El Niño es un calentamiento temporal de las aguas superficiales del océano Pacífico cerca de las costas de Sudamérica. Se produce en ciclos de duración variable, normalmente entre dos y siete años, y dura varios meses por lo general, entre nueve y doce meses, pero a veces incluso años.
Este fenómeno se alterna con una fase de enfriamiento que, por analogía, se denomina La Niña, con una periodicidad similar. Juntos, los dos fenómenos se conocen como “El Niño-Oscilación del Sur” (ENSO, por sus siglas en inglés), que también incluye las variaciones relacionadas con la presión atmosférica.
Las consecuencias de ENSO afectan, en primer lugar, a la vida marina en el Pacífico, con variaciones en la disponibilidad de alimento para ciertas especies. Pero también incluyen fenómenos meteorológicos extremos como largos periodos de sequía en algunas zonas, con grandes incendios forestales, y lluvias intensas en otras, con inundaciones y ciclones.
El impacto en la vida y las actividades de las poblaciones a veces es muy grave. En el ámbito económico, el efecto más inmediato del calentamiento de las aguas oceánicas es una alteración de los hábitats de la fauna marina, lo que pone en peligro a las comunidades cuya economía se basa en la pesca, como ocurre en la franja costera de Perú.
La agricultura también se ve afectada, obviamente, tanto por la sequía como por las lluvias anormales. Además, la sequía tiene un fuerte impacto en la producción de energía hidroeléctrica, que necesita grandes cantidades de agua para sus embalses.

Uruguay ante El Niño
El Congreso de Intendentes, encabezado por su presidente Carlos Enciso y el vicepresidente Francisco Legnani, concurrió a la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda de la Cámara de Representantes en el marco de la Rendición de Cuentas para plantear la necesidad de recursos frente a las eventualidades del fenómeno de El Niño.
Enciso dijo que los jefes departamentales están alertas por las predicciones meteorológicas para los próximos meses. «Hoy estamos muy preocupados y generando acciones con el Poder Ejecutivo para poder hacer las coordinaciones necesarias con el Sistema Nacional de Emergencias y con los organismos competentes frente a las inclemencias que estarían vinculadas al fenómeno de El Niño», afirmó.
Enciso agregó que «lo concreto es que el impacto que tendría en el territorio del país -en algunas zonas, más que en otras- hace necesario plantear la posibilidad de generar alguna especie de disparador desde el punto de vista presupuestal cuando la emergencia se declare en tal o cual departamento, porque entendemos que a nivel presupuestal no hay previsto un recurso a tales efectos».
En la misma línea, Legnani comentó que no solo hay que pensar en recursos para la emergencia inmediata, sino que también hay que pensar en las secuelas del fenómeno. «Debemos prever también lo que va a venir después, las consecuencias que va a dejar y los recursos que va a insumir, desde el punto de vista de las inundaciones, desde el punto de vista de la afectación a la agricultura, de las enfermedades que pueda llegar a causar este fenómeno», señaló.

Recomendaciones del Sinae para la población
El Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) publicó una serie de recomendaciones para la población uruguaya ante eventos meteorológicos adversos, que incluyen tormentas con lluvias intensas, vientos fuertes y actividad eléctrica. Según el Sinae, las principales amenazas en Uruguay son de origen meteorológico y climático.
El organismo subrayó la importancia de mantenerse informado sobre pronósticos y advertencias de las autoridades y de prestar especial atención a las personas más vulnerables: niños, adultos mayores, personas con discapacidad y personas enfermas, a quienes no se debe dejar solas durante estos episodios.
Entre las medidas preventivas, el Sinae indicó retirar del entorno -jardines, balcones y espacios similares- todos los objetos que el viento pueda transformar en proyectiles. También recomendó cerrar y asegurar puertas y ventanas exteriores, evitar permanecer cerca de ellas y, si es necesario, refugiarse en la habitación más protegida de la vivienda. Los animales domésticos deben mantenerse en lugares protegidos.
El organismo también aconsejó evitar la circulación innecesaria de personas y vehículos. Quienes deban salir deben usar ropa adecuada -abrigo y calzado impermeable- y, si van a permanecer fuera del hogar por muchas horas, llevar prendas adicionales como medias o calzado de repuesto.
Para quienes deban transitar durante una tormenta, el Sinae precisó que no se debe intentar cruzar caminos, calzadas y puentes inundados, aunque se conozca el lugar. Hacerlo en auto, moto o a caballo no reduce el riesgo de ser arrastrado por la corriente. El organismo recomendó priorizar rutas principales, circular en horas diurnas, disminuir la velocidad, aumentar la distancia de seguridad con el vehículo de adelante y mantener una visión panorámica atenta a cables caídos o ramas. También se debe evitar frenar abruptamente para reducir el riesgo de aquaplaning.

Ante la presencia de rayos, el Sinae señaló que hay que alejarse de espacios abiertos como canchas y estacionamientos, así como de torres, alambrados y estructuras metálicas. También indicó alejarse de la costa y no bañarse en piscinas, playas y ríos. Refugiarse bajo árboles está desaconsejado, ya que la madera mojada conduce la electricidad.
El organismo recomendó evitar el uso de teléfonos celulares durante la tormenta y desconectar antenas y entradas de TV cable. En zonas rurales, además, desenchufar los aparatos electrónicos. En caso de cables de tendido eléctrico caídos, el Sinae advirtió que no deben tocarse y que se debe notificar de inmediato a las autoridades.
La combinación de un fenómeno El Niño de gran intensidad con los efectos del cambio climático plantea un escenario de alto riesgo para Uruguay. El Congreso de Intendentes ha sido claro al señalar que no solo se necesitan recursos para la emergencia inmediata, sino también para hacer frente a las secuelas que dejará el fenómeno: inundaciones, afectación a la agricultura, enfermedades y daños a la infraestructura. La coordinación entre el Sinae, las intendencias y el gobierno nacional será clave para minimizar el impacto en la población.
Mientras tanto, las recomendaciones del Sinae son un recordatorio de que la prevención comienza en cada hogar. Mantener la calma, informarse, evitar circulaciones innecesarias y proteger a los más vulnerables son acciones que, aunque simples, pueden marcar la diferencia cuando la naturaleza se desata con toda su fuerza. El desafío es enorme, pero la experiencia de Uruguay en la gestión de emergencias y la capacidad de respuesta de sus instituciones serán puestas a prueba en los próximos meses.


Si el tema es El Niño, seguramente la oposición le echará la culpa al INAU…