Para América Latina, la lección es clara: quien pierde el control de sus recursos estratégicos pierde también su capacidad de decidir su destino.
El impulso de la derecha hunde sus raíces en factores muy concretos. La inseguridad, el crecimiento del crimen organizado y la percepción de desprotección ciudadana han puesto el tema del control y la ley en el centro del debate.
La parálisis estival no es solo una cuestión de licencias acumuladas o turnos rotativos. Es una cultura arraigada que naturaliza que casi nada relevante ocurra hasta marzo.
La cultura del apuro atraviesa todo: trabajos inestables, políticas públicas que piensan solo en el próximo ciclo electoral, una educación que muchas veces prioriza aprobar antes que aprender, y redes sociales que convierten el reconocimiento en un clic efímero.
La promesa de progresividad —que pague más quien más tiene— queda, entonces, incompleta.
Que el anuncio no haya sido parte de una conferencia planificada sino de un intercambio informal expuso, una vez más, la fragilidad de los circuitos de comunicación interna: quién habla, cuándo habla y con qué respaldo técnico. Lo que debió ser una
De cara a 2026, el periodismo enfrenta una encrucijada que no admite medias tintas.
“Nuestra modernización —dice Xi— no busca dominar al mundo, sino contribuir a un futuro compartido”. Ese es, al menos, el horizonte que Beijing propone como contracara a las recetas tradicionales.
El acuerdo UE-Mercosur se había presentado como una oportunidad para fortalecer la cooperación entre dos de las economías más importantes del mundo.
