El Gobierno de Uruguay manifestó este domingo su preocupación por las recientes declaraciones del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, que ponen en duda la realización de las próximas elecciones nacionales en ese país, previstas para 2027 tras la reforma constitucional aprobada el año pasado. A través de un comunicado emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el gobierno uruguayo reafirmó su respaldo al ejercicio democrático y al derecho del pueblo nicaragüense a decidir libremente su futuro político mediante elecciones.
«El gobierno uruguayo expresa su preocupación por las recientes declaraciones del Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, que ponen en duda la continuidad de las elecciones nacionales en ese hermano país», señala el texto difundido por Cancillería.
Asimismo, el comunicado agrega que Uruguay «reafirma su posición que el pueblo nicaragüense pueda ejercer su derecho soberano a través de elecciones libres, plurales y periódicas de conformidad con sus normas constitucionales y los principios que guían la integración regional».
La declaración constituye la primera reacción oficial del gobierno uruguayo luego de que Ortega planteara públicamente que Nicaragua podría dejar de celebrar elecciones nacionales para impedir, según sus propias palabras, que «partidos puestos por los yanquis» accedan al poder.
Un nuevo capítulo en la crisis política
Las declaraciones del mandatario nicaragüense profundizaron la preocupación de la comunidad internacional sobre la situación democrática en ese país centroamericano.
Tras varios años de creciente concentración del poder, el régimen encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo anunció que Nicaragua no celebraría elecciones en 2027, argumentando que el actual sistema electoral podría ser utilizado por sectores opositores respaldados desde el exterior. La decisión se produce luego de la profunda reforma constitucional impulsada hace aproximadamente un año y medio por el oficialismo, que modificó la estructura institucional del país y extendió el mandato presidencial de cinco a seis años.
Si bien esa reforma establecía que las próximas elecciones debían celebrarse en noviembre de 2027, las recientes declaraciones de Ortega abrieron un escenario de incertidumbre respecto a la continuidad del calendario electoral.

La respuesta de la Unión Europea
Las expresiones del mandatario nicaragüense motivaron una inmediata reacción de la Unión Europea. La Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad del bloque, Kaja Kallas, emitió un comunicado en nombre de los 27 Estados miembros exhortando al gobierno de Managua a respetar los compromisos democráticos.
«Instamos a las autoridades a que convoquen elecciones y garanticen que estas se celebren según lo previsto inicialmente y de manera transparente, inclusiva y creíble, de conformidad con las normas internacionales», sostuvo la diplomática europea.
Kallas reiteró además la condena del bloque europeo a la «represión sistémica» ejercida por el gobierno de Ortega y reclamó la apertura de un proceso de diálogo entre el oficialismo y la oposición antes de avanzar con cualquier modificación del sistema electoral.
Las declaraciones de la funcionaria reflejan la creciente preocupación europea por el deterioro de las instituciones democráticas en Nicaragua, un tema que desde hace varios años forma parte de la agenda internacional.
La reacción del gobierno nicaragüense no tardó en llegar. A través de un comunicado oficial titulado «No somos súbditos», la Cancillería rechazó las críticas de la Unión Europea y calificó el pronunciamiento como una nueva muestra de injerencia en los asuntos internos del país.
En el documento, Managua afirmó haber recibido «un pronunciamiento más» de un bloque europeo al que acusó de mantener posiciones «injerencistas, imperialistas y propias de una mentalidad y prácticas ancladas en un pasado colonial».
El gobierno de Ortega sostuvo además que Nicaragua no acepta «ese tipo de afirmaciones anquilosadas sobre nuestros territorios o nuestros pueblos y procesos democráticos, dignos y triunfales». Las autoridades nicaragüenses también anunciaron que explicarán a los representantes diplomáticos acreditados en el país el contenido de las reformas que pretende impulsar el oficialismo, luego de la ola de cuestionamientos provenientes de distintos gobiernos y organismos internacionales.
Reacciones en América y Estados Unidos
Las declaraciones de Ortega también generaron críticas en distintos países latinoamericanos y desde Estados Unidos. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió que Washington observa con preocupación los acontecimientos y aseguró que Estados Unidos «no se quedará de brazos cruzados» frente a una eventual suspensión del proceso electoral.
Las expresiones de Rubio se producen en un contexto de creciente tensión entre Washington y Managua, marcado por sanciones económicas, cuestionamientos sobre derechos humanos y diferencias respecto al funcionamiento de las instituciones democráticas.
Diversos analistas consideran que el nuevo enfrentamiento diplomático podría traducirse en una mayor presión internacional sobre el gobierno nicaragüense, aunque todavía no está claro qué medidas concretas podrían adoptarse en el corto plazo.


Preocupación, inquietud? Oficializar lo que en los hechos es ya una dictadura sólo despierta preocupación e inquietud? Qué extraño.
FRENTEAMPLISTA: LOS QUE LA «MOMIA» ORTEGA HACE ES LO QUE SIEMPRE QUISISTE PARA EL PAÍS…PARTIDO ÚNICO, ELIMINAR LA PROPIEDAD PRIVADA…LOS MEDIOS DE PRODUCCION EN MANOS DEL ESTADO Y EL PARTIDO DECIDE POR NOSOTROS, POR LO QUE NO SE NECESITAN ELECCIONES…VOS APOYASTE A ORTEGA, COMO APOYASTE AL «FANTOCHE» FIDEL CASTRO Y AL «MAMÓN» MADURO…