerarias que son quienes los fabrican.

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