El jefe de Gabinete de Ministros de la República Argentina y exvocero presidencial, Manuel Adorni, presentó su renuncia indeclinable al cargo en medio de un creciente escándalo político y judicial. La dimisión se produjo de forma inmediata tras la apertura de una investigación penal por presunto enriquecimiento ilícito, impulsada luego de que se detectaran inconsistencias patrimoniales severas entre sus consumos habituales y los ingresos reportados ante los organismos de control. Auditorías periodísticas y fiscales revelaron que el exfuncionario mantenía niveles de gasto y capacidad de ahorro significativamente superiores a los ingresos percibidos en el ejercicio de la función pública bajo la administración de Javier Milei.
El foco de la polémica judicial se concentra en la detección de un capital no declarado de 500.000 dólares en efectivo. Ante la consulta pública, Adorni admitió haber presentado declaraciones rectificativas ante la Oficina Anticorrupción correspondientes a los períodos fiscales de 2023 y 2024 para intentar regularizar dichos activos financieros. En declaraciones televisivas brindadas a la señal de noticias La Nación +, el ahora exjefe de Gabinete justificó la omisión patrimonial catalogándola como un error técnico administrativo, argumentando que los fondos provienen de ahorros acumulados durante su actividad en el sector privado y de ganancias extraordinarias obtenidas mediante inversiones en criptomonedas.
La salida de Adorni representa un fuerte impacto para el núcleo político de la Casa Rosada, dado el rol de extrema cercanía que el exvocero mantenía con el presidente Milei desde el inicio de la gestión de gobierno. La justicia federal argentina continuará con el peritaje de los bienes y cuentas bancarias para determinar el origen de los fondos.

