Oficialismo y oposición, figuras consagradas y dirigentes emergentes, todos parecen atrapados en la misma carrera por la atención.
Esto ocurre mientras las tensiones con grupos supremacistas blancos y otros grupos extremistas siguen sin resolverse de manera contundente.
No se trata de negar los avances logrados ni de desconocer la complejidad de gobernar.
Mientras muchos funcionarios repiten discursos redactados por asesores y vaciados de contenido, Volonté habló con una voz propia, incómoda para el poder y clara para el pueblo. Su palabra no buscó agradar, sino despertar.
Uruguay ha demostrado, con hechos, que el multilateralismo no es una herramienta obsoleta ni una quimera idealista.
Para América Latina, la lección es clara: quien pierde el control de sus recursos estratégicos pierde también su capacidad de decidir su destino.
El impulso de la derecha hunde sus raíces en factores muy concretos. La inseguridad, el crecimiento del crimen organizado y la percepción de desprotección ciudadana han puesto el tema del control y la ley en el centro del debate.
La parálisis estival no es solo una cuestión de licencias acumuladas o turnos rotativos. Es una cultura arraigada que naturaliza que casi nada relevante ocurra hasta marzo.
La cultura del apuro atraviesa todo: trabajos inestables, políticas públicas que piensan solo en el próximo ciclo electoral, una educación que muchas veces prioriza aprobar antes que aprender, y redes sociales que convierten el reconocimiento en un clic efímero.
