Un operativo de rutina de la Prefectura Naval Argentina terminó en un importante golpe al narcotráfico sobre el río Paraná, a la altura de la ciudad misionera de Corpus. Más de 400 kilos de marihuana fueron secuestrados luego de que una patrulla fluvial detectara una maniobra ilegal en plena noche.
Según confirmaron fuentes de la fuerza a la Agencia Noticias Argentinas, todo comenzó cuando los efectivos observaron una embarcación a motor cruzar de manera transversal desde la costa paraguaya hacia la ribera argentina. La maniobra se registró a la altura del kilómetro 1.687,5 del curso del río, en la zona del Puerto Natural “Pichón Chávez”, un punto conocido por su geografía favorable a los cruces clandestinos.
Ante la sospecha, Prefectura desplegó medios hacia el lugar. Al arribar, los uniformados encontraron un bote de madera abandonado, encallado cerca de la costa. A simple vista, en su interior podían verse varios bultos envueltos y dispuestos de manera prolija, listos para ser descargados o retirados rápidamente.
Tras asegurar la zona y descartar la presencia de personas armadas, los agentes iniciaron la inspección. En total, se verificaron quince paquetes de gran tamaño. Dentro de ellos, los peritos detectaron los tradicionales “panes” prensados de marihuana. El pesaje posterior confirmó la magnitud del cargamento: más de 400 kilos de droga, cuyo valor en el mercado ilegal supera los 1.200 millones de pesos.
La hipótesis inicial de los investigadores es que los traficantes, al advertir la presencia de Prefectura, abandonaron la embarcación y escaparon hacia territorio paraguayo o por senderos secundarios de la ribera. La modalidad —cruces rápidos con botes livianos y puntos de descarga improvisados— es habitual en los corredores fluviales del noreste argentino, donde el control depende de patrullajes permanentes y tareas de inteligencia.
El procedimiento quedó bajo la órbita de la Fiscalía Federal de Oberá, a cargo de Viviana Alejandra Vallejos, y del Juzgado Federal de la misma jurisdicción, encabezado por Alejandro Marcos Gallandat Luzuriaga. Ambos dispusieron las actuaciones de rigor: secuestro de la droga, resguardo de la embarcación, peritajes sobre los bultos y recolección de rastros que permitan identificar a los responsables.
Mientras la causa avanza, Prefectura remarcó que el operativo forma parte de un esquema de vigilancia sostenida sobre el Paraná, una de las principales rutas del narcotráfico que conecta Paraguay con distintos puntos del país. El secuestro, dicen, no solo evita que una gran cantidad de droga llegue a los centros urbanos, sino que también golpea la logística de organizaciones criminales que dependen de estos envíos para financiarse.
Por ahora no hay detenidos, pero los investigadores confían en que el análisis de la embarcación, las comunicaciones y los puntos de apoyo en tierra permitirá reconstruir la trama detrás del cruce frustrado. En la ribera misionera, en tanto, el operativo deja una certeza: el control fluvial sigue siendo una de las claves para frenar el flujo constante de cargamentos que buscan entrar al país por el Paraná.


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