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Su mérito literario radicó en su capacidad para extraer, del lenguaje y la música de los barracones

Nicolás Guillén: ¡Aquí el que más fino sea, responde si llamo yo!

Guillén fue designado como el Poeta Nacional de Cuba por su profunda obra que explora la identidad racial y cultural de la isla.

a obra de Nicolás Guillén funcionó como un registro lírico de la transformación nacional.
La obra de Nicolás Guillén funcionó como un registro lírico de la transformación nacional.

Considerado el principal representante de la poesía de temática afrocubana, denominación que él mismo prefería como “mulata”, Nicolás Guillén encarna el giro hacia la rehumanización y el compromiso que definió la creación poética tras el ciclo vanguardista. 

Su obra como periodista y activista político, se construyó dada su profunda inmersión en la realidad social cubana, lo que lo hace inseparable de su condición de Poeta Nacional de la Mayor de las Antillas. La muestra de las tradiciones y raíces locales, se proyectó hacia una dimensión universal, lo que lo convirtió en una referencia en la literatura latinoamericana contemporánea.

Asimismo, Cuba celebra cada 10 de julio el natalicio de este autor, nacido apenas dos meses después de instaurada la República neocolonial cubana. Para comprender su obra, hay que comprender inicialmente el período en el que se desarrolló. Donde Guillen, desde esa coyuntura histórica, se erigió como cronista lírico de las luchas de su pueblo contra los defectos estructurales de aquel sistema. 

Nicolás Guillén, Poeta Nacional de Cuba
Nicolás Guillén, Poeta Nacional de Cuba

Emblema de la cultura cubana y universal

Gran parte del siglo XX se vistió con la trayectoria creativa de Guillén, la cual se caracterizó por una fusión que iba desde la expresión artística más auténtica y el inquebrantable ideal político-social cubano.

Para Guillén, el arte conllevaba un compromiso, era su voz, su forma de expresión en el sentido más amplio de la palabra. Él mismo postuló la imposibilidad de una despolitización real, argumentando que la pretendida independencia del artista a menudo encubre una dependencia económica que termina por diluir su carácter y personalidad.

Esta concepción se materializó en una poesía que sintetizó las dos vertientes fundacionales de la identidad cubana: la hispana y la africana. Guillén representó ese cruce cultural distintivo del Caribe, elevando, mediante un talento excepcional y una vasta cultura, el verso surgido de la sensibilidad musical y política popular a una categoría literaria de alcance universal.

Evidentemente, la evolución de Guillen en la poesía estuvo marcada por el contexto histórico se desarrolló. Esto se traduce en vivir en carne propia el ascenso de la conciencia política de las masas durante la lucha contra la dictadura de Gerardo Machado y la corrupción republicana. 

Ese período, influenciado por figuras como Julio Antonio Mella, las ideas de la Revolución de Octubre y la transformación del poeta Rubén Martínez Villena en organizador político, dejó una huella en sus versos. La conexión entre las vanguardias artísticas y políticas encontró en Guillén a uno de sus máximos exponentes.

Desde su época hasta la actualidad, no hay lugar a dudas de que la obra de Nicolás Guillén funcionó como un registro lírico de la transformación nacional. El triunfo de la Revolución en 1959, encontró su reflejo en el libro “Tengo” , título tomado de uno de sus poemas más emblemáticos. Sumado a esta etapa están las obras “El gran zoo” y “Poemas de amor”. 

Posteriormente, en “La rueda dentada” y “El diario que a diario”, profundizó en el sentido revolucionario de su escritura. “Por el mar de las Antillas” data de 1977. A lo largo de toda su producción, Guillén se mantuvo como el cantor de la explotación y la discriminación del negro, de los males de la dominación imperialista y de la necesidad y el heroísmo a la revolución social.

Su mérito literario radicó en su capacidad para extraer, del lenguaje y la música de los barracones la letra de un proceso revolucionario que él remontaba al 10 de octubre de 1868. 

Sóngoro Cosongo, la revolución contra el racismo

Una de sus obras más reconocidas “Sóngoro Cosongo” fue un aspecto cardinal de su contribución. Esta obra se consideró una forma de expresión que trascendió el ámbito literario para convertirse en un símbolo cultural. 

lla evolución de Guillen en la poesía estuvo marcada por el contexto histórico se desarrolló
La evolución de Guillén en la poesía estuvo marcada por el contexto histórico se desarrolló

Guillén contaba con una invención lingüística excepcional, en este caso el término Sóngoro Cosongo funciona como un juego de palabras. A la vez, un puente sonoro que conecta al negro caribeño con sus raíces africanas y culmina en una síntesis cultural nueva. El “Sóngoro Cosongo” que popularizó Héctor Lavoe. Este tuvo su origen, en efecto, en una revolución literaria contra el racismo imperante en el Caribe de principios del siglo XX. En 1930, Nicolás Guillén publicó “Motivos de son”, su primer libro de “versos mulatos” dedicado a resaltar la opresión racial. 

Sóngoro Cosongo fue escrito en un contexto donde las economías caribeñas basadas en el cultivo de azúcar, tabaco y café, seguían dependiendo de la mano de obra negra. Pese a que la esclavitud había sido abolida décadas atrás, los negros permanecían como ciudadanos de segunda clase. Hacia finales de la década de 1920, Guillén, comenzaba a escribir ensayos y poemas centrados en la vida cotidiana de los negros. Con este acto, se unió al poeta puertorriqueño blanco Luis Palés Matos como fundador de la poesía “afroantillana”.

En una época donde los temas negros eran despreciados por la alta literatura, ambos poetas emprendieron una rebelión estética. Esto con el objetivo declarado de elevar el estatus social de la población afrodescendiente. Palés Matos había iniciado esta línea en Puerto Rico, con su poema “Pueblo Negro” considerado el primer poema afroantillano publicado y Guillén siguió sus pasos en Cuba.

En cuanto a “Sóngoro Cosongo”, fue su segunda colección de “versos mulatos”. El título lo tomó de un estribillo presente en el poema “Si tú supiera”, incluido en su primer libro, “Motivos de son”. En este poema, y la frase misma, buscan emular fonéticamente la manera de hablar de los negros cubanos. Lo que reivindica su cadencia y léxico como materiales válidos y potentes para la creación poética. 

Así, lo que comenzó como una onomatopeya para el sonido del tambor se transformó en el manifiesto de un movimiento literario. El mismo que desafió las jerarquías raciales y culturales de su tiempo.

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