Tony Harrison, poeta

A los 88 años falleció Tony Harrison, el poeta que convirtió el acento de Leeds en arma literaria y el verso clásico en megáfono de los marginados. En los años 60 enseñó en Nigeria y volvió con The Loiners (1970), un puñetazo de versos sobre sexo, racismo y colonialismo que la crítica londinense tildó de “obsceno”. No le importó. Siguió escribiendo para The Guardian desde Sarajevo, Bagdad y Gaza, siempre en cuartetos rimados que parecían telegramas de guerra.

Su obra maestra, V., nació de un grafiti neonazi en la tumba de sus padres: “United! Harrison’s dead”. El poema, emitido finalmente por Channel 4 entre protestas parlamentarias, enfrentó a la Inglaterra de Thatcher con su propio espejo roto. “La piel es el papel donde escriben los skinheads”, decía uno de sus versos más citados.

En el teatro, Harrison resucitó a los griegos con acento de Yorkshire. Su Orestíada (1981) en el National Theatre hizo que Clitemnestra hablara como una minero en huelga. The Trackers of Oxyrhynchus (1988) mezcló comedia satírica con crítica al thatcherismo en el Delfos de cartón piedra. “El verso no es elitista; el silencio sí lo es”, repetía.

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