El primer ministro israelí utilizó la tribuna de Naciones Unidas para defender sus operaciones militares y cuestionar a quienes condenan la actuación de su gobierno. La retirada de numerosas delegaciones dejó una imagen de las profundas fracturas diplomáticas que atraviesan el conflicto.
La reactivación de Urupabol y la posibilidad de estudiar un puerto de aguas profundas aparecen como uno de los principales asuntos de la agenda regional.