Se llevó a cabo el seminario “Crimen Organizado y Convivencia: una encrucijada para la Democracia”, organizado por la organización no gubernamental (ONG) Siembra. En esta oportunidad, la Subsecretaria del Ministerio del Interior, Cra. Gabriela Valverde, participó como expositora y destacó la necesidad de fortalecer al Estado, trabajar en lo normativo y la transparencia y la cooperación bilateral, como estrategia integral contra el crimen organizado. El encuentro reunió a especialistas nacionales e internacionales para reflexionar sobre los desafíos que representa el crimen organizado para las democracias de la región.
Siembra, es una asociación civil compuesta por un equipo multidisciplinario de profesionales y técnicos “comprometidos con la transformación de la comunidad”. Brindan herramientas a través de cursos, talleres, charlas y conferencias que abordan temáticas clave para el bienestar social en áreas como: salud integral, violencia y abuso, adicciones y prevención del suicidio.
Valverde en su intervención, subrayó que el fenómeno del crimen organizado no puede reducirse únicamente al narcotráfico y explicó que “abarca un conjunto de delitos que están permeando en la sociedad y representan una amenaza directa a la convivencia democrática”. En ese sentido, advirtió sobre la capacidad de estas organizaciones para captar adolescentes, jóvenes e incluso niños, lo que plantea un desafío urgente para las políticas públicas de prevención.
Desde marzo el Ministerio del Interior viene trabajando en una estrategia de prevención social en el territorio, pero también se está trabajando en el mediano plazo con el Plan Nacional de Seguridad Pública, recordó. Es así que explicó que esta estrategia se sustenta en tres líneas de trabajo transversales.

Fortalecimiento institucional, con mejoras en capacidades de análisis, investigación, uso de tecnología y coordinación interinstitucional. “El crimen organizado tiene que ver con la Policía pero no solo con la Policía. Si solo nos vamos a mirar como Ministerio del Interior y Policía, vamos a estar atendiendo el crimen organizado con un ojo solo”, señaló.
Avance normativo y transparencia, a través del desarrollo del Sistema Integrado de Lucha contra el Crimen Organizado y el Narcotráfico (SILCON), que busca reforzar los mecanismos de control y cooperación con otros organismos.
Articulación internacional, mediante la cooperación bilateral, el intercambio de información y la participación en instancias regionales como el Mercosur, orientadas al fortalecimiento del Estado frente a organizaciones criminales transnacionales.
Por otra parte, Valverde profundizó en la importancia de recuperar la presencia del Estado en los territorios más vulnerables. Reflexionando así que “cuando el Estado no está, ¿quién está? Alguien que ofrece con complicidad determinadas soluciones en vivienda, alimentación”. En ese sentido advierte que “ahí estas organizaciones se van presentando y ni siquiera necesitan la violencia. Simplemente es, no está el Estado pero estoy yo”.
Finalmente, destacó que la respuesta no debe limitarse a la acción policial. “En algunos territorios primero hay que pacificar para luego poder implementar políticas sociales”, manifestó. Porque la seguridad también se construye ofreciendo oportunidades, educación, deporte y espacios de pertenencia.


Sin desmerecer laa conclusiones del seminario sobre la necesidad de pacificar habría que preguntarse porque en otros países por ejemplo la Unión Europea los narcos No se apoderan de territorios ni atentan contra las estructuras del Estado
Sobre el reclutamiento de jóvenes en especial en barrios carenciados En Sudamérica la única posibilidad de tener dinero para un auto o una moto es el narcotráfico lo que no ocurre en Europa Los chicos no visualizan la educación como una oportunidad Los que trabajamos en Centros del INAU luchamos por eso todos los días Si mejora la situación económica del país es una chance De lo contrario no hay que esperar milagros
Esa tal Valverde es «especialista» en seguridad pública ??
Lo que sucede es que, en Europa ya están de vuelta. Están terminando con la era de la permisividad y han vuelto a los parámetros históricos. Y si no, tómense como ejemplos las políticas sobre las drogas o las últimas medidas sobre el acceso a internet de los menores o el uso de los celulares en las escuelas y liceos.