Un equipo de científicos del Instituto Clemente Estable y la Universidad de la República creó un atlas del cerebro de Garcialebias charrua, especie que habita en nuestro país y representa a un grupo de peces con una capacidad excepcional para adaptarse a entornos cambiantes.
Estos peces anuales «son un modelo de estudio muy valioso para una amplia gama de disciplinas, incluida la neurobiología» señalaron desde Clemente Estable. Viven en condiciones extremas, en charcos temporales que se secan en verano. Como resultado, su sistema nervioso se encuentra bajo una presión ambiental considerable, lo que a su vez les lleva a desarrollar diferentes estrategias de desarrollo y plasticidad para la supervivencia. Cuando se enfrentan a situaciones ambientales extremas, los peces del grupo Austrolebias comienzan a generar nuevas células nerviosas en diferentes regiones del encéfalo, es decir, exhiben una rápida neurogénesis al servicio de su sistema sensorial.
Al observarse y conocer en profundidad los tejidos y estructuras encefálicas de estos peces durante su corta vida, se pueden detectar cambios que ocurren en su desarrollo, anatomía y citoarquitectura nerviosa. De esta manera se pueden ver modificaciones en sistemas biológicos que reflejan su capacidad de adaptación al medio o su “plasticidad adaptativa funcional”; por ejemplo, en las estructuras sensoriales.
En el atlas presentaron un estudio detallado de la anatomía macroscópica y microscópica del encéfalo que fue obtenida a través de secciones encefálicas seriadas, teñidas con la técnica de Nissl en tres orientaciones: transversal, horizontal y parasagital.

