Cuando le preguntaron a Edgardo Ortuño si había elegido a Óscar Caputi como subsecretario de Ambiente, el ministro respondió que había sido propuesto por el presidente de la República. La precisión marca una distancia política en plena controversia. Yamandú Orsi responde por la designación. Ortuño, por las funciones que asigna a su segundo y por los controles que aplica dentro del ministerio. La ciudadanía tiene derecho a una explicación de ambos.
Las diferencias ya habían quedado expuestas en el caso de los Bañados de Carrasco. Caputi, que había trabajado para el empresario Eduardo Costantini antes de asumir, presentó el proyecto de este como una oportunidad para mejorar el humedal con aportes privados. Ortuño calificó esas declaraciones de «un error» y sostuvo que la iniciativa nunca había estado bajo consideración de la cartera. ¿Con qué criterio un subsecretario se pronuncia públicamente sobre un proyecto vinculado a un antiguo cliente?
La revelación sobre las acciones de Caputi en Ontemar y Río Estiba Internacional, firmas vinculadas a la logística de la celulosa, volvió a poner el asunto sobre la mesa. Ortuño recordó que en 2025 aceptó formalmente la excusación de Caputi en asuntos vinculados a determinadas empresas. Entretanto, el subsecretario representó a Ambiente en la feria forestal Uruforest. La resolución regula su actuación en expedientes. Su presencia en la feria plantea otra cuestión. ¿Qué límites rigen cuando habla en nombre del ministerio ante un sector con el que mantiene vínculos patrimoniales?
Ortuño anunció que hablará con Caputi. De esa conversación deben salir definiciones públicas. La cartera debe precisar qué asuntos abarca la excusación, cómo verifica que el subsecretario se aparte cuando corresponde y con qué criterio decide quién representa al ministerio ante el sector forestal. Empresas, trabajadores y comunidades tienen derecho a saber quién interviene en decisiones ambientales que los afectan y qué garantías de imparcialidad ofrece el Estado.
Si el gobierno respalda la continuidad de Caputi, debe explicar cómo ejercerá plenamente su cargo bajo esas reglas. Si las excusaciones necesarias le impiden cumplir funciones centrales de la subsecretaría, Orsi deberá revisar la designación. Cada nueva discrepancia pública entre el ministro y su segundo hace más urgente esa definición.
Ortuño ya dijo quién propuso a Caputi. Ahora le corresponde decir cómo va a conducir el ministerio con él. Y al presidente le toca hacerse cargo de la respuesta política que su ministro puso sobre la mesa.

