Robert Trivers, y las raíces evolutivas de la naturaleza humana

Robert Ludlow «Bob» Trivers, uno de los biólogos evolutivos más influyentes del siglo XX, falleció a los 83 años.

Entre 1971 y 1974 publicó una serie de artículos que sentaron las bases de gran parte de la biología evolutiva del comportamiento social.

Sus contribuciones más destacadas incluyen el altruismo recíproco (1971) donde explicó cómo puede evolucionar la cooperación entre individuos no emparentados mediante un sistema de «te doy para que me des», siempre que exista la posibilidad de reciprocidad futura y mecanismos para detectar a los «tramposos». Otro estudio fue la inversión parental y selección sexual (1972). Argumentó que el sexo que invierte más recursos en la descendencia (generalmente las hembras) se vuelve más selectivo a la hora de elegir pareja, mientras que el que invierte menos compite con mayor intensidad. Esta teoría transformó la comprensión de las diferencias entre sexos en el reino animal.

En conflicto padres-hijos (1974) demostró que los intereses genéticos de padres e hijos no siempre coinciden. Los hijos buscan maximizar la inversión parental en sí mismos, mientras los padres tienden a distribuirla equitativamente entre toda la descendencia.

Además, propuso ideas sobre la determinación facultativa de la proporción de sexos y, más tarde, desarrolló la noción del autoengaño como estrategia adaptativa. Nos mentimos a nosotros mismos para poder engañar mejor a los demás, ya que una mentira creíble es más efectiva si quien la dice también la cree.

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