“Oí un disparo, y otro. Hubo muchos de ellos”

Pasajeros que viajaban en el tren donde un hombre comenzó a disparar en Brooklyn, Nueva York, narraron los momentos de terror que vivieron.

“Oí un disparo, y otro. Hubo muchos de ellos. Perdí la cuenta de cuántos”, dijo a The New York Post Claire, una pasajera que viajaba en el vagón atacado y que sólo quiso identificarse con su nombre.

Su testimonio ayudó a identificar al sospechoso, de quien la policía dice es un hombre de 1.70 metros, y quien llevaba un chaleco naranja. “Al principio pensé que era un trabajador de la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA), porque no le presté demasiada atención. Llevaba el chaleco naranja puesto”. Claire dice que vio al tipo sacar de su mochila una máscara antigas, ponérsela y soltar “una especie de cilindro que echaba chispas en la parte superior”. El lugar quedó convertido en un reguero de sangre y humo. Will Wylde, residente de Brooklyn, dijo a la CNN que se encontraba en el vagón contiguo a donde ocurrió el tiroteo. Cuando el tren viajaba entre las estaciones de calle 59 y la 36, empezó a oír una conmoción. Escuchó como estallidos, sin saber qué pasaba. “La gente empezó a golpear la puerta intentando pasar” al vagón donde él iba. Sin embargo, la puerta estaba cerrada con llave, como suele ocurrir en el metro.

Wylde logró captar en video cómo las personas del vagón atacado se hacían para atrás mientras un hombre golpeaba la puerta con todas sus fuerzas. 

Otros videos de Wylde muestran a la gente corriendo para tratar de salir de la estación una vez que el tren llegó a plataforma. Se veía humo saliendo del vagón, donde el agresor lanzó una granada de humo para generar confusión. También se escuchan gritos. En uno de los videos se ve a una persona ayudando a un herido, y a otra persona con sudadera azul, sangrando. Un hombre sale cojeando del tren

Yav Montano también iba en el vagón atacado. En declaraciones a CNN contó haber oído “lo que pensé que eran fuegos artificiales”, para luego darse cuenta de que eran disparos. “Doy gracias por haberme escondido detrás de una de las sillas. … Sinceramente, no tengo palabras para lo que he vivido”. Explicó que se encontraba “en la parte delantera del tercer coche y todo sucedió en la parte trasera del mismo coche”. En cuanto el sospechoso soltó la granada, el humo “lo engulló todo. La gente empezó a correr hacia la parte delantera del vagón”. Según Montano, uno de los conductores intentó abrir la puerta del vagón que conectaba con otro vagón, pero no pudo.

“Había sangre en el suelo. Había mucha sangre en el suelo. Y en ese momento no pensé que fuera un tiroteo porque sonaba como fuegos artificiales. Todo lo que vi fue a la gente pisoteándose, tratando de entrar por la puerta que estaba cerrada con llave y un montón de pánico, pero afortunadamente, el tren se movió rápidamente hasta la siguiente parada y todo el mundo salió del tren a toda prisa”. El cubrebocas que llevaba, dijo, quedó inservible, “negro de tanto humo”. De acuerdo con sus cálculos, había entre 40 y 50 personas en el vagón de metro. Se escondió detrás de un asiento y le hizo espacio a una mujer mayor que estaba cerca de él. Entonces, ella sacó un spray pimienta que llevaba y se lo dio. “Me lo dio de su bolso y me dijo que lo usara por si acaso”.

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