La visita a Uruguay de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, marcó un nuevo capítulo en la relación entre el organismo multilateral y el país. Durante su estadía, mantuvo reuniones con el presidente de la República, Yamandú Orsi; el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone; y el presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Guillermo Tolosa, con quienes analizó la situación económica nacional, las prioridades del gobierno y las perspectivas de cooperación técnica. Las autoridades nacionales destacaron que el diálogo con el FMI se centró tanto en la evolución reciente de la economía como en las reformas impulsadas por la actual administración para mejorar la competitividad y fortalecer las finanzas públicas.
Uno de los principales temas abordados fue el fortalecimiento del marco fiscal. El gobierno presentó los cambios incorporados a la regla fiscal y explicó las medidas orientadas a reducir el déficit y garantizar una administración sostenible de la deuda pública.
En ese sentido, las autoridades destacaron el papel que desempeña el Consejo Fiscal Autónomo como organismo encargado de monitorear y evaluar el cumplimiento de los objetivos fiscales, así como los mecanismos previstos para corregir eventuales desvíos sin comprometer la capacidad del Estado para responder ante posibles riesgos económicos.
El intercambio también permitió analizar las estrategias que Uruguay implementa para preservar la estabilidad macroeconómica, una de las características que históricamente ha distinguido al país en la región y que constituye uno de los principales factores valorados por los organismos internacionales y los inversores.
Otro de los ejes centrales de las reuniones fue la necesidad de impulsar reformas estructurales que permitan elevar el crecimiento potencial de la economía en el mediano plazo.
En ese marco, el gobierno presentó a la directora gerente del FMI los principales contenidos de la Ley de Competitividad y Reducción del Costo de Vida, recientemente enviada al Parlamento. La iniciativa forma parte de la estrategia económica de la administración encabezada por Yamandú Orsi para mejorar el clima de negocios, reducir costos para empresas y consumidores y fortalecer la capacidad productiva del país.
Las autoridades coincidieron con representantes del FMI en la importancia de avanzar en políticas que incrementen la productividad y favorezcan un crecimiento sostenido, acompañado por instituciones sólidas y reglas claras.
Asimismo, durante las reuniones se analizaron otros desafíos estructurales que enfrenta Uruguay, entre ellos el fortalecimiento del capital humano, la mejora de la calidad regulatoria, el incremento de la eficiencia del sector público y el papel que desempeñan las empresas estatales dentro de la estrategia de desarrollo.
La agenda también incluyó un intercambio sobre las políticas impulsadas por Uruguay en materia ambiental.
El gobierno presentó las acciones desarrolladas en torno al cambio climático, la transición energética y la consolidación de una matriz basada en energías renovables, áreas en las que el país ha logrado reconocimiento internacional durante los últimos años.
Las autoridades señalaron que estos temas forman parte de una visión integral del desarrollo económico, que combina estabilidad macroeconómica con sostenibilidad ambiental y una mayor resiliencia frente a los desafíos globales.
Cooperación técnica
Más allá del análisis económico, uno de los aspectos destacados de la visita fue la continuidad de la cooperación técnica entre Uruguay y el Fondo Monetario Internacional.
Las autoridades nacionales resaltaron el apoyo brindado por el Departamento de Asuntos Fiscales del FMI para evaluar la administración tributaria y avanzar en una evaluación de transparencia fiscal, herramientas consideradas fundamentales para seguir fortaleciendo la gestión de las finanzas públicas.
Según se informó, ambas partes acordaron continuar trabajando conjuntamente en nuevas instancias de asistencia técnica orientadas a mejorar la administración presupuestaria, reforzar los mecanismos de transparencia fiscal, optimizar la gestión de los riesgos de cumplimiento tributario y perfeccionar los marcos macrofiscales.
En el área monetaria y financiera también se valoró el trabajo realizado entre el Departamento de Mercados Monetarios y de Capitales del FMI y el Banco Central del Uruguay para perfeccionar los instrumentos de política monetaria y fortalecer la comunicación institucional del organismo.


«garantizar una administración sostenible de la deuda pública.»
Sí, pero a ver si nos sacamos rapidito esta deuda pública, esos recursos se podrían destinar a mejorar muchas cosas en el país. No podemos estar tirando dinero dentro de un pozo sin fondo a larguísimo plazo, el flujo de capitales internacionales suele moverse del Sur hacia el Norte. El FMI y el Banco Mundial, aunque se presentan como instituciones de ayuda y desarrollo, en la práctica muchas veces terminan reforzando la dependencia financiera de los países periféricos. Los países del Tercer Mundo reciben préstamos, pero deben aplicar políticas de ajuste (recortes de gasto, privatizaciones, apertura comercial). Gran parte de lo que pagan no reduce el capital, sino que cubre intereses, que fluyen hacia bancos e instituciones financieras en EE.UU. y Europa. Los países endeudados piden nuevos préstamos para pagar los anteriores, perpetuando el flujo de dinero hacia el Norte. En muchos casos, el dinero que sale en pagos de deuda supera al que entra como “ayuda” o inversión. El sistema financiero internacional, tal como está diseñado, favorece a los países centrales y genera un flujo constante de riqueza del Sur hacia el Norte. Por eso muchos economistas hablan de una “trampa de deuda” y de un mecanismo de extracción de recursos disfrazado de ayuda. No tenemos deuda con el FMI gracias Vásquez-Astori. Pero hay que cerrar brecha con los otros, BM, el BID y CAF de una vez, dejar de querer estar bien con el sistema de extracción de recursos con abrazos, sonrisas y palmaditas.