Un nuevo ciclo de la Selección Uruguaya de Fútbol está en marcha con Diego Forlán como director técnico. En esta etapa de pruebas, la Celeste inició su recorrido con una gira por Asia, donde ya disputó dos de los tres partidos programados en la presente fecha FIFA. Hasta el momento, el entrenador cosecha un balance de una victoria y una derrota, habiendo mostrado dos caras muy diferentes en apenas cinco días de diferencia.
El estreno de Forlán como director técnico de la Selección Mayor no tuvo el tinte épico que su historia con la camiseta número 10 podría haber presagiado. Frente a un combinado de Japón dinámico, aceitado y letal en las transiciones defensivas, la Celeste cayó por 3 a 1 en Sendai en un trámite que dejó al descubierto fisuras estructurales. Uruguay lució desajustado en la presión, desarticulado en la primera línea de pase y con serias dificultades para conectar el mediocampo con la referencia de área. En aquel primer encuentro, el planteo inicial apostó por sostener una columna vertebral experimentada con Santiago Mele en el arco, una zaga con Nahitan Nández y Juan Martín Sanabria en las bandas, y un ataque repartido entre Federico Viñas y Darwin Núñez. Sin embargo, la propuesta sucumbió ante la velocidad nipona.
Forlán, lejos de apelar a la autocomplacencia, asumió la responsabilidad en conferencia de prensa tras el debut: reconoció la superioridad del rival en los duelos individuales y admitió que el margen de ventaja concedido en el marcador había castigado en exceso los descuidos propios.

La autocrítica parece que fue corregida para el segundo compromiso, la respuesta llegó a los pocos días en el Estadio Mundialista de Seúl. Frente a Corea del Sur, Forlán no dudó en intervenir el equipo de manera drástica. Modificó nombres propios en sectores neurálgicos e introdujo un cambio conceptual en la gestación del juego.
Las variantes en el once titular fueron efectivas, tanto en el arco y en la defensa: Cristopher Fiermarín asumió la titularidad por Santiago Mele. En los laterales, Guillermo Varela ingresó por Nández y Joaquín Piquerez hizo lo propio por Sanabria, acompañando a la dupla central consolidada con Ronald Araujo y Mathías Olivera.
Forlan mantuvo el bloque en la zona media con Brian Rodríguez, Lucas Torreira, Maximiliano Araújo y Rodrigo Bentancur capitaneando el equipo, pero reestructuró la zona de definición. Sacó del equipo a Federico Viñas para dar ingreso a Giorgian De Arrascaeta, posicionándose como conector liberado detrás del ‘9’, Darwin Nuñez que volvió a recibir la confianza y esta vez no falló.
El equipo cambió no solo desde lo táctico, sino también desde lo actitudinal, en el compromiso contra Japón, los charrúas se vieron superados en varios aspectos del juego. Las desatenciones defensivas y el cansancio, pasó factura sobre el final donde los Samuráis Azules sentenciaron el compromiso con una Uruguay frustrada.

Mientras que contra Corea, se vió un equipo compacto que atacó y defendió, ese modelo dio frutos rápidamente y a los 13 minutos, Darwin Núñez quebró una prolongada sequía goleadora con la camiseta celeste. El gol funcionó como un catalizador anímico: Uruguay pasó a dominar el terreno mediante una presión alta e intensa que asfixió la salida del elenco asiático.
A los 26 minutos, una maniobra combinada culminó en una exquisita definición a colocar de De Arrascaeta para el 2-0. Antes del descanso, a los 43 minutos, Guillermo Varela proyectó su marca por la banda derecha, rompió el bloque defensivo e ingresó al área para sellar un 3-0 aplastante. Más allá del abultado 4-1 final, la lectura sobre Seúl rescata tres pilares fundamentalmente positivos para el ciclo de Forlán: el rescate futbolístico y anímico de Darwin Núñez como referencia goleadora, la lucidez del circuito De Arrascaeta-Bentancur para manejar los tiempos del partido, y la vocación ofensiva de los laterales para generar superioridad numérica. La única nota amarga de la jornada fue la lesión del propio De Arrascaeta en su brazo izquierdo tras una mala caída, situación que obligó al ingreso de Rodrigo Zalazar y que enciende las alarmas en el entorno del jugador.

Próximo partido: India vs Uruguay
El itinerario de la delegación uruguaya no da tregua. La Celeste emprenderá viaje con rumbo a Bengala Occidental para afrontar la tercera y última escala de esta travesía internacional: el amistoso del martes 6 de octubre frente a la Selección de India, pactado para las 10:30 horas (tiempo de Uruguay) en el imponente Estadio Vivekanand Yuba Bharati Krirangan (VYBK) de Calcuta.
El duelo frente al combinado indio plantea un escenario deportivo y conceptual completamente distinto al experimentado en territorio nipón y surcoreano. Mientras que Japón y Corea del Sur exigieron a Uruguay en el ritmo físico y la velocidad de circulación, la India, un equipo en pleno desarrollo dentro del concierto asiático que viene de empatar en su último compromiso preparatorio ante Panamá, ofrecerá probablemente un bloque bajo, replegado y enfocado en achicar espacios en su propio campo. El paso por Asia dejará conclusiones cruciales para el Ejecutivo de la AUF. Mientras Forlán continúa combinando sus funciones entre el primer equipo y el proyecto juvenil Sub-20, los resultados y, sobre todo, la respuesta futbolística de la Celeste ante India dirán si este interinato es únicamente una transición diplomática o si, por el contrario, representa el embrión de un proyecto de largo aliento con un ídolo de la casa sentado definitivamente en el banco de los suplentes.


Escoba nueva….
En esa escoba de palo bueno no quiere decir que la paja sea de calidad, dura poco. Corea viene en caída desde el mundial, así que no le ganó a nadie. Tampoco dirigió nada por fuera del alicaído fútbol amateur local por un pancho y la copa Coca Cola.