Hablar de cultura en Canelones implica hablar de un proceso sostenido en el tiempo, de decisiones políticas que trascendieron uno a uno los períodos de gobierno y de un concepto que ubica a la cultura como un derecho y como una herramienta estratégica para el desarrollo social y territorial. En un departamento diverso, extenso y en constante crecimiento, la Dirección de Cultura construyó un modelo de gestión que combina planificación, presencia territorial y articulación con los municipios.
En entrevista con Diario La R, Sergio Machín, actual Director General de Cultura, realiza un repaso del modelo cultural de Canelones, siendo parte de esa historia y uno de los testigos directos de su consolidación.
Trayectoria en la gestión pública
Con más de dos décadas desempeñando funciones dentro de la Intendencia de Canelones, Machín sitúa su primer acercamiento al concepto de gestión cultural en la Escuela de Bellas Artes, donde recuerda que desde ese lugar comienza a “toparse” con el mundo de la cultura y “este concepto de la gestión cultural”. En ese momento, la disciplina aún no estaba plenamente consolidada como profesión. Machín evoca los textos de uno de los referentes en el área: Gonzalo Carámbula, destacado abogado, político y gestor cultural; encargado de abrir camino en los primeros indicios de esto la gestión cultural como profesión en nuestro país.
Ese recorrido personal se fue entrelazando con la construcción institucional del área cultural en Canelones. Para Machín, el primer gran quiebre se dio a partir de una decisión política: “El primer punto de inflexión tiene que ver con la creación de la Dirección de Cultura”, durante el primer gobierno departamental de Marcos Carámbula (2005-2010). Considera que ese paso marcó el inicio de un camino propio, con una estructura específica y con políticas diseñadas para un territorio diverso y “absolutamente desafiante”.
Desde entonces, la cultura comenzó a ser pensada como un sector de desarrollo, capaz de potenciar otras áreas y de fortalecer la identidad canaria. La creación de redes, la inversión en infraestructura cultural, la formación artística y el registro de la memoria cultural fueron consolidando una política que hoy es reconocida a nivel nacional. Para el director, “los desafíos que plantea el departamento requieren de políticas sólidas y políticas serias”.
Descentralización y cercanía
Con 32 municipios y una diversidad territorial marcada, el Gobierno de Canelones desarrolló una estrategia basada en microrregiones y en la presencia constante en el territorio. “Si no se entienden los territorios y no se conocen las cosas que están sucediendo, es muy difícil gestionar este departamento”, afirma Machín. A su vez, considera que la cercanía se vuelve indispensable para que las políticas culturales sean efectivas.
Esa cercanía se traduce en recursos humanos, coordinación y diálogo permanente con todos los municipios. El área de formación cultural, por ejemplo, comenta que despliega cerca de 400 propuestas en todo el departamento, las cuales son sostenidas por 80 talleristas que trabajan directamente en las comunidades. “Los números de Canelones realmente son desafiantes y de verdad que hay una apuesta importante de la Intendencia para poder abordarlos”, explica.
De acuerdo a Machín, esta lógica permite atender las particularidades de cada localidad y evitar superposiciones innecesarias. “La decisión política de apostar de verdad a la cultura, tener personas en el territorio y la cercanía constante”, resume, son algunas de las claves del modelo.
Continuidad como pilares
La continuidad de gobierno ha sido otro factor central. A lo largo de distintos períodos, la cultura mantuvo un lugar prioritario en la agenda departamental, lo que permitió consolidar procesos, sostener inversiones y profundizar líneas de trabajo como los Nodos Culturales, la plataforma Canelones Creativo y los programas de formación de gestores culturales. No se trata de políticas aisladas, sino de una visión de largo plazo que se adapta a los cambios demográficos y sociales del departamento, que hoy recibe miles de nuevos habitantes y enfrenta nuevos desafíos.
En ese contexto, la cultura aparece no solo como expresión artística, sino como una herramienta de integración, desarrollo y construcción de ciudadanía. Un modelo que se construyó con el tiempo y que sigue proyectándose hacia el futuro.
Un departamento en transformación
El crecimiento sostenido de Canelones en los últimos años no solo se percibe en la temporada de verano. Cada vez más personas eligen el departamento como lugar de residencia permanente, generando transformaciones en el territorio y nuevos desafíos para la gestión pública. Machín reconoce este fenómeno como uno de los cambios más significativos del presente, mencionando que casi 100.000 personas han elegido el departamento para vivir en los últimos dos años. Este aumento impacta directamente en la configuración del departamento. “Eso hace que cambie el paisaje, que cambie la necesidad de servicios, que cambien las características de algunos balnearios que ahora son ya lugares más residentes”, explica. Por otro lado, considera que estas transformaciones obligan a repensar las políticas públicas desde una lógica dinámica y flexible.
Desde la Dirección de Cultura, el crecimiento se lee como un desafío, pero también como una oportunidad. En ese marco, anunció que en abril se realizará una convocatoria pública a las Asambleas de la Cultura, con el objetivo de actualizar el mapa cultural del departamento. Agrega que este proceso permitirá contar con un diagnóstico más preciso “como para poder redefinir o redireccionar algunas de las políticas culturales”, concluye.


