Naciones Unidas se ha convertido estos días en la caja de resonancia de un mundo que camina hacia el abismo con pasos cada vez más grandes y una velocidad que rompe las leyes de la inercia. Entre comunicados, reportes y discursos que hacen llamado a la cordura, la guerra y sus caudillos lejos de cesar, se tiende cada día más. Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, denunció los recientes acontecimientos manifestando que el sueño de la paz global está en peligro, y la amenaza nuclear es la mayor que hemos enfrentado en décadas.
Del mismo modo advirtió que las tensiones globales están elevando el gasto militar a niveles estratosféricos y las armas pequeñas y ligeras están aumentando. Las tecnologías emergentes hacen que los conflictos sean aún más letales, señaló. «Es hora de invertir en la arquitectura de la paz, no en las herramientas de la guerra», reclama, en un momento donde los titulares acaparan precisamente misiles, bombas «destructoras de búnkeres» y ataques de represalias. Eso significa cumplir con las obligaciones de desarme, reconstruir la confianza y fortalecer los sistemas que previenen la proliferación, los ensayos y el uso de armas letales, afirmó. Juntos, podemos prevenir catástrofes y garantizar un mundo seguro y pacífico para todos, concluyó.

La UNESCO y UNICEF también alzaron la voz dado que el bombardeo de una escuela de niñas en la ciudad de Minab, al sur de Irán, ha dejado más de 160 víctimas mortales. Ciento sesenta escolares, según las primeras informaciones, muertas en el lugar que debería ser el más seguro después de su propio hogar. «El asesinato de alumnas en un lugar dedicado al aprendizaje constituye una grave violación de la protección que el derecho internacional humanitario otorga a las escuelas», denunció la UNESCO. Es una decisión con consecuencias, da igual qué bando lo haya perpetrado, da igual la justificación, cuando un inocente muere, la humanidad entera retrocede un paso.
La escalada militar en Oriente Medio tiene consecuencias devastadoras para la población civil y hoy como se ve, se teme una escalada aún mayor. El organismo de la energía atómica confirma que no hay daños en instalaciones nucleares iraníes, pero advierte del riesgo de un incidente por la escalada regional.
En una reunión de urgencia celebrada el sábado tras el inicio de la crisis, el Secretario General condenó todos los ataques y recordó que el Artículo 2 de la Carta de la ONU prohíbe «recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado». Guterres afirmó que «la región y el mundo necesitan una salida ahora mismo» e hizo un llamamiento a la distensión y al cese inmediato de las hostilidades.

Pese a que no hay daños en instalaciones nucleares iraníes, el riesgo sigue. En este aspecto, el Organismo Internacional de Energía Atómica celebró una reunión extraordinaria para evaluar el impacto de los ataques en las instalaciones nucleares de la región. Su director general, Rafael Grossi, informó que, hasta el momento, no se han registrado daños en la central de Bushehr, el reactor de investigación de Teherán ni en otras infraestructuras del ciclo del combustible nuclear iraní.
No obstante, Grossi advirtió que el riesgo de un incidente nuclear sigue latente. No solo Irán tiene instalaciones atómicas, sino que también han sido atacados países como Bahréin, Irak, Kuwait, Omán, Qatar y Arabia Saudí. «Todos ellos utilizan aplicaciones nucleares de un tipo u otro», recordó. En este sentido, el OIEA mantiene en alerta su red regional de vigilancia y, hasta ahora, no ha detectado aumentos anormales de radiación en los países vecinos a Irán. Grossi reveló que los esfuerzos para contactar a las autoridades reguladoras nucleares iraníes continúan, pero hasta ahora no han recibido respuesta. E instó a la «máxima moderación» en todas las operaciones militares y a mantener abiertos los canales de comunicación.

Por su parte, el secretario general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, mostró su «profunda preocupación» por la guerra contra Irán iniciada por Estados Unidos e Israel, advirtiendo que la amenaza sobre las instalaciones nucleares se está intensificando, lo que podría tener graves consecuencias para la salud pública. «Está aumentando la amenaza de que las instalaciones nucleares se vean afectadas. Actualmente, cualquier compromiso a la seguridad nuclear podría tener graves consecuencias para la salud pública», denunció Tedros este jueves durante una rueda de prensa de la OMS.
Dadas las estadísticas, el secretario general de la OMS indicó que, hasta la fecha, se han reportado casi 1,000 muertes en Irán, 15 en Líbano, 13 en Israel y 11 en otros países del Golfo. Además, la OMS ha verificado 13 ataques contra la atención sanitaria en Irán y uno en Líbano. En este contexto, Tedros ha recordado que, según el derecho humanitario vigente, «la atención sanitaria debe protegerse y no atacarse».
Según BBC Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, China, Francia, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte conforman el exclusivo grupo de 9 países que poseen armas nucleares. De todos ellos, Israel es el único que nunca lo ha confirmado de modo oficial. Junto a esto, Estados Unidos se convirtió en la primera potencia nuclear tras desarrollar estas armas en secreto como parte del Proyecto Manhattan durante la Segunda Guerra Mundial.
Y desplegó estas armas con efectos devastadores hace 80 años, cuando lanzó bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Este país era una de las potencias del Eje, una coalición militar que también incluía a la Alemania nazi e Italia, y con la que las fuerzas aliadas estaban en guerra. Se calcula que las explosiones causaron la muerte de más de 200.000 personas.

