Entre el martes 18 y el viernes 21 de noviembre se desarrolló en Montevideo el 11º Encuentro Mundial de Consejos Consultivos y, en simultáneo, el 6º Encuentro de Asociaciones de Uruguayos Residentes en el Exterior, instancias organizadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores y por la Dirección General para Asuntos Consulares y de Vinculación. La actividad reunió a representantes de la diáspora uruguaya que trabajan en distintos países, con el objetivo de coordinar agendas, profundizar la vinculación con el país y plantear líneas de trabajo conjunto hacia los próximos años.
La apertura oficial estuvo encabezada por el canciller Mario Lubetkin y por el director general para Asuntos Consulares y de Vinculación, Jorge Muiño. En el marco del acto inaugural se realizó un homenaje a la memoria de la profesora Belela Herrera, exsubsecretaria de Relaciones Exteriores y figura destacada de la defensa de los derechos humanos. Sus familiares recibieron una placa recordatoria, en un momento que combinó reconocimiento institucional y una marcada carga emotiva.
“Fue un momento muy significativo”, expresó Donato Pascale, responsable del Consejo Consultivo de Francia, entrevistado en el marco del encuentro. “Para quienes trabajamos en temas vinculados a migración, refugio y derechos humanos, Belela es un ejemplo enorme. Su compromiso sigue marcando la acción exterior del país”.

Un espacio de trabajo para la diáspora
Pascale destacó la importancia del encuentro tanto en términos simbólicos como prácticos. “Es muy importante reencontrarnos presencialmente y poner en común la realidad de nuestras comunidades dispersas por el mundo”, sostuvo. Para el representante del Consejo Consultivo de Francia, la presencialidad aporta un valor diferencial en materia de coordinación y planificación: “La virtualidad ayuda en el día a día, pero estos intercambios cara a cara permiten avanzar mucho más rápido”.
Durante las distintas jornadas, las delegaciones participaron en reuniones regionales, mesas de trabajo y espacios temáticos centrados en identidad, acceso a la documentación, modernización consular y participación ciudadana desde el exterior. “Hay temas que venimos trabajando desde hace muchos años, como la mejora de los servicios consulares o el acceso a documentación, y este tipo de espacios permiten plantearlos directamente a las autoridades”, comentó Pascale.
Uno de los ejes recurrentes fue la necesidad de dar continuidad a las políticas públicas hacia la diáspora. “La relación con los uruguayos en el exterior tiene que ser sostenida y estratégica, más allá del gobierno de turno. Somos miles de uruguayos que seguimos vinculados al país, que trabajamos por él desde distintas realidades y contextos”, afirmó.
Prioridades: identidad, trámites y presencia consular
Las discusiones sobre trámites consulares y digitalización ocuparon buena parte de la agenda. Pascale señaló que se trata de un reclamo constante en todos los continentes: “Pedimos que algunos trámites sean más ágiles. La digitalización es clave, sobre todo para quienes viven lejos de las sedes consulares. En algunos países, llegar al consulado implica viajes largos o costos muy altos, y por eso insistimos en que las herramientas digitales no son un lujo, sino una necesidad”.
Las delegaciones también abordaron el fortalecimiento de los vínculos de identidad, especialmente para las nuevas generaciones de uruguayos nacidos en otros países. “Hay adolescentes y jóvenes que sienten a Uruguay como parte de su identidad familiar, pero necesitan puentes concretos: becas, intercambios, actividades culturales, vínculos con instituciones educativas”, señaló. En su opinión, el Estado uruguayo debe profundizar la agenda de vinculación cultural como una forma de sostener a largo plazo la identidad y pertenencia.

El rol de los consejos consultivos
Consultado sobre la relevancia de los consejos consultivos en la estructura de relacionamiento entre el Estado y la diáspora, Pascale sostuvo que constituyen un actor fundamental. “Los consejos consultivos representan la voz organizada de los uruguayos en el exterior. No somos un grupo aislado: tenemos propuestas, diagnósticos y una red de trabajo consolidada”, afirmó.
Explicó que el trabajo en red entre los distintos consejos permite un intercambio de experiencias que enriquece la agenda común. “La realidad de un uruguayo en Europa no es la misma que la de quienes viven en Estados Unidos o en la región. Compartir esas experiencias ayuda a identificar prioridades y a presentar planteos más equilibrados”.
Además, destacó que estas organizaciones funcionan como un puente activo hacia Cancillería y otras instituciones. “Cuando actuamos en red podemos tener más incidencia. El objetivo siempre es contribuir a Uruguay desde afuera”, comentó.
De acuerdo con Pascale, el encuentro dejó en evidencia tres desafíos centrales. El primero es lograr una mayor presencia institucional en los territorios donde residen comunidades significativas de uruguayos. “Necesitamos que los consulados estén más cerca de la gente, incluso en ciudades donde no hay oficinas físicas. La presencia institucional no siempre pasa por un edificio: puede ser itinerante, digital o articulada con otros países”, afirmó.
El segundo desafío es fortalecer la agenda cultural hacia el exterior. Para Pascale, la cultura uruguaya —ya sea la música, la literatura, la gastronomía o las tradiciones populares— tiene “un valor enorme para la identidad de nuestra gente afuera, y es clave reforzarla”. Considera que potenciar programas culturales y educativos permitiría consolidar la relación con las nuevas generaciones.
El tercer punto señalado es avanzar en la participación ciudadana, un debate que permanece abierto desde hace más de una década. “Muchos uruguayos quieren participar más activamente en la vida cívica del país, no solo a través del voto exterior, sino también mediante mecanismos de consulta, instancias de intercambio o participación en políticas sectoriales”, explicó.
Pascale valoró el encuentro como una oportunidad para fortalecer la identidad uruguaya en el exterior y para reafirmar el compromiso colectivo. “Todos venimos con la idea de aportar y de representar a nuestras comunidades de la mejor forma posible”, expresó. Según indicó, la diversidad de realidades y la amplitud de miradas enriquecen la construcción de políticas de vinculación.
“Uruguay es un país pequeño pero con una diáspora enorme y activa. Estos encuentros nos recuerdan que, aunque estemos lejos, seguimos siendo parte del país”, concluyó.
“No somos de palo”
En el tramo final de la entrevista, Donato Pascale respondió a uno de los cuestionamientos más frecuentes hacia la diáspora: la idea de que los uruguayos residentes en el exterior “son de palo” y que por vivir lejos no deberían intervenir en decisiones nacionales.
Pascale fue categórico: “Eso es un argumento que hiere. No somos de palo, somos ciudadanos uruguayos. Aportamos, participamos, ayudamos al país de mil maneras, aunque no estemos físicamente en Uruguay”.
Explicó que la noción de ciudadanía no se agota en la residencia territorial:
“Si alguien se va del país por estudio, por trabajo o por motivos personales, no deja de ser uruguayo. La identidad, el vínculo, los afectos, las obligaciones y los derechos no desaparecen cuando uno cruza una frontera”.
Recordó que una parte significativa del dinamismo económico y cultural del país está sostenida por la diáspora: remesas, inversiones, promoción turística, vínculos académicos, cooperación humanitaria, representación internacional y redes sociales que proyectan a Uruguay en el mundo.
“La comunidad en el exterior aporta todos los días. Muchos sostienen familias, mandan dinero, ayudan a empresas, promocionan al país. No se puede decir que somos ‘de palo’. Somos parte real y activa de Uruguay”, subrayó.
Pascale también cuestionó la idea de que quienes viven fuera no son afectados por las decisiones internas:
“Las políticas de seguridad social, de inversiones, de relaciones exteriores, de educación, de cultura y de comercio exterior nos afectan directamente. Nuestros hijos estudian en universidades que tienen convenios con Uruguay, nuestros documentos dependen de los consulados, nuestras jubilaciones dependen del BPS. Claro que nos importa lo que pasa”.
Finalmente, enfatizó que el reclamo por el voto exterior y por la representación en el BPS se basa en un principio simple:
“La ciudadanía no es un premio que se pierde por viajar. La ciudadanía es un derecho. Y un país que expulsa simbólicamente a los que viven afuera se empobrece”.
Cerró con una frase que resumió su postura y el sentimiento mayoritario de la diáspora:
“Uruguay no termina en la frontera. Uruguay también somos nosotros. Y queremos seguir siéndolo con todos nuestros derechos”.
El caso Marset y el impacto en la diáspora
Pascale señaló que la emisión del pasaporte a Sebastián Marset “sacudió a las comunidades uruguayas en el exterior” y generó un daño reputacional que todavía se siente.
“Nos escribían para preguntarnos cómo era posible. Ese episodio afectó la credibilidad en los consulados y en el país. Cuando uno vive afuera, la oficina consular es su cara ante el mundo; si algo falla ahí, nos afecta a todos”, remarcó.
Dijo que para quienes integran los Consejos Consultivos el caso se volvió un tema recurrente: “Tuvimos que dar explicaciones por algo de lo que no formamos parte, pero que golpeó directamente la confianza en los servicios consulares”.
El voto de los uruguayos en el exterior
Pascale insistió en que la diáspora reclama desde hace décadas poder votar desde donde vive.
“Somos ciudadanos con todos los derechos, y uno de esos derechos es votar sin tener que cruzar medio mundo para hacerlo. Hoy es un privilegio para quien se puede pagar el pasaje”, sostuvo.
Subrayó que en el encuentro mundial este tema volvió a ser central: “No es una discusión partidaria; es una deuda democrática. Más de 600.000 uruguayos viven afuera y no pueden votar. Es una realidad que no resiste más espera”.
Explicó que en varios países desarrollados, los votos del exterior representan entre el 5% y el 15% del padrón y se ejercen por correo postal, voto electrónico supervisado o sistemas mixtos auditables. “Ese camino Uruguay debe recorrerlo. No se puede seguir postergando a la diáspora”, afirmó.
El derecho a elegir representantes en el BPS
Otro punto planteado por Pascale fue el reclamo de los jubilados radicados fuera del país para recuperar el derecho a votar sus representantes en el Banco de Previsión Social (BPS).
“Hace décadas aportaron y trabajaron en Uruguay. Muchos siguen dependiendo del sistema de seguridad social, pero hoy no pueden votar a quienes los representan en el Directorio del BPS”, explicó.
Indicó que la diáspora considera esta situación “una injusticia evidente”:
“Un jubilado que vive en Salto puede votar su representación, pero uno que vive en Barcelona o Buenos Aires no. Y ambos son parte del mismo sistema contributivo. No hay argumento sólido para mantener esa exclusión”.
Señaló que durante el encuentro se discutió la necesidad de impulsar un marco jurídico que permita regularizar este derecho sin importar el país de residencia: “No pedimos un privilegio, pedimos igualdad. Si aportamos, si somos parte del sistema, tenemos que tener voz”, afirmó.
Una agenda común
Pascale explicó que estos temas —Marset, el voto exterior y la representación en el BPS— aparecieron de forma transversal en los debates del encuentro.
“La comunidad quiere transparencia, quiere participación y quiere derechos. No queremos quedar afuera de la vida democrática del país por vivir lejos”, aseguró.
Concluyó señalando que el desafío ahora es transformar estas demandas en políticas sostenidas: “Este encuentro no puede quedar como una foto. Necesitamos resultados concretos y compromisos del Estado para avanzar”.
Incertidumbre por política migratoria de Trump
Pascale también destacó la preocupación que existe entre los uruguayos residentes en Estados Unidos ante el endurecimiento del discurso migratorio del expresidente Donald Trump.
Recordó que durante su primera presidencia, Trump impulsó medidas que afectaron a diversas comunidades latinoamericanas, entre ellas el refuerzo del muro fronterizo, restricciones al asilo, deportaciones aceleradas y prohibiciones de ingreso para ciertos países. En su nueva campaña, Trump ha reafirmado su intención de avanzar hacia políticas aún más duras, lo que genera incertidumbre entre los uruguayos radicados en ese país.
Pascale sintetizó el sentimiento predominante: “Los compatriotas nos dicen que viven con más ansiedad. No saben cómo puede cambiar su situación, la de sus familias o sus posibilidades de regularización. Para muchos, el clima político es cada vez más hostil”.
Aseguró que este escenario obliga a redoblar el trabajo de acompañamiento, información y apoyo desde los Consejos Consultivos y desde el Estado uruguayo.


HUBIERA SIDO INTERESANTE SABER CUANTOS CONSEJOS CONSULTIVOS ESTUVIERON PRESENTES Y DE QUE PAISES……….
Argentina, Brasil, Chile Paraguay, España, Francia, Italia, EEUU, México, Austria, Australia, Dinamarca, Noruega…. y algunos más que no recuerdo ahora.
CHILE
Alemania
Felicitaciones por el trabajo!