Con una ceremonia realizada este lunes en la sede de la Escuela Naval, la Prefectura Nacional Naval (PRENA) conmemoró el 197.º aniversario de su creación, reafirmando su papel estratégico como autoridad marítima del Estado y como uno de los pilares de la seguridad, la soberanía y el desarrollo del país. El acto contó con la presencia de autoridades nacionales, mandos militares, representantes de organismos del Estado, delegaciones extranjeras y actores del sistema marítimo nacional.
Entre las autoridades presentes se destacaron la ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo; el subsecretario de la cartera, Joel Rodríguez; la presidenta de la Suprema Corte de Justicia; el comandante en jefe de la Armada Nacional; el comandante en jefe del Ejército; el director nacional de Policía; legisladores, almirantes y representantes de autoridades marítimas de Argentina, Brasil, Italia y Perú, países con los que Uruguay comparte responsabilidades en materia de seguridad marítima regional y global.
El discurso central estuvo a cargo del capitán de navío César Ricciardi, encargado de despacho del Prefecto Nacional Naval, quien trazó un balance histórico e institucional de la Prefectura, destacó los resultados operativos del último año y proyectó los desafíos futuros de la institución en un contexto de creciente actividad marítima.
Ricciardi comenzó subrayando el carácter simbólico del acto, con la formación de marinos provenientes de las circunscripciones del río Uruguay, del río de la Plata y del océano Atlántico, junto a efectivos de la Prefectura del Puerto de Montevideo, de la Infantería de Marina y de la banda de parada de la Armada. “Todos han venido con orgullo, con largas horas de viaje y preparación, con sus mejores galas para desfilar”, expresó, en reconocimiento al compromiso del personal.
El prefecto destacó además el trabajo cotidiano y coordinado con otras agencias del Estado, fuerzas armadas y policiales, gremios del mar, organizaciones sociales, instituciones educativas marítimas, la industria naval y los armadores. En ese sentido, remarcó la importancia de un sistema marítimo nacional “más eficiente e integrado”, un concepto que definió como imprescindible para el siglo XXI.

Zufriategui, el primer capitán del puerto de Montevideo
Al repasar la historia de la institución, Ricciardi recordó que la Prefectura toma como fecha fundacional el 9 de febrero de 1829, cuando el coronel de marina Pablo Zufriategui fue designado primer capitán de puerto de Montevideo. No obstante, subrayó que Zufriategui ya había ejercido ese rol durante la Liga Federal, nombrado por José Artigas en 1815, lo que vincula a la Prefectura con los orígenes mismos del país y con la herencia artiguista.
Desde entonces, la institución atravesó diversas denominaciones —Capitanía de Puerto, Comandancia de Marina, Prefectura General Marítima— hasta adoptar, hace más de cinco décadas, el nombre de Prefectura Nacional Naval, como componente indisoluble de la Armada Nacional. “Cada cambio respondió a la evolución de la República y a nuevas necesidades y desafíos, pero siempre con la misma vocación de servicio”, afirmó.
En la actualidad, la Prefectura Nacional Naval ejerce la autoridad marítima del Estado e integra el sistema de defensa nacional desde su misión específica. Su presencia permanente en ríos, costas, puertos y aguas jurisdiccionales constituye un factor central para la soberanía y la protección de los intereses marítimos del país. Ricciardi definió ese espacio como la “pradera azul” del Uruguay, un ámbito estratégico que proyecta al país desde el territorio hacia el Atlántico Sur.
“El concepto de seguridad atraviesa toda nuestra misión”, señaló el jerarca, al enumerar las múltiples dimensiones del trabajo de la Prefectura: seguridad de las personas en el mar, protección del medio ambiente marino, seguridad de buques y puertos, seguridad jurídica, control policial en zonas portuarias y costeras, y seguridad técnica en buques y astilleros. En uno de los pasajes más emotivos del discurso, evocó el rol de la Prefectura en tareas de rescate y salvamento, cuando “una embarcación de prefectura es la que muchas veces trae a los náufragos de regreso a la vida”.
Ricciardi destacó también la ampliación de la jurisdicción marítima dispuesta en 2019, que pasó de 2.200 a 3.687 kilómetros de costas, ríos, lagunas y embalses, lo que implicó un aumento del 67% en las responsabilidades de control. Actualmente, la Prefectura tiene presencia en 17 departamentos, desde Bella Unión hasta Pueblo Lago Merín, constituyendo el mayor despliegue territorial de la Armada Nacional en el interior del país.
En cuanto a los recursos humanos, la institución cuenta con 1.327 integrantes, de los cuales el 47% son mujeres, más de 500 en total, que se desempeñan en todas las áreas: operativas, técnicas, tácticas y administrativas. “Somos una institución moderna, profesional y comprometida”, afirmó Ricciardi.

Balance en cifras
Los datos del último año reflejan esa actividad: más de 2.200 kilogramos de estupefacientes incautados, 48 personas procesadas por la Fiscalía, 3.138 procedimientos vinculados a delitos, faltas, accidentes y hechos policiales. Los centros de control de tráfico marítimo monitorearon más de 105.200 buques y embarcaciones, autorizaron 14.786 arribos y zarpadas, gestionaron cerca de 4.000 certificaciones para la gente de mar y más de 7.000 expedientes de embarcaciones comerciales y deportivas. Además, se realizaron más de 7.600 inspecciones técnicas vinculadas a la seguridad y la prevención de accidentes.
“Detrás de cada número no hay estadísticas frías, sino horas de trabajo, de vigilancia y de guardia; decisiones responsables y, sobre todo, vidas protegidas”, enfatizó.
De cara al futuro, Ricciardi señaló que el crecimiento sostenido de la actividad marítima traerá aparejadas mayores responsabilidades y exigencias. En ese marco, puso el acento en la integración y la cooperación interinstitucional como pilares de la seguridad marítima moderna. “La seguridad se construye juntos, con coordinación, cooperación y confianza mutua”, sostuvo.

El “servicio silencioso”
En el cierre de su intervención, el capitán de navío destacó lo que definió como el principal capital de la Prefectura Nacional Naval: su gente. Resaltó el “servicio silencioso” que prestan mujeres y hombres en puertos, playas, embarcaciones, oficinas y patrullas, muchas veces invisible para la sociedad, pero esencial para el país. También subrayó dos valores que, a su juicio, definen a la institución: el espíritu de cuerpo y la lealtad a la misión y a la República. Finalmente, Ricciardi afirmó que la actividad marítima crece año a año, lo que incrementa las responsabilidades de la institución, y sostuvo que la seguridad marítima moderna se construye con más servicio, más compromiso y más integración.
En ese sentido, destacó la coordinación permanente con agencias del Estado, Fuerzas Armadas, fuerzas policiales, gobiernos departamentales, organizaciones sociales, centros de formación marítima y el sector productivo, bajo una lógica de cooperación y confianza mutua. “La seguridad marítima se construye juntos”, afirmó.



Con esa barba le falta la bolsa negra al hombro…y los pantalones de gaucho.