Falleció a los 85 años, la actriz británica Pauline Collins. Su debut en el cine llegó en 1966 con Secrets of a Windmill Girl, un filme de explotación donde interpretó a una stripper, pero fue la televisión la que la catapultó. En 1969, apareció en la primera temporada de la sitcom The Liver Birds, pero su rol icónico llegó en 1971 como Sarah Moffat, la audaz sirvienta en Upstairs, Downstairs, la serie que retrataba las tensiones de clase en la Inglaterra eduardiana. Su química con el actor John Alderton, a quien conoció en el set y con quien se casó ese mismo año, fue legendaria. Juntos protagonizaron el spin-off Thomas & Sarah (1979) y series como No – Honestly (1974-1975) y Forever Green (1989-1992).
Sin embargo, fue Shirley Valentine (1988) el papel que la inmortalizó. En esta obra de un solo personaje de Willy Russell, Collins dio vida a una ama de casa de Liverpool frustrada por su rutina, que escapa a Grecia en busca de pasión. El monólogo, un torrente de humor y vulnerabilidad, agotó entradas en el West End y Broadway, ganándole un Tony Award en 1989. La adaptación cinematográfica del mismo año, dirigida por Lewis Gilbert, la nominó al Oscar a Mejor Actriz y le valió el BAFTA y un Globo de Oro.

