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En Uruguay solemos repetir que tenemos uno de los sistemas tributarios “más justos” de la región.

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

La promesa de progresividad —que pague más quien más tiene— queda, entonces, incompleta.

En Uruguay solemos repetir que tenemos uno de los sistemas tributarios “más justos” de la región. 

Sin embargo, cuando se corre el velo y se observa quién paga realmente el financiamiento del Estado, emerge una verdad incómoda: la carga impositiva recae de manera desproporcionada sobre los trabajadores y los consumidores, mientras que los sectores de mayor patrimonio cuentan con herramientas, tratamientos diferenciales y márgenes de maniobra que atenúan su contribución.

El trabajador asalariado vive atrapado en una doble pinza. Por un lado, el IRPF se descuenta mes a mes sin posibilidad de esquivar nada: cada aumento, cada beneficio, cada hora extra queda automáticamente registrada. Por otro, el peso del IVA —uno de los impuestos más regresivos— termina golpeando con más fuerza a quienes destinan casi todo su ingreso al consumo básico. En la práctica, el trabajador paga antes, paga siempre y paga más en proporción a lo que gana.

En el extremo opuesto, la riqueza encuentra caminos más flexibles. Rentas de capital, utilidades empresariales, propiedades y estructuras societarias permiten planificar y, en no pocos casos, diferir o minimizar la tributación. El país eliminó hace años el impuesto al patrimonio para personas físicas, y cuando se debate reinstalarlo o gravar más intensamente los activos de alto valor, el argumento que se impone es el de la “competitividad” o la “fuga de capitales”. Así, se naturaliza que el esfuerzo recaiga sobre quienes menos margen tienen.

La promesa de progresividad —que pague más quien más tiene— queda, entonces, incompleta. El sistema logra ser progresivo en los papeles, pero se vuelve regresivo en el mostrador del supermercado y en el recibo de sueldo. Las exoneraciones selectivas, los regímenes especiales y los incentivos empresariales pueden tener sentido para promover inversión; el problema surge cuando se transforman en privilegios permanentes que erosionan la justicia tributaria sin una contrapartida social clara y evaluable.

No se trata de castigar el éxito ni de demonizar la creación de riqueza. Uruguay necesita inversión, innovación y empresas fuertes. Pero también necesita un pacto fiscal honesto: que quien obtiene ventajas del sistema contribuya al sostenimiento de ese mismo sistema en proporción a su capacidad. La estabilidad, la educación, la salud y la seguridad —bienes públicos que sostienen el clima de negocios— no son gratuitos.

La discusión pendiente es política antes que técnica. Requiere transparencia para mostrar cuánto recauda cada impuesto, quiénes se benefician de las exoneraciones y qué resultados concretos generan. Y exige coraje para revisar estructuras que, en nombre de la estabilidad, perpetúan inequidades silenciosas.

Mientras el trabajador siga pagando automáticamente y el capital continúe gozando de zonas grises, la brecha no hará más que ampliarse. Un sistema tributario legítimo no es el que cobra más, sino el que reparte de forma equitativa el esfuerzo. Uruguay tiene la oportunidad —y la obligación— de corregir el rumbo antes de que la desigualdad fiscal termina erosionando algo mucho más difícil de reconstruir: la confianza30

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3 Comentarios

  1. ES LOGICA LA «LOGICA Y EL RAZONAMIENTO INCLUIDO EN LA NOTA.» PERO EL PROBLEMA MAYOR SIGUE SIENDO OTRO, EN ESTE PAIS, NO SE GOBIERNA CON HONESTIDAD, SE MIENTE EN LAS CAMPAÑAS PREVIA A LAS ELECCIONES Y SE SIGUE ADELANTE. ¿A QUIEN LE IMPORTA BORRAR CON EL CODO LO QUE ESCRIBIO LA MANO ANTES? A NADIE…….LA CORRUPCION ESTA PRESENTE EN TODAS PARTES, TRIBILIN NO SABE NO PUEDE Y NO ESTA PREPARADO PARA ACTUAR EN CONSECUENCIA… EL SE DESCANSA EN LOS PRESIDENTES ADJUNTOS QUE TIENE, Y ADEMAS ELLOS NO COORDINAN SUS ACCIONES. AL TEMA CARDAMA SE LLEGO POR MANIJA Y DESVIACIONES TRATANDO DE HACER ALGO PARA CAMBIAR LA OPINION DE LA GENTE Y POR SUPUESTO PARA AGREDIR A LO HECHO ANTES….. ¿ESTAN LIBRES DE PECADOS? SOLO UN EJEMPLO ALAS U….. EL GOBIERNO EN SU MOMENTO LES SALIO GARANTÍA POR EL 100% DE LA COMPRA DE LOS AVIONES PARA LEADGATE QUE POR CHANTAS NO PAGARON NI UNA CUOTA… SE PERDIERO MAS DE 200 MILLONES DE DOLARES…. NO SEGUIRÉ CON ESTAS COSAS, AUNQUE DEBIERA. VOLVIENDO AL ARTICULO, INCLUSO LOS BANCOS TRATAN BIEN AL QUE NO TIENE PROBLEMAS DE DINERO Y TRATAN COMO BASURA AL QUE NECESITA AYUDA…. A ESO AGREGARLE QUE LOS EMPLEADOS DE LOS BANCOS, SON SOBERBIOS Y ACTUAN CON PATENTE DE CORSO……VIVIMOS EN UN SISTEMA AL QUE A LA MAYORIA NO LE SIMPORTAN LA CORRUPCION, LA PERFORACION DE LA CONSTITUCION, NI LA LAICIDAD, ¿TOTAL? TODOS LO HACEN….. VALDRIA TODO PARA ESCRIBIR HORAS. PERO SOLO UN EJEMPLO QUE ES MEJOR QUE MILLON DE PALABRAS……. «CASO TOBLERONE» EN QUE LA EX VICE MINISTRA DE SUECIA SE COMPRO CON LA TARJETA DEL ESTADO 2 TABLETAS DE CHOCOLATE…. INMEDIATAMENTE FUE REMOVIDA Y SU VIDA POLITICA SE EXTINGUIÓ….. EN URUGUAY TUVIMOS EJEMPLOS VERGONZOSOS Y PUBLICOS CAIRO, ARIM, EL COLORADO DE INC, raulito. ETC. ETC. CUANDO EL GOBIERNO ANTERIOR EL PRESIDENTE ECHABA A QUIEN NO ESTABA DANDO LO MEJOR DE SI Y NO ESPERABA QUE APARECIERA UN TAL PEREIRA (QUE POR SUERTE HAY SOLO UNO) A DEFENDER… TODOS LOS ECHADOS ENTONCES. Y A PESAR DE LO SUCEDIDO SALIERON ILESOS EN LA JUSTICIA. PERO AQUI, HOY NO GOBIERNA LA HONESTIDAD, GOBIERNA LA MENTIRA.

    • Saludos.
      Debo admitir que no he compartido muchas de sus opiniones en otros artículos.
      Sin embargo comparto en gran parte lo vertido en éste.
      La honestidad es un debe, desde hace ya muchos años y gobiernos. Pero, personalmente considero que, como está planteado el juego «democrático republicano» es un elemento intrínsecamente descartado. En las campañas electorales, ya la honestidad brilla por su ausencia o enmascaramiento. Pero… Estamos acostumbrados a que nos vendan «vidrios de colores» y «baratijas» de promesas. La clase política ya sabe que es cuestión de «llegar», después casi no hay dios (minúscula adrede) que los saque. El «soberano» que los eligió se tiene que tragar la pastilla todo el período. Los mecanismos de acción e intervención del «soberano» han sido coartados, estructurados y regulados de tal manera que se hace complicado y engorroso, cosa que además el ciudadano de «a pie», está acostumbrado a delegar y que haya un responsable que no sea él mismo.
      En sí, es un problema estructural. El sistema político es el que está corrupto. Sólo un cambio radical, mas requiere que la gente participe y comprometa siendo sujeto de la historia

      ¿Será posible?

  2. En principio es correcto que pague más el que más tiene Bien Uruguay es un país donde el costo de producción es alto No hay reales incentivos para el inversionista Ya vimos que algunas empresas se van para el Paraguay Como incentivar las inversiones? A ver qué se les ocurre

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