Uruguay y el resto de los países del Mercosur continúan a la espera de la firma del acuerdo de asociación entre el bloque sudamericano y la Unión Europea, prevista para este próximo sábado en Foz de Iguazú, en el marco de la cumbre de jefes de Estado del Mercosur. La expectativa regional se mantiene pese a las objeciones planteadas en los últimos días por Francia y a la posible adhesión de Italia a la solicitud de postergar la votación final en el ámbito europeo. El Parlamento Europeo aprobó ayer medidas de salvaguarda más estrictas para proteger a los agricultores europeos. Estas incluyen controles reforzados en importaciones agrícolas sensibles (como carne, aves y azúcar), cláusulas de reciprocidad en estándares ambientales, sanitarios y laborales, y mecanismos para suspender preferencias arancelarias si hay incumplimientos o alzas repentinas de importaciones.
Desde el gobierno uruguayo, el mensaje ha sido de cautela diplomática, pero también de firmeza respecto a los plazos. El canciller Mario Lubetkin reiteró que, para Uruguay, la fecha clave es el 20 de diciembre y descartó escenarios de postergación hacia 2026. “Para nosotros la firma es el 20 de diciembre. Enero no existe. No existe enero”, subrayó en entrevista con el programa Lado B de TV Ciudad.
El planteo francés, conocido desde hace tiempo, volvió a tomar fuerza en la recta final del proceso. París sostiene que necesita más tiempo para evaluar algunos aspectos del acuerdo, en particular los vinculados al impacto sobre su sector agropecuario. En las últimas horas, medios internacionales consignaron que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, habría acordado con el presidente francés Emmanuel Macron solicitar que la votación en el ámbito de la Unión Europea no se realice esta semana, como estaba previsto inicialmente.
La decisión sobre si se avanza o no con la votación recaerá ahora en Dinamarca, que ejerce la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea. A la postura crítica de Francia se suman Polonia y Hungría, mientras que Austria tiene una posición legalmente restrictiva e Irlanda ha manifestado simpatía con los reclamos del sector agrícola francés. Aun así, desde Bruselas no se descarta que el acuerdo pueda aprobarse mediante una mayoría cualificada.
La posición del gobierno uruguayo
Por su parte, el ministro de Economía, Gabriel Oddone, reconoció en declaraciones radiales que el escenario es complejo, pero expresó optimismo respecto a la posibilidad de avanzar hacia la firma. Oddone señaló que mantuvo reuniones recientes en Francia con autoridades del Ministerio de Economía de ese país, quienes ya habían anticipado que el planteo francés formaba parte de una estrategia prevista.
“Francia entiende que necesita más tiempo porque hay algunos aspectos que deben ser revaluados”, explicó el jerarca, aunque aclaró que, pese a ello, el gobierno uruguayo mantiene la expectativa de que el acuerdo sea aprobado por la Unión Europea y firmado este sábado. “Seguimos siendo optimistas en relación a que el sábado tengamos una aprobación de parte de la Unión Europea y que se pueda proceder a la firma del tratado”, afirmó.
Oddone remarcó que el acuerdo es “muy importante para Uruguay” y también para el Mercosur en su conjunto, y admitió que el resultado final dependerá no solo de Francia, sino de la posición que adopten otros países europeos, entre ellos Italia.

“Estamos en los últimos metros”
El canciller Lubetkin, por su parte, insistió en que el proceso se encuentra en su tramo final y que no hay elementos nuevos en discusión entre el Mercosur y la Unión Europea. “Estamos en los últimos metros. Veremos qué pasa el sábado en Foz de Iguazú”, señaló, al tiempo que destacó la sintonía interna del bloque sudamericano.
“Lo más notable es que los cuatro países del Mercosur, más allá de su perfil político y de quién presida, estamos serenísimos y en sintonía sobre algo que nos va a tocar a fondo”, afirmó el ministro de Relaciones Exteriores. En ese sentido, subrayó que el acuerdo dará lugar a “la comunidad comercial más grande del mundo”, con un mercado potencial de más de 700 millones de habitantes.
Lubetkin aseguró que el Mercosur no ha recibido ninguna comunicación oficial que indique un cambio en la agenda acordada con las autoridades europeas. “No hemos recibido ningún tipo de información que nos indique que haya algo que tenga que cambiar para el sábado”, sostuvo, y remarcó el rol activo de Brasil, que ejerce la presidencia pro témpore del bloque.
“Francia ha marcado sus diferencias, eso es público, pero nuestra relación es de los cuatro países del Mercosur con la Unión Europea como bloque”, agregó.
Uno de los puntos enfatizados por el canciller fue que el contenido del acuerdo está cerrado desde hace un año y que no existen aspectos pendientes de negociación. “La discusión está cerrada hace un año. No hay nada que discutir. Con nosotros no hay nada que discutir”, afirmó.
Lubetkin consideró que una eventual postergación generaría incertidumbre sobre el futuro del proceso. “Si no se cumplen los términos de lo que está establecido, naturalmente nacen dudas genuinas sobre qué puede pasar en el futuro”, advirtió.
En declaraciones previas, Lubetkin resumió la visión del gobierno uruguayo al afirmar que “entrar en una nueva fase de relación Unión Europea–Mercosur es clave para los dos bloques” y que “sería muy negativo que pasara otra cosa que no fuera la firma”.
Consultado sobre la influencia de la política interna francesa en la postura de París, el canciller fue cauto. “No es buena consejera mezclar política interna con política externa”, sostuvo, aunque reconoció que existen presiones internas en algunos países europeos. “Eso no ayuda, porque hay otros mecanismos de presión”, añadió.
Lubetkin explicó que la firma prevista para este sábado involucra a seis firmantes: la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el presidente del Consejo Europeo, António Costa; y los cancilleres de los cuatro países del Mercosur. Los jefes de Estado estarán presentes como respaldo político al acto, pero no como firmantes del documento.
Posteriormente, el acuerdo deberá atravesar dos procesos: una aplicación provisoria, que permite su entrada en vigor parcial tras la firma, y una ratificación definitiva, que requerirá la aprobación de los parlamentos nacionales de los países europeos y del Mercosur.
En el caso uruguayo, el canciller destacó la disposición del sistema político para avanzar rápidamente. “Los parlamentarios tomaron el compromiso de que Uruguay va a ser el primer país en ratificar”, afirmó, y relató que algunos legisladores manifestaron su disposición a votar el acuerdo incluso en fechas excepcionales, de ser necesario.
Más allá de las dificultades en Europa, el Mercosur mantiene una postura optimista. Desde Brasil, la secretaria de América Latina y el Caribe de la cancillería, Gisela Padovan, consideró que la perspectiva “sigue siendo positiva” y destacó la expectativa por la presencia de los principales líderes regionales y europeos en la cumbre de Foz de Iguazú.


Europa exporta productos industriales como autos y maquinaria, mientras Mercosur vende materias primas y alimentos (carne, azúcar, soja, granos). Siempre vendiendo materias primas, mientras ellos producen con valor agregado. No salimos del circulo vicioso que nos impusieron hace más de 100 años. A la élite empresarial cipaya latina no le importa mientras se enriquecen a costilla de millones de mano de obra barata.
Muy acertado Carlos. ¿Y este Ministro que iba a declarar ? Lo que dijo es lo previsible ;no podía decir: _»entre los franchutes y los tanos nos jodieron otra vez por un buen tiempo»_
No va a salir Los franceses se ponen por presión de los agricultores y ahora se suman los italianos
Tendría que pasar algo grave para que les convenga comprar en Sudamérica lo que no producen ellos