La Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC) inauguró un nuevo espacio universitario en Las Piedras, Canelones, con 154 estudiantes que cursan formaciones en inteligencia artificial y gestión inteligente del transporte. La apertura contó con la participación del presidente de la República, Yamandú Orsi, y el intendente de Canelones, Francisco Legnani.
El centro funciona en un predio cedido por la Intendencia dentro del Parque Tecnológico Canario y forma parte del programa Uruguay Global II, con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
De los estudiantes que asisten actualmente, 120 cursan el Certificado en Desarrollo de Soluciones Digitales con Inteligencia Artificial, que cuenta con el apoyo de Google, mientras que otros 34 realizan el Diploma en Gestión Inteligente del Transporte. Ambas propuestas buscan fortalecer las capacidades tecnológicas y logísticas del departamento y responder a las necesidades del mercado laboral.
La iniciativa procura reducir las barreras geográficas para acceder a estudios universitarios. Según datos del último censo citados en la presentación, más de 11.000 jóvenes de entre 17 y 24 años residentes en Canelones finalizaron la educación media superior, pero no continuaron estudios universitarios.
El rector de UTEC, Carlos Batthyany, destacó el papel de la educación pública, gratuita y laica para promover la movilidad social. Señaló que dos tercios del estudiantado provienen de los quintiles socioeconómicos menos favorecidos y que el 82% de los egresados consigue empleo en el área en la que se formó.
Desde el BID, Miguel Porrua subrayó la importancia de vincular la formación avanzada con las necesidades productivas y recordó que la primera etapa de Uruguay Global benefició a más de 600 estudiantes.
Legnani calificó la apertura como un hito para Canelones y destacó la presencia de jóvenes, industrias y empresas que demandan perfiles tecnológicos. También vinculó la propuesta con otras iniciativas educativas del departamento.
La inauguración incluyó exhibiciones de robótica, fabricación digital, investigación espacial, bioplásticos e inteligencia artificial.


No quiero ser el tipo que arruine la fiesta (mentira), pero… la IA que usan los va a sustituir a ellos mismos. Para no ser sustituido, hay que estudiar demasiada matemática (aprendizaje automático, para ser precisos) y verificación formal (eso necesita algo peor: lógica) y eso es demasiado complejo. Es decir: el único trabajo que quedará será programar los modelos en sí. Y quizás diseñar los chips en los que corren. Por ahora, es mentira que las IA se puedan mejorar a sí mismas. Aún necesitan humanos. Yo opino que por siempre.
Con eso, tienen para años de tortura. Imaginen. Mientras todos están en la playa, ustedes encerrados estudiando temas arcanos mientras preparan un examen. No es divertido. Y todo para encontrar al final a un juguete tecnológico que hace lo mismo que tú y preguntarte: ¿estudié al pedo? Respuesta corta: sí. Pero en algo hay que ocupar el tiempo hasta que gane la entropía y nuestras conciencias se disuelvan en la nada.
Entiendo al BID. Vacas reales, comestibles, riqueza real, por ilusiones de progreso (robótica, fabricación digital, investigación espacial, bioplásticos e inteligencia artificial, dicen) que mantienen vivo al dólar americano mediante un préstamo en esa moneda (que tienes que devolver). Una versión más sofisticada de los espejitos de colores.
Lo peor de todo es saber cómo se deben reír. Algo así como «Vení, gauchito, que por unas monedas te hago ingeniero nuclear. Es solo un curso de 3 meses. Sé que no puedes ni resolver una ecuación de primer grado, pero tu paga, que la ilusión te la vendo. Total, nunca llegarás a controlar un reactor».
Me da rabia. Pero no me engañan a mí. Yo los veo claro desde lejos.
A los muchachos: no compren esa ilusión. Estudien algo más real.