El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, confirmó de manera pública haber ordenado a las Fuerzas de Defensa de su país avanzar operativamente hasta consolidar el control militar directo sobre el 70% del territorio de la Franja de Gaza. La declaración del mandatario, formulada durante un coloquio político en la Cisjordania ocupada, oficializa la ruptura de los términos del acuerdo de cese al fuego que el gobierno israelí y el movimiento islamista Hamas habían suscripto con la mediación de los Estados Unidos. Netanyahu precisó que sus tropas ya dominan de forma efectiva cerca del 60% del enclave costero, superando de manera progresiva el 52% de demarcación territorial que se había fijado originalmente tras la firma de la tregua general.
Durante los casi ocho meses en los que rigió el alto el fuego temporal, las fuerzas israelíes desplegaron una estrategia de restricción geográfica mediante el trazado de la denominada «línea amarilla», una delimitación virtual que confinó y hacinó a los 2,1 millones de habitantes de la Franja en menos de la mitad de la superficie total del territorio. A este esquema de aislamiento se sumó, a finales de marzo, la implementación de la «línea naranja», un dispositivo de seguridad documentado por la organización no gubernamental Gisha que segrega un área crítica de 174 kilómetros cuadrados. Dentro de este cuadrante, el desplazamiento de las agencias internacionales y las misiones de asistencia humanitaria ha quedado estrictamente supeditado a una autorización y coordinación previa con el mando militar de Tel Aviv.
El Ministerio de Salud de Gaza reportó que, pese a la vigencia teórica de las negociaciones, los bombardeos e incursiones han dejado un saldo de 922 personas fallecidas y más de 2.700 heridos en las últimas semanas. Mientras ambas facciones se acusan de quebrar el pacto que permitió el intercambio inicial de rehenes y prisioneros, los organismos de derechos humanos advierten que las operaciones de expansión territorial profundizan una situación humanitaria que ya califican de catastrófica.


Es cruel, pero se lo merece: espero que esté sufriendo por el cáncer.
Dada la gravedad de los hechos que este criminal homicida comete y el continuismo de esta situación a lo largo de la historia, sólo se puede concluir que las Naciones Unidas, todos y cada uno de sus Estados miembros son simplemente un club de marionetas corruptas que bailan al son de los dineros que reciben por NO HACER ABSOLUTAMENTE NADA para DETENER a esta bestia y sus antecesores durante los últimos 78 AÑOS DE MASACRE, DESPLAZAMIENTO, OCUPACIÓN, DESPOJO, TORTURA Y GENOCIDIO planificado por los monstruos de la época y desde su «traslado» a Palestina.
Y ahora están implementando el Capítulo II de su macabro «Libro de Muerte y Robo»: Líbano.
Y el resto del planeta continúa en su actitud de HACER NADA.
Gracias «Comunidad de Naciones», ustedes son tan culpables como este energúmeno de Netanyahu y su club nazi de exterminio.
El asesinato de cada niño pesará en su conciencia hasta el día que se mueran y luego pasará de generación en generación igual que la sombra del holocausto nazi sigue proyectando sus consecuencias en la Alemania de hoy en día.
Responsabilidad que no pesa solo sobre Israel sino también sobre los vecinos árabes que no permiten pasar la frontera a los palestinos para refugiarse
Hay países de América donde está viniendo emigración palestina como en Chile