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El éxito de los programas de vacunación depende de la confianza y la adherencia de la población

La Vacunación: “Un compromiso en Uruguay”

Las vacunas funcionan al preparar al sistema inmunológico para reconocer y combatir patógenos

Las vacunas funcionan al preparar al sistema inmunológico para reconocer y combatir patógenos
Las vacunas funcionan al preparar al sistema inmunológico para reconocer y combatir patógenos

El aumento en la circulación de diversos virus en latinoamérica no deja fuera a Uruguay. Por este motivo pone nuevamente en primer plano una herramienta fundamental de defensa: las vacunas. Su importancia no se limita a la primera infancia, sino que constituye un compromiso con la salud individual y colectiva a lo largo de toda la vida. Mantener los esquemas al día es una responsabilidad que previene enfermedades graves, reduce complicaciones y frena la propagación de infecciones.

Las vacunas funcionan al preparar al sistema inmunológico para reconocer y combatir patógenos específicos. Este mecanismo no solo protege a quien la recibe, sino que, al alcanzar altas coberturas, genera inmunidad colectiva. Esta barrera comunitaria es crucial para proteger a quienes, por condiciones médicas específicas, no pueden vacunarse. La historia demuestra su eficacia: enfermedades como la viruela han sido erradicadas y otras, como la poliomielitis o el sarampión, han visto drásticamente reducida su incidencia.

Existen varios virus circulando en América Latina
Existen varios virus circulando en América Latina

En Uruguay, el Programa Nacional de Vacunación establece un calendario que contempla todas las etapas. Su seguimiento es la estrategia central para controlar enfermedades prevenibles. Los primeros años de vida son de suma importancia. El calendario uruguayo incluye, desde los primeros meses, vacunas contra enfermedades como la tuberculosis, la hepatitis B, la poliomielitis, el rotavirus, la difteria, el tétanos, la tos convulsa, la influenza, el neumococo, la meningitis por haemophilus influenzae tipo b y el sarampión, la rubéola y las paperas. Estas dosis iniciales y sus refuerzos posteriores buscan generar defensas sólidas durante un periodo de alta vulnerabilidad. La vacunación oportuna en esta etapa ha sido clave en la reducción histórica de la mortalidad infantil.

Siempre es momento para aplicar refuerzos, como la dosis contra la difteria, el tétanos y la tos convulsa, y para incorporar vacunas específicas. La vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), dirigida a ambos sexos, previene infecciones que pueden derivar en cáncer cérvico uterino, de pene, bucal y otros. También se recomienda la vacuna contra el meningococo, bacteria causante de meningitis.

La inmunidad conferida por algunas vacunas de la infancia puede disminuir con el tiempo. En la adultez es esencial verificar y actualizar el carné. Se indica un refuerzo contra la difteria y el tétanos cada diez años. Para quienes completaron el esquema infantil, se administran dosis adicionales a los 45 y 65 años. La vacuna anual contra la gripe está recomendada para la población en general, y es prioritaria para grupos de riesgo, personas con enfermedades crónicas, embarazadas y personal de salud. Evaluar la necesidad de vacunas como la contra la hepatitis B, la doble bacteriana o la antineumocócica según el historial médico y la actividad laboral es también parte del cuidado.

El envejecimiento conlleva una disminución natural de la respuesta inmune. La vacunación en esta etapa es fundamental para prevenir infecciones que pueden tener consecuencias graves. La vacuna antigripal anual es esencial. La vacuna contra el neumococo, según indicación médica y criterios establecidos por el programa nacional, protege contra formas severas de neumonía. Mantener al día el refuerzo contra la difteria y el tétanos sigue siendo relevante. 

El éxito de los programas de vacunación depende de la confianza y la adherencia de la población. Acceder a información veraz, proveniente de fuentes oficiales como el Ministerio de Salud Pública, es el primer paso para despejar dudas. En el contexto actual de Uruguay, con un incremento en la circulación viral, revisar el estado de vacunación personal y familiar adquiere particular urgencia. Las vacunas son un bien de salud pública, fruto del avance científico, y su aprovechamiento es un acto de protección individual y de solidaridad comunitaria.

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