Uruguay y Brasil vuelven a tener su puente empresarial: nace la nueva Cámara de Comercio binacional

Alejandro Arechavaleta, director de la Cámara de Comercio Uruguay–Brasil, detalla los desafíos y oportunidades para el vínculo económico entre ambos países.

Abogado Alejandro Arechavaleta, director de la Cámara de Comercio Uruguay – Brasil.

Durante casi una década, Uruguay careció de una Cámara de Comercio con su principal socio y vecino, la República Federativa de Brasil. La última institución de este tipo cerró en 2014 por causas desconocidas, dejando un vacío llamativo en las relaciones bilaterales. Ese escenario comenzó a cambiar este año con la creación de la nueva Cámara de Comercio Uruguay–Brasil, encabezada por el abogado Alejandro Arechavaleta, quien combina dos décadas de experiencia en derecho corporativo con una fuerte especialización en la promoción de inversiones brasileñas en el país.

En una entrevista exclusiva para Diario La R, el presidente de la Cámara menciona que “es increíble que, siendo Brasil uno de nuestros dos principales destinos comerciales, no existiera una cámara que representara los intereses de ambos lados”.

Alejandro Arechavaleta, es abogado y se define como “un hijo de la Universidad de la República” lo cual lo enorgullece. Socio fundador de Arechavaleta & Asociados, siempre se dedicó al derecho comercial y corporativo. Manifiesta que el foco como estudio pasa por el derecho corporativo en todas sus expresiones: el derecho de la empresa, comercial, laboral, societario, tributario, entre otros.

En su experiencia —la cual comenzó antes de recibirse—, se basó en los procesos concursales y continuó por la parte comercial y civil. “Hoy tiene mucho más que ver con lo que es la parte de la estructuración de negocios en donde hay generalmente distintas jurisdicciones o países involucrados. Pensando siempre en la operativa del cliente”, explica.

En los últimos años, la empresa ha enfocado gran parte de sus esfuerzos en acompañar a clientes brasileños en la expansión de sus negocios. Menciona que, si bien Brasil es un país de gran tamaño y cuenta con compañías de peso, muchas de ellas tienen poca experiencia en procesos de regionalización o internacionalización. En este contexto, Uruguay se presenta como un destino especialmente atractivo para los inversores extranjeros, y en particular para los brasileños, gracias a su cercanía geográfica y a un conjunto de ventajas y beneficios que favorecen el desarrollo de proyectos.

“Un esfuerzo en conjunto”

La anterior Cámara —según testimonios— fracasó por disputas internas y por estar orientada casi exclusivamente hacia un solo lado de la relación. La nueva apuesta busca evitar ese error con un estatuto que establece rotación obligatoria de la presidencia cada dos años entre representantes uruguayos y brasileños, además de un esquema de dirección binacional.

Actualmente, Arechavaleta ocupa la presidencia y la vicepresidencia está a cargo de un reconocido abogado paulista de un importante estudio jurídico, Mauricio Prazak, quien trabaja desde Brasil para captar adhesiones, oportunidades y diversos contactos.

“Esto solo funciona si desde el lado brasileño también se tracciona. No se trata de un proyecto unilateral, sino de un esfuerzo conjunto”, explica.

El lanzamiento oficial de la Cámara de Comercio Uruguay – Brasil se realizó en mayo, en San Pablo.

El impulso de IBREI y Uruguay XXI

La Cámara se apoya en alianzas estratégicas, entre ellas con el Instituto Brasileño de Relacionamiento y Desenvolvimiento Empresarial Internacional (IBREI), que nuclea cámaras de comercio con Japón, Corea y Alemania, entre otras. También, Uruguay XXI ha sido un nexo clave en las relaciones.

El lanzamiento oficial de la Cámara de Comercio Uruguay – Brasil se realizó en mayo, en San Pablo, coincidiendo con la misión “Propuesta de Valor Uruguay” de Uruguay XXI, y contó con autoridades gubernamentales, representaciones diplomáticas y empresas de ambos países. Ahora, el objetivo es replicar ese impacto en Montevideo con un evento previsto para septiembre u octubre en Zonamérica.

Espació para todo tipo de proyecto

En esta etapa inicial, la Cámara prioriza grandes empresas para consolidar su estructura, entre las firmas ya asociadas, figuran Zonamérica, Arechavaleta & Asociados, NetCann, Europharma y la reconocida multinacional Pepsico. También adelanto la incorporación de tres bancos de relevancia muy nuevos en el mercado. Sin embargo, el objetivo a mediano plazo es abrir espacio a pymes y emprendimientos unipersonales, reconociendo que el 95% del tejido empresarial uruguayo corresponde a pequeñas empresas.

Por otro lado, Arechavaleta adelantó que los sectores como el cannabis medicinal, zonas francas, industria cárnica, agro y logística están en la mira para la creación de comisiones sectoriales que impulsen proyectos concretos. “Queremos universalizar la llegada de la Cámara y representar también a quienes hoy no tienen voz en este vínculo binacional”, afirma.

Consultado sobre el flujo de inversiones entre ambos países, el abogado reconoce que el interés brasileño por invertir en Uruguay es mucho mayor que el flujo inverso, en parte por la escala de producción y las demandas del mercado brasileño. Casos como los vinos, alfajores o lácteos uruguayos muestran que, si bien hay calidad, la capacidad de cumplir con volúmenes grandes es limitada.

A ello se suma la complejidad del sistema impositivo brasileño, que desalienta a pequeñas y medianas empresas uruguayas sin asesoramiento especializado. En este punto, Arechavaleta propone un trabajo conjunto entre Estado y sector privado para facilitar el acceso.

Transporte y acuerdos pendientes

Actualmente, el comercio bilateral se mueve principalmente por carretera, con los costos y diversos obstáculos que esto implica. En el caso del transporte ferroviario, carece de integración por la diferencia de trochas, mientras que el fluvial, según nuestro entrevistado, podría tener mayor dinamismo entre Montevideo y los puertos de Río Grande do Sul.

Arechavaleta destaca un avance en el protocolo firmado en junio de 2022 el cual permite que bienes y servicios de zonas francas uruguayas ingresen a Brasil debiendo cumplir con el régimen de origen del MERCOSUR, sin pagar el arancel externo común (Protocolo Adicional Nº 83 al ACE 2). Esta es una oportunidad que, a su entender, aún carece de la difusión adecuada y el apoyo político necesario para concretarse en proyectos industriales.

“De esta forma Uruguay y Brasil amplían el área de libre comercio entre ellos, otorgándose el tratamiento preferencial a una definición amplia de alcance territorial tal como se establece en los acuerdos de libre comercio actuales”, así lo explicó en su momento el Ministerio de Economía y Finanzas.

“Es algo que deberíamos de alguna forma implementar, no para beneficiar a las zonas francas, ni a los desarrolladores de éstas, sino para impulsar un camino para la producción nacional. Imagínate lo interesante que podría ser que empresas brasileras pudieran venirse a instalar a las zonas francas uruguayas, para fabricar desde allí, o dar servicios y que esos bienes o servicios pudieran entrar a Brasil sin tener que pagar al sector común. Eso hoy lo podemos hacer”.

Una invitación abierta

El presidente de la Cámara de Comercio Uruguay – Brasil, Alejandro Arechavaleta, valora que ser parte de la Cámara es importante para que “se escuchen todas las voces”. Cree que a nivel de política económica y fiscal del Estado “es muy difícil que los gobernantes de turno puedan recoger los intereses de los distintos sectores, y de las personas, si no es con una participación visible”. Por ello, considera que de la misma manera que ocurre con la Cámara de Industria y Comercio, la Asociación y Federación Rural o cualquier otro tipo de Cámara, “la única forma de hacer llegar esto, o representar estas voces y estos intereses es a través de una Cámara”.

Por lo tanto, destaca la importancia de que los distintos grupos como el arrocero, cárnico, logístico y tecnológico — el cual indica tiene grandes oportunidades — se acerquen a través de la Cámara para hacer llegar sus intereses.

Con un marco institucional renovado, respaldo binacional y alianzas estratégicas, la nueva Cámara de Comercio Uruguay – Brasil busca convertirse en un puente sólido y duradero para un vínculo económico que, a pesar de su magnitud, todavía tiene un amplio margen de desarrollo.

 

 

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