“Implica un cambio de paradigma porque, por primera vez, tendremos una mirada global sobre el tema”, destacó el presidente del organismo, Alfredo Cabrera.
El jerarca explicó que el 31 de diciembre de 2022 fue el plazo que determinó la última Rendición de Cuentas para la implementación del nuevo método. En ese sentido, dijo que los prestadores de salud mantendrán la realización de certificaciones, con la diferencia de que serán un acto clínico que los profesionales deberán ingresar a la historia clínica electrónica de cada paciente.
Además, señaló que la herramienta incluirá información sobre el historial de certificaciones de cada paciente antes de la consulta, los tiempos estimados de recuperación según cada patología y parámetros para asegurar que las licencias médicas coincidan con las fechas en las que el trabajador las necesitó.
“En definitiva, los médicos contarán con información general al momento del acto clínico”, remarcó Cabrera y agregó que el objetivo es brindarles un contexto general y sugerencias, que el profesional puede aceptar o no, porque en definitiva prima siempre el acto médico.
Cabrera sostuvo que la implementación demandará algunos meses debido a complejidades técnicas y operativas del sistema de salud, que requieren desarrollos específicos por los distintos prestadores. De todas formas, se prevé que para el segundo semestre de 2023 el 90% del régimen funcione en su totalidad.
“El objetivo final es reducir a la mínima expresión aquellas certificaciones que no correspondan, reducir los desvíos y las certificaciones complacientes, entre otras situaciones”, concluyó.
