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En 1975, la ONU institucionalizó la fecha como el Día Internacional de la Mujer

¿Un mundo de cara al 8M?

En este escenario, se refleja ante la feminización, una pobreza en las políticas integrales.

Cada 8 de marzo el calendario marca una fecha de lucha
Cada 8 de marzo el calendario marca una fecha de lucha

Cada marzo, año tras año, el mundo enfrenta una batalla que pareciera no tener fin. En el marco de las movilizaciones globales por el Día Internacional de la Mujer, los datos evidencian una realidad que marca una brecha entre el derecho y el deber. 

Hoy, la desigualdad de género se manifiesta no sólo en los mercados laborales formales, no solo en la esfera doméstica no remunerada, sino que trasciende las barreras de lo que para “muchos” no trasciende la configuración de un ciclo de desventaja económica y social para las mujeres. En la actualidad, varios son los informes de organismos internacionales y consultoras que cuantifican estos obstáculos, subrayando la distancia entre los avances legales y su implementación efectiva.

Contamos con varios “peldaños rotos”, por ejemplo en el ámbito corporativo, la representación femenina en puestos de alta dirección sigue siendo mínima. Además, existe un vacío en la trayectoria profesional femenina, con una gran fisura en los ascensos desde niveles iniciales hacia posiciones gerenciales. De igual forma, no se le atribuye estos hechos a las percepciones arraigadas sobre la ambición profesional de las mujeres y el impacto de las microagresiones en su desarrollo laboral.

e aboga por la igualdad de derechos entre géneros
Se aboga por la igualdad de derechos entre géneros

En este aspecto, la disparidad se convierte en inequidad económica, pues según el Banco Mundial, las mujeres ganan, en promedio, 77 centavos por cada dólar que reciben los hombres. Teniendo en cuenta que al menos 100 economías promulgaron leyes que exigen igual remuneración por trabajo de igual valor, se conoce que menos del 20% de ellas han establecido medidas prácticas para cerrar efectivamente la brecha salarial. Para este caso se analizaron un total de 190 economías, lo que evidencia una discrepancia entre la norma y su aplicación.

Paralelamente, según datos de ONU Mujeres, cada día las mujeres y niñas dedican aproximadamente 16.000 millones de horas al trabajo de cuidados no remunerado a nivel global. Esta labor incluye tareas domésticas, crianza, cuidado de personas mayores o con enfermedades, y la denominada «carga mental» de organización. Expertos señalan que si se les asignara un valor monetario, superaría el 40% del PIB en algunos países.

Sin embargo, esta carga tiene consecuencias que inciden directamente en la vida económica de las mujeres. A nivel global, el 45% de las mujeres en edad de trabajar están fuera del mercado laboral debido a responsabilidades de cuidado no remuneradas, frente al 5% de los hombres. Cada hora adicional de este trabajo reduce en un 38% las posibilidades de una mujer de acceder a un empleo remunerado. 

ONU Mujeres aboga por una «revolución de los cuidados» basada en el reconocimiento del trabajo de cuidados como esencial, la reducción de carga mediante infraestructura, la redistribución  de manera equitativa entre géneros, Estado y sector privado, recompensar con salarios justos el cuidado remunerado, representar a las cuidadoras en espacios de decisión; y dotar de recursos los sistemas de cuidados.

Las inversiones en esta economía podrían crear casi 300 millones de empleos para 2035. En países como Islandia, donde la licencia parental es equitativa y remunerada, los padres disfrutan casi el 90% de la licencia que les corresponde, reduciendo las brechas en el hogar y el trabajo.

En Europa, se estima que el 60% de la brecha salarial de género está vinculada a la maternidad, un fenómeno conocido como «penalización de la maternidad». En el Reino Unido, una de cada tres madres con hijos menores de cinco años ha dejado un empleo remunerado por esta razón. En promedio, las mujeres dedican 2.5 veces más horas diarias al trabajo de cuidados no remunerado que los hombres, muchas en condiciones de informalidad y exclusión de protecciones laborales.

Este día es cada vez más una ocasión para reflexionar sobre los avances conseguidos, exigir cambios y celebrar los actos de valor
Este día es cada vez más una ocasión para reflexionar sobre los avances conseguidos, exigir cambios y celebrar los actos de valor

¿La violencia como la expresión más brutal de desigualdad? sí, los feminicidios. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) reportó que en 2024, 3.828 mujeres fueron víctimas de feminicidio o muerte violenta por razón de género en la región, un promedio de 11 muertes diarias. En los últimos cinco años, la cifra acumulada alcanza al menos 19.254. Estos datos son calificados reiteradamente como un indicador del fracaso de los estados en la prevención.

Los sectores de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) también se ven seriamente afectados. Según el Instituto de Estadística de la UNESCO, en julio de 2019 la tasa global promedio de mujeres investigadoras era solo del 29.3%. La brecha se amplía en los niveles más altos: solo el 3% de los Premios Nobel en ciencias han sido otorgados a mujeres. Las ocupaciones STEM con mayores ingresos, como la informática y la ingeniería, tienen los porcentajes más bajos de mujeres trabajadoras. 

!Por cada paso, se retroceden dos! Con la llegada de internet, han emergido nuevos repertorios de violencia en línea contra las mujeres, en un clima donde los pensamientos de derecha se expanden cual virus, alimentado por discursos racistas, xenófobos y machistas. En este contexto aumenta el riesgo de retrocesos en derechos sexuales y reproductivos, previamente conquistados.

La desigualdad de género es estructural y multidimensional. La brecha salarial, el techo de cristal en las empresas, la carga desproporcionada de cuidados no remunerados, la violencia y la subrepresentación en sectores estratégicos son caras de un mismo problema.  De cara al 8 de marzo, la evidencia apunta a que sin acciones que transformen tanto el espacio público como el privado, y sin un compromiso real para valorar el trabajo que sostiene la vida, la equidad seguirá siendo solo una aspiración sin bases.

Por años esta fecha es considerada una jornada de reivindicación de los derechos de las mujeres en todo el mundo. Las huelgas, movilizaciones y tragedias que visibilizaron la explotación laboral y la discriminación de género. En 1975, la ONU institucionalizó la fecha como el Día Internacional de la Mujer, oficializada dos años después, en reconocimiento de décadas de protesta. 

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1 Comentario

  1. Conozco infinidad de mujeres exitosas en todos los terrenos. Claro, mujeres que han estudiado, se han preparado, se han perfeccionado en sus respectivas profesiones o técnicas, y perciben remuneraciones iguales a los hombres. NADIE les va a regalar nada al igual que tampoco lo hacen con los hombres.

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