La XXX reunión plenaria de la Fundación Círculo de Montevideo concluyó este viernes en Montevideo con una jornada cargada de reflexión, balance histórico y mirada de futuro. El encuentro, titulado “Un nuevo, nuevo tiempo”, reunió a destacadas personalidades del ámbito político, empresarial y académico de América Latina y Europa, en una instancia que coincidió con la celebración de las cuatro décadas ininterrumpidas de democracia uruguaya.
El evento —presidido por el expresidente Julio María Sanguinetti, fundador del Círculo junto a figuras como Felipe González, Eduardo Frei— tuvo como ejes centrales una serie de paneles titulados “40 años de democracia, lo logrado y a cuidar”, “La democracia ante las nuevas demandas” y “El eclipse de la globalización”.
A lo largo de las dos jornadas se sucedieron exposiciones de exmandatarios, empresarios y académicos de reconocido prestigio, entre ellos Felipe González, Eduardo Frei, Carlos Slim, Alejandro Bulgheroni, Natalio Botana, Sergio Fausto, Carlos Magariños y José Antonio Ocampo, entre otros. Por razones de salud, no pudieron asistir Enrique Iglesias ni el expresidente brasileño José Sarney, ambos miembros fundadores del foro.
La apertura estuvo a cargo del presidente de la República, Yamandú Orsi, quien destacó el valor de la continuidad democrática y la necesidad de preservar el diálogo como fundamento esencial de las instituciones.
Una reflexión sobre la inteligencia artificial
El cierre del ciclo correspondió al expresidente Julio María Sanguinetti, quien compartió dos anécdotas personales para introducir un tema de actualidad: los desafíos de la inteligencia artificial (IA).
Relató primero cómo circuló en redes un video falso en el que aparecía él mismo pronunciando un discurso inexistente contra las empresas farmacéuticas, con voces y rostros generados digitalmente. “Para un uruguayo más o menos normal, eso es una locura. Pero a eso estamos expuestos”, advirtió, subrayando los riesgos de manipulación que las nuevas tecnologías conllevan.
Luego, en un tono más distendido, contó que al preparar la tapa de un nuevo libro conmemorativo de sus 90 años, su diseñadora propuso pedirle una versión “pop” a la inteligencia artificial. El resultado —una colorida imagen tipo Andy Warhol, acompañada del título ficticio 90 años de exploración creativa— provocó risas en el auditorio, pero sirvió de punto de partida para una reflexión más profunda: “Esto no nos debe hacer pesimistas. Tenemos otra herramienta más”.
El expresidente trazó un paralelismo entre los cambios tecnológicos del siglo XX y la irrupción actual de la IA, recordando que la humanidad ha sabido adaptarse a cada nueva herramienta: desde la máquina de escribir hasta la computadora. “Todos esos avances, en definitiva, lo que nos han dado es más herramienta”, subrayó.
En ese pasaje, evocó una frase de José Mujica, a quien definió como “mi amigo el Pepe”, recordando su conocida crítica a la sociedad de consumo. “Sí, como dice el Pepe, la sociedad de consumo nos tortura, nos crea nuevas necesidades”, reconoció. Pero enseguida matizó con su propia visión: sin embargo, “nada nos ha dado más bienestar que eso. Estos avances, con todos sus excesos, son los que nos han permitido vivir mejor, con más salud, más educación y más oportunidades”.

“Siempre va a estar la libertad creadora”
Para Sanguinetti, la inteligencia artificial “nos va a permitir trabajar más rápido y mejorar la productividad”, pero insistió en que “al final son solo herramientas”. Reivindicó, en cambio, los valores irreductibles del espíritu humano: “Siempre va a estar la intuición científica, la imaginación artística, la libertad creadora. Siempre”.
En ese marco, distinguió entre esperanza y optimismo. “El que está en la esperanza desea, anhela, sueña; el optimista, además, cree que es posible. Los políticos debemos cultivar la esperanza, pero la profesión nos impone el optimismo”, expresó.
Sanguinetti amplió su reflexión hacia la realidad política latinoamericana, subrayando que, pese a las crisis y desequilibrios institucionales, las democracias han resistido. “En estos 40 años ha pasado de todo, pero no se han caído las instituciones. A veces exageran, sí, pero ahí están”, sostuvo, advirtiendo sobre “el desbalance” de poderes que vive la región.
Finalmente, cerró su intervención con una cita inspirada en Charles Baudelaire, como símbolo del compromiso ético y humanista que defendió durante todo el encuentro:
“Es un faro que alumbra mil ciudadelas. Es un grito que repiten mil centinelas. Pero en definitiva, ¡oh democracia!, la respuesta es nuestra dignidad. Solo nos la dan nuestras convicciones, nuestras ideas, nuestros valores”.
La clausura del encuentro fue acompañada por un prolongado aplauso. Con tono sereno, Sanguinetti agradeció a los participantes y reafirmó el propósito original del Círculo de Montevideo: pensar juntos el porvenir, con convicción democrática, espíritu crítico y fe en la libertad creadora del ser humano.
Frei:“nadie puede descansar cuando la democracia está en peligro”
El expresidente de Chile, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, advirtió sobre los riesgos que enfrentan las democracias latinoamericanas y llamó a fortalecer las instituciones y el diálogo político.
Frei comenzó agradeciendo la invitación y destacó el valor del foro fundado por Julio María Sanguinetti, al que definió como “un espacio cada vez más necesario en tiempos en que el diálogo escasea y las redes sociales han sustituido la comunicación por el insulto”.
El exmandatario identificó tres crisis centrales en América Latina: la política, la económica y la de seguridad. En el plano político, señaló que la fragmentación partidaria —con más de veinte partidos representados en algunos parlamentos, como el chileno— “hace imposible gobernar”. En cuanto a la economía, lamentó el bajo crecimiento sostenido en la región y defendió las asociaciones público-privadas como mecanismo para promover inversión, empleo y prosperidad.
Sobre la seguridad, Frei describió una situación alarmante en su país y en el continente: “Hoy Chile está como estaba Ecuador hace cinco años. El crimen organizado se ha extendido y nadie se escapa”. En ese contexto, pidió abordar de manera coordinada el fenómeno migratorio y el avance del narcotráfico.
En el plano global, destacó que la globalización no se detendrá, y que los países deben insertarse con mayor inteligencia en un escenario dominado por grandes corporaciones tecnológicas. Citó además informes recientes que muestran un retroceso de las democracias, que hoy representan apenas el 6,5% de la población mundial.
“Nadie puede descansar cuando la democracia está en peligro. Lo que ocurra de aquí en adelante depende de nosotros mismos”, concluyó Frei, al exhortar a los países de la región a recuperar la confianza ciudadana, fortalecer sus instituciones e impulsar la integración latinoamericana.

Felipe González: “Europa ya no es el centro del mundo”
El expresidente del Gobierno español Felipe González cerró su intervención en el Círculo de Montevideo con un llamado a defender las instituciones democráticas y a recuperar los espacios de convivencia y diálogo. En una exposición cargada de referencias históricas, González analizó los desafíos del mundo contemporáneo desde una mirada global.
“El gran delito es cargarse las instituciones”, advirtió, subrayando que los liderazgos pasan, pero las estructuras republicanas deben permanecer como garantía de estabilidad. Recordó su experiencia bajo la dictadura franquista y advirtió que “cada vez que una democracia se adjetiva, deja de serlo”.
En homenaje a Enrique Iglesias, a quien definió como “el ausente más presente”, González retomó una vieja conversación que ambos compartieron sobre los “estados de ánimo del mundo”. “En Europa no hay un joven que crea que vivirá mejor que sus padres; en Vietnam, ninguno duda de que vivirá mejor. Ese contraste refleja realidades profundas”, sostuvo.
El expresidente español reflexionó también sobre el declive del multilateralismo, frente al avance de potencias hegemónicas, y defendió un “regionalismo abierto” que refuerce la cooperación entre América Latina y Europa. “Europa ya no es el centro del mundo. Somos el rincón suroccidental de Eurasia, envejecido y sin mirada al horizonte”, lamentó.
Con humor, se refirió a las transformaciones tecnológicas y a los temores sobre el empleo ante la inteligencia artificial, señalando que “la mayor industria global es la explotación del ocio”.
González concluyó su exposición reivindicando la centralidad política como espacio de convivencia frente a los extremismos. “Los pesimistas ganan fama, pero los optimistas invierten y construyen futuro”, resumió, al exhortar a preservar las instituciones y a sostener la confianza en la democracia como tarea colectiva.
Terrorismo: una referencia reiterada
Durante la XXX reunión plenaria del Círculo de Montevideo, el tema del terrorismo y la violencia política estuvo presente en varias intervenciones. El presidente Yamandú Orsi, encargado de la apertura del encuentro, recordó que el Uruguay conoció de cerca “los tiempos del miedo y del terrorismo”, y subrayó que la convivencia democrática “no es un punto de llegada, sino una construcción cotidiana” que exige memoria, diálogo y respeto. Recordó que el terrorismo fue uno de los temas que el Círculo de Montevideo puso sobre el tapete,
El anfitrión Julio María Sanguinetti evocó también “el cambio en paz” que impulsó su primer gobierno a la salida de la dictadura, y destacó que la democracia uruguaya se consolidó sobre la base del pluralismo y el rechazo a la violencia como método político.
El empresario Carlos Slim coincidió en que el terrorismo “siempre destruye antes que construye”, y que el progreso solo es posible en sociedades que apuesten por la estabilidad y el entendimiento.

Bulgheroni: “La globalización atraviesa un momento de incertidumbre y transformación”
El empresario argentino Alejandro Bulgheroni también participó del encuentro anual del Círculo de Montevideo y fue uno de los ed donde abordó el tema de la globalización y los desafíos que enfrenta el sistema internacional en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, rivalidades tecnológicas y un creciente repliegue de las potencias hacia sus propios intereses nacionales.
En su exposición, Bulgheroni —reconocido por su trayectoria en el sector energético y vitivinícola— sostuvo que la globalización, entendida como el proceso de integración de sociedades, culturas y economías a través del comercio, la tecnología y la información, “atraviesa hoy un momento de incertidumbre y transformación”. Si bien no consideró que el fenómeno esté en vías de desaparecer, subrayó que “existen muchas preguntas abiertas en todo el mundo sobre qué va a pasar con la globalización”.
El empresario recordó que se trata de un proceso con raíces históricas profundas, que se ha expresado en distintos momentos y formas a lo largo de los siglos. Sin embargo, afirmó que “eventos recientes como la pandemia, las tensiones geopolíticas y el cambio climático han expuesto la fragilidad de este sistema”, generando presiones inflacionarias, disrupciones en las cadenas de suministro y un giro hacia políticas de relocalización industrial, conocidas como reshoring y friendshoring.
Bulgheroni dedicó buena parte de su análisis a la competencia tecnológica entre potencias, destacando el papel de China en la inteligencia artificial y su capacidad de desafiar la tradicional supremacía estadounidense en ese terreno. “Las empresas chinas están ofreciendo alternativas más económicas, adoptadas globalmente, y esto está debilitando el control de Estados Unidos sobre la inteligencia artificial”, señaló, advirtiendo que ese proceso podría derivar en “una nueva carrera armamentista tecnológica”.
También mencionó la importancia estratégica del desarrollo nuclear de nueva generación, en particular los reactores modulares pequeños, que a su juicio están “redefiniendo alianzas globales y configurando nuevos bloques geopolíticos”. En ese sentido, advirtió que la elección de proveedores en ese campo “se ha convertido en una decisión estratégica que organiza el mapa global en bloques nucleares”.
El empresario repasó además el fortalecimiento de alianzas militares y políticas como la OTAN, que “ha reforzado significativamente su presencia en el flanco oriental europeo”, y la consolidación de vínculos entre China, Rusia y Corea del Norte, que —dijo— representan “una amenaza significativa para Japón y para la estabilidad regional en Asia”.
Al referirse al papel de Estados Unidos, Bulgheroni sostuvo que el país “sigue siendo un actor central”, aunque sus políticas han oscilado “entre el multilateralismo y el proteccionismo”. En su opinión, Washington deberá “enfocarse en fortalecer su autosuficiencia económica y estratégica”, promoviendo la innovación, la manufactura local y el aprovechamiento de sus recursos naturales.
“Los conflictos y las tensiones actuales han llevado a una fragmentación de la globalización, donde los países priorizan sus intereses nacionales sobre la cooperación internacional”, resumió. A su entender, el panorama global está marcado por “una creciente desconfianza y tensiones” que obstaculizan la búsqueda de soluciones pacíficas.
En el tramo final de su intervención, Bulgheroni advirtió sobre el riesgo de un mundo “más fragmentado e incierto” y llamó a restablecer los lazos de cooperación entre naciones. “Debemos ser conscientes de que la insaciable sed de poder no genera más que destrucción y sufrimiento”, expresó.
Finalmente, hizo un llamado a la defensa de los valores democráticos como base de la estabilidad global. “En un momento en el que las tensiones internacionales amenazan con escalar hacia conflictos de mayor magnitud, se vuelve urgente proteger la democracia y reforzar los pilares que la sostienen”, afirmó.
“El verdadero valor de la unión —concluyó— reside en la cooperación, el apoyo mutuo y la búsqueda de la concordia. Estos principios, hoy más que nunca, son indispensables para construir un futuro sostenible y pacífico”.

