En el contexto de un paquete de acciones prioritarias promovidas por el ministro del Interior, Carlos Negro, para enfrentar la situación del sistema penitenciario, 250 aspirantes iniciaron su proceso de formación como funcionarios. Este paso se inscribe en una estrategia orientada a reforzar el funcionamiento de las cárceles y elevar el nivel de capacitación dentro del Ministerio del Interior de Uruguay (MI).
Del total, 100 ingresan como operadores penitenciarios grado 1 y 271 como agentes. La formación se reparte entre la Escuela Policial de la Escala Básica, con 130 estudiantes, y el Centro de Formación Penitenciaria, donde se capacitan otros 141. La apertura del ciclo se realizó en una ceremonia con autoridades y referentes del sistema.
Entre los presentes estuvieron la subdirectora nacional técnica del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), Leticia Carzoglio; el subdirector nacional operativo, Assael Arcos; el subdirector nacional administrativo, Jorge Camargo; la directora del Centro de Formación Penitenciaria, Natalia Barraco; la directora nacional de Género y Diversidad, Paula Lacaño; la directora nacional de Medidas Alternativas, María de los Ángeles Machado; y la asesora en políticas penitenciarias, Ana Vigna, además de docentes, equipos de gestión y autoridades del INR.

Durante la actividad, la directora del Cefopen, Natalia Barraco, remarcó que este año la institución enfrenta el reto de capacitar a más de mil funcionarios, en lo que definió como un momento clave para el sistema penitenciario.
Asimismo, explicó que el plan de estudios contempla cerca de 800 horas de formación, combinando instancias teóricas con prácticas preprofesionales. El enfoque incluye ética profesional, derechos humanos y perspectiva de género, además del abordaje de la salud mental y el consumo problemático de sustancias, en coordinación con distintos organismos especializados.
“Van a estar cursando una formación, tanto los agentes como los operadores, de aproximadamente seis meses, con una carga total de entre 500 y 800 horas. Es una formación conjunta con la escuela policial de la escala básica, fundamental para profesionalizar y adquirir herramientas prácticas y teóricas para trabajar con personas privadas de libertad y en conflicto con la ley”, puntualizó.
Al dirigirse a los estudiantes, Barraco les deseó un buen inicio de este proceso y los invitó a asumirlo como el comienzo de un recorrido de crecimiento tanto profesional como personal, basado en el compromiso, el respeto y la vocación de servicio.
Por su parte, la Subdirectora Nacional Técnica, Leticia Carzoglio, remarcó que el INR forma parte de un proceso de transformación profunda de la política de ejecución penal en Uruguay, orientado a la reinserción social. En ese sentido, destacó el rol estratégico de los funcionarios en la construcción de un enfoque interdisciplinario donde la seguridad y la rehabilitación se complementan.
“Desde la creación del Instituto Nacional de Rehabilitación, se ha impulsado un modelo en el que el personal civil y policial trabaje de manera articulada, junto a los equipos técnicos y administrativos, con el objetivo de lograr una intervención penitenciaria integral tanto para las personas privadas de libertad como para quienes cumplen medidas alternativas”, explicó.
Además agregó, “realmente la figura del operador penitenciario civil es la figura que facilita que la convivencia y la circulación por las unidades realmente tenga un valor, tenga también una preponderancia en todas las actividades que se hacen y que complemente además lo que tiene que ver con las actividades y toda la operativa de la seguridad y que se integra junto con los agentes de ‘Escalafón L’ hacia un trabajo complementario para la propia dinámica de la institución”.
Carzoglio subrayó que actualmente el instituto gestiona a más de 16.500 personas privadas de libertad y cerca de 9.000 medidas no privativas en todo el país, lo que exige una constante profesionalización del personal. “Cada intervención puede ser el punto de inflexión para una de las miles de historias que transitan por las unidades penitenciarias. Formarán parte de una institución que aprende, que evoluciona, que se fortalece con los aportes de cada uno de ustedes. Sus ideas y su energía serán fundamentales para seguir mejorando nuestras prácticas y acercarnos cada vez más a la meta”, subrayó.

Formación conjunta en la capacitación policial
Por su parte, la Directora de la Escuela Policial de la Escala Básica (EPEB), comisario mayor Ana Lía Ramírez, destacó el trabajo articulado con el INR y el Cefopen, subrayando la importancia de continuar fortaleciendo esta cooperación interinstitucional iniciada el año pasado.
“Vamos a continuar redoblando esfuerzos, trabajando en forma conjunta con la Dirección Nacional del INR y el Cefopen para seguir obteniendo resultados óptimos, brindándoles a ustedes las herramientas de conocimiento que necesitarán en el futuro, con las habilidades que requiere esta especialidad”, expresó. “Es un proceso continuo que aporta habilidades prácticas y específicas de la formación policial, junto con las especialidades que deberán cumplir en los centros penitenciarios.”
Asimismo, instó a los aspirantes a sostener el compromiso durante todo el proceso formativo. “Es un trabajo que requiere constancia, esfuerzo y vocación. Con disciplina, valor, honestidad y respeto, junto a los equipos del Cefopen y de la Dirección Nacional de Educación Policial, auguramos el mayor de los éxitos. Todo saber y todo conocimiento los conducirá al éxito”, concluyó.


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