Recientes informes revelan que el país ha experimentado una disminución notable en los índices de pobreza, que han pasado del alarmante 53% al 38% en un período relativamente corto. Esta mejora ha sido atribuida a las políticas económicas implementadas por el gobierno, las cuales se centran en el control de la inflación y la recuperación de los salarios.
Desde su llegada al poder, Milei ha puesto en marcha una serie de reformas económicas ambiciosas, diseñadas para estabilizar la economía y enfrentar la crisis inflacionaria que ha golpeado con fuerza el poder adquisitivo de los ciudadanos argentinos. En este contexto, la reducción de la pobreza se presenta como un logro significativo, aunque no está exenta de interrogantes sobre la sostenibilidad de estas políticas en el largo plazo.
Las medidas adoptadas por el gobierno incluyen un enfoque más riguroso en el control de la inflación, que ha mostrado una notable disminución, situándose entre el 2% y el 3% mensual. Además, se han implementado iniciativas destinadas a mejorar los salarios en ciertos sectores, lo que ha contribuido a un aumento en el poder adquisitivo de una parte de la población trabajadora.
A pesar de los resultados alentadores, analistas y expertos advierten que estos cambios podrían ser efímeros. La posibilidad de futuras devaluaciones y la inestabilidad económica siguen planteando serias preocupaciones. La dependencia de un control inflacionario que puede revertirse rápidamente es un elemento crítico que podría amenazar la situación de pobreza en el futuro cercano.
El último informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA (ODSA-UCA) puso en cifras lo que hasta el momento sólo era palpable en las calles: la pobreza alcanzó al 55% de la población y la indigencia al 18%, los niveles más altos desde 2002.
Es decir, más de 25 millones de argentinos y argentinas que no logran cubrir la canasta básica y al menos unos 10 millones que no satisfacen sus necesidades alimentarias.
Agustín Salvia, director del ODSA-UCA, dijo que con el shock de precios, producto de la devaluación y de la consecuente caída de los ingresos reales en diciembre y enero, se produjo un fuerte aumento de la pobreza, la cual habría llegado a un pico de 58% en diciembre 2025.
“En realidad el mayor problema ahora tiene que ver con la indigencia, porque la duplicación de la Asignación Universal por Hijo (AUH), la Tarjeta Alimentar y el plan de los 1.000 días es una compensación al aumento de la inflación y en un contexto de caída del nivel de actividad y de mucha recesión los sectores informales, los cuentapropistas, autónomos y pequeñas empresas familiares o microemprendedores locales ven reducido su nivel de trabajo y la cantidad de horas trabajadas, lo cual baja su remuneración”, señaló.
En este sentido, cabe recordar que en el segundo semestre de 2023, la pobreza llegó al 41,7% de la población (19,4 millones de personas) y la tasa de indigencia al 11,9 por ciento, es decir unas 5,5 millones de personas.
Mientras tanto, desde el Gobierno impulsan un corte total en las ayudas a los comedores que día a día alimentan a cientos de miles de familias.
Las reacciones de la ciudadanía son variadas y reflejan una gama de opiniones. Mientras que algunos celebran la caída en los índices de pobreza como un avance significativo, otros critican la falta de un enfoque integral que aborde las causas estructurales de la pobreza en el país. La desconfianza persiste entre sectores que sostienen que las reformas implementadas podrían beneficiar desproporcionadamente a los grupos privilegiados, dejando a los más vulnerables en una situación precaria.
A medida que el gobierno de Milei continúa implementando sus políticas económicas, el gran desafío será garantizar que los avances en la reducción de la pobreza sean realmente sostenibles y que alcancen a todos los estratos de la sociedad. La creación de un entorno económico estable y equitativo será fundamental para asegurar que la mejora en las condiciones de vida de los argentinos no se convierta en un logro temporal, sino en un paso hacia un futuro más próspero y justo.
La situación de la pobreza en Argentina es un asunto que merece atención continua y un enfoque multifacético. La gestión de Milei representa un giro en la dirección económica del país, pero la clave del éxito radica en la capacidad de sus políticas para generar un crecimiento inclusivo y sostenible a largo plazo. La sociedad argentina estará atenta a cómo se desarrollan estos cambios y si realmente se traducen en una mejora duradera en la calidad de vida de su población.

