Un alto cargo británico visita Guyana en apoyo frente a Venezuela por el Esequibo

Caracas denuncia la "intervención" del "eximperio" británico, "invasor y esclavista"

El subsecretario de Estado para las Américas y el Caribe del Gobierno británico, David Rutley, ha sido recibido este lunes en la capital de Guyana, Georgetown, por el presidente guyanés, Irfaan Ali, en un gesto de Londres de apoyo frente a las reivindicaciones territoriales de Venezuela sobre la región del Esequibo. «La conversación se ha centrado en el mantenimiento y ampliación de las relaciones entre Reino Unido y Guyana, en especial en ámbitos como el desarrollo económico sostenible y la seguridad», ha informado la Presidencia guyanesa en un comunicado publicado en Facebook.

Previamente el propio Rutley había explicitado el respaldo de Londres. «Estoy en Guyana, también miembro de la Mancomunidad (Británica de Naciones), para ofrecer el apoyo inequívoco de Reino Unido a nuestros amigos guyaneses», ha indicado, según recoge el diario británico ‘The Independent’. Según Reino Unido, la disputa fronteriza «se cerró hace 120 años». «Las fronteras soberanas deben ser respetadas en cualquier lugar del mundo», ha resaltado Rutley.

En cualquier caso, Rutley ha manifestado su satisfacción por el acuerdo alcanzado entre Guyana y Venezuela la semana pasada en San Vicente y las Granadinas «para evitar el uso de la fuerza y cualquier nueva escalada». «Reino Unido seguirá trabajando con sus socios de la región y a través de los organismos internacionales para garantizar la integridad territorial de Guyana», ha subrayado.

El ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Yván Gil, ha reaccionado a la visita de Rutley y ha denunciado la «intervención» del «eximperio» británico. «El eximperio, invasor y esclavista, que ocupó ilegalmente el territorio de la Guayana Esequiba y actuó de manera artera y rastrera contra los intereses de Venezuela, insiste en intervenir en una controversia territorial que ellos mismos generaron», ha apuntado en X, antes Twitter. Gil ha defendido la necesidad de resolver este conflicto «de manera directa entre las partes». «La única acción válida de Reino Unido será el reconocimiento de su responsabilidad ante el Derecho Internacional y las obligaciones derivadas del Acuerdo de Ginebra de 1966», ha argumentado. «¡Detendremos al nuevo filibusterismo que intenta desestabilizar la región!», ha remachado.

El conflicto territorial se remonta al siglo XIX, cuando un fallo de 1899, defendido desde Georgetown, estipulaba que Venezuela renunciaba al Esequibo, aunque más tarde se retractó de ello. Por su parte, Caracas se apoya en el Acuerdo de Ginebra de 1966 firmado entre Reino Unido (antigua potencia colonial de Guyana) y Venezuela, en el que reconocían al Esequibo como un territorio en disputa. Venezuela aprobó el 3 de diciembre en referéndum la anexión del Esequibo. Unos días más tarde, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, presentó ante la Asamblea Nacional una Ley Orgánica para la creación del estado de Guayana Esequiba tras los resultados del referéndum, que a ojos de Caracas ha pasado de ser consultivo a vinculante.

1 Comentario

  1. Falta mencionar que el laudo de 1899, realizado en París, contó con la presencia de Reino Unido y Estados Unidos. Debido a que, en 1897, éste último «persuadió» (doctrina Monroe de por medio), a Reino Unido a someterse a arbitraje. Sin embargo, dicho arbitraje careció de la presencia de Venezuela debido a la renuencia de Reino Unido por negociar con ellos. Al final, el artbitraje se realizó entre gringros, ingleses y un «imparcial» electo por éstos dos.

    Se podría ahondar en cómo los ingleses poblaron esas tierras, avanzando y ocupabando territorio que pertenecia a la Capitanía General de Venezuela.

    Por otro lado, habría que mencionar el Memorandum de Severo Mallet-Prevost, donde confesa:

    (…) «La decisión del tribunal fue, en consecuencia, unánime; pero, si bien es cierto que dio a Venezuela el sector en litigio más importante desde un punto de vista estratégico, fue injusta para Venezuela y la despojó de un territorio muy extenso e importante sobre el cual la Gran Bretaña no tenía, en mi opinión, la menor sombra de derecho…»

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