Orsi asume la CELAC con un llamado a la región a “cuidar la paz”

Al asumir la presidencia llamó a defender la paz regional con más cooperación, instituciones sólidas y acción conjunta frente al crimen organizado.

En su discurso, Orsi llamó  a la región a consolidar su identidad como zona de paz y a profundizar su integración en clave de desarrollo, seguridad y cooperación.

En un contexto internacional marcado por crecientes tensiones y conflictos armados, el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, asumió este sábado la presidencia pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños con un mensaje claro y enfático: América Latina y el Caribe deben preservar la paz como uno de sus principales activos estratégicos.

La asunción tuvo lugar durante la X cumbre del bloque regional celebrada en Bogotá, donde Orsi recibió el mazo y la bandera de la Celac de manos del presidente colombiano, Gustavo Petro, en una ceremonia que simbolizó el traspaso de mando del bloque al más alteo nivel.

Desde el inicio de su discurso, el mandatario uruguayo colocó la paz en el centro del debate regional. “Nuestra región tomó hace tiempo una decisión política profunda: elegir la paz. Elegirla no como una consigna vacía, sino como una forma viva de construir libertades”, afirmó ante jefes de Estado y representantes de los 33 países miembros del bloque.

La paz como construcción política

Lejos de presentar la paz como una condición dada, Orsi la definió como un proceso activo que requiere voluntad política sostenida. “La paz no ocurre sola, la paz se construye. Se construye con paciencia, con reglas, con instituciones capaces de transformar nuestras tensiones en convivencia”, sostuvo.

El presidente destacó que América Latina y el Caribe han logrado mantenerse como una zona sin conflictos armados entre Estados, un hecho que, en el actual escenario global, adquiere un valor singular. Sin embargo, advirtió que ese logro no debe darse por sentado.

“Ese logro es fruto de decisiones políticas sostenidas durante décadas y también es una responsabilidad. Preservar la paz exige cooperación, exige instituciones, exige espacios donde los países puedan encontrarse incluso cuando sus miradas no coinciden”, señaló, subrayando el papel de la CELAC como uno de esos ámbitos de diálogo.

En su intervención, Orsi vinculó el rol de Uruguay en la presidencia del bloque con una tradición histórica basada en el multilateralismo y la resolución pacífica de controversias. Recordó que la Constitución uruguaya consagra estos principios como pilares de su política exterior.

“Para nuestro país, ejercer esta presidencia es un honor, pero también es coherente con una convicción que forma parte de nuestra identidad. Para Uruguay, paz e integración siempre han sido parte de la misma idea”, expresó.

El mandatario también reivindicó el valor del multilateralismo como herramienta concreta para generar oportunidades. “No es una abstracción diplomática, es la herramienta que permite que los Estados cooperen, encuentren acuerdos y transformen esa cooperación en beneficios para sus pueblos”, afirmó.

Prioridades de una agenda regional

Orsi delineó una agenda de trabajo centrada en desafíos estructurales que atraviesan a la región. Entre ellos, destacó la seguridad alimentaria, la transición energética, la gestión de riesgos de desastres, la educación superior y el desarrollo productivo y comercial.

Además, planteó la necesidad de que América Latina actúe de manera coordinada en escenarios globales, incluyendo la eventual postulación de un candidato regional a la Secretaría General de la ONU.

“El acuerdo debe primar también a la hora de acompañar de forma articulada y con criterio estratégico la postulación de una persona de alguno de nuestros países”, señaló, en referencia a la importancia de consolidar una voz común en el ámbito internacional.

Uno de los pasajes más contundentes del discurso estuvo dedicado al avance del crimen organizado transnacional, fenómeno que Orsi definió como una “paradoja” regional.

“Hemos logrado construir una región libre de conflictos armados entre Estados, pero convivimos con niveles de violencia interna extremadamente altos”, advirtió.

El presidente recordó que, aunque América Latina y el Caribe representan apenas el 8% de la población mundial, concentran más del 30% de los homicidios del planeta. En muchos países, la violencia se ha convertido en una de las principales causas de muerte entre jóvenes.

Detrás de estas cifras, señaló, operan redes criminales vinculadas al narcotráfico, el tráfico ilícito de armas y otras actividades ilegales que trascienden fronteras.

Frente a este escenario, Orsi fue categórico al señalar que la respuesta debe ser regional y basada en el fortalecimiento institucional.

“El crimen organizado no reconoce fronteras. Nuestra respuesta debe ser regional para estar a la altura de las circunstancias”, afirmó.

En esa línea, rechazó enfoques que impliquen debilitar el Estado de derecho. “El delito no se combate debilitando la ley, se combate fortaleciendo el Estado de derecho. La falta de derechos no se corrige con menos instituciones, sino con más democracia, más ley y más desarrollo”, sostuvo.

Asimismo, subrayó que profundizar la cooperación en materia de seguridad es una forma concreta de defender la paz regional.

Un mundo en conflicto y una región con responsabilidad

El discurso de Orsi también incluyó una mirada sobre el contexto internacional. En un mundo donde los conflictos armados han vuelto a ocupar un lugar central, el presidente consideró que América Latina tiene un papel particular que desempeñar.

“Vivimos un tiempo en el que la confrontación muchas veces reemplaza el diálogo. Precisamente por eso, nuestra región tiene algo valioso que preservar: la experiencia de haber construido una convivencia basada en el derecho, la cooperación y las instituciones”, afirmó.

En ese sentido, planteó que la región no solo debe conservar ese legado, sino también proyectarlo como ejemplo en el escenario global.

El presidente Orsi dialogando con el presidente Lula Da Silva.

CELAC y la proyección hacia África

La agenda internacional de Orsi en Bogotá también incluyó su participación en el foro CELAC–África, donde reafirmó el compromiso de Uruguay con la cooperación Sur–Sur.

El mandatario destacó los vínculos históricos entre ambas regiones y expresó su intención de avanzar hacia la realización de una cumbre conjunta entre la CELAC y la Unión Africana.

“Estamos convencidos de que el presente y el futuro nos ofrecen oportunidades de crecimiento y beneficios mutuos”, afirmó.

Además, anunció el fortalecimiento de la presencia diplomática uruguaya en África y recordó la participación histórica de contingentes militares del país en misiones de paz en ese continente.

Orsi dejó en claro que su presidencia estará guiada por una apuesta al diálogo, la cooperación y la construcción de consensos.

“Creemos en el diálogo, creemos en la cooperación, creemos en la búsqueda del consenso como método”, afirmó.

En el cierre, aseguró que “en un mundo cada vez más atravesado por conflictos, América Latina y el Caribe tienen una responsabilidad histórica: cuidar la paz que supimos construir y hacer lo necesario para que siga siendo posible”.

Bilaterales y agenda política

En el marco de la cumbre, Orsi mantuvo reuniones bilaterales con diversos líderes internacionales, entre ellos el presidente de Burundi, Evaristo Ndayishimiye, y el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Godwin Friday.

Asimismo, sostuvo un encuentro con el presidente colombiano Gustavo Petro, con quien dialogó sobre los principales desafíos regionales y la necesidad de fortalecer los mecanismos de integración.

Momento en que el presidente Orsi recibe del presidente Colombiano, Gustavo Petro el mandato de la CELAC.

China envía mensaje de amistad a la Celac

En un mensaje dirigido a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, reafirmó el compromiso inquebrantable de su nación con la estabilidad, el desarrollo y la prosperidad de la región.

El mandatario destacó que la relación entre ambas partes ha entrado en una fase de «avances profundos y sólidos» que están generando beneficios tangibles para los pueblos.

Xi recordó el éxito de la cuarta reunión ministerial del Foro China-CELAC, celebrada en Beijing el pasado mes de mayo, donde se lanzaron conjuntamente los cinco programas estratégicos: Solidaridad, Desarrollo, Civilizaciones, Paz y Pueblos.

Según el líder chino, esta hoja de ruta ha permitido una colaboración estrecha durante el último año, fortaleciendo los lazos en un contexto global complejo.

El presidente chino fue enfático al posicionar a China como un aliado en la defensa de la autodeterminación de los pueblos latinoamericanos y caribeños.

«China es y siempre será un buen amigo y socio de América Latina y el Caribe», sentenció Xi, subrayando la naturaleza duradera de esta alianza.

Asimismo, ratificó que Beijing seguirá apoyando a los países de la región en la defensa de su soberanía, seguridad e intereses de desarrollo.

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