La Dirección General de Educación Técnico Profesional–UTU cuenta con una oferta —pública— compuesta por 610 cursos y carreras, para la educación técnica y tecnológica de nivel medio y terciario, y formación profesional básica y superior en todo el territorio del país. Suma más de 300 centros educativos y una población estudiantil de aproximadamente 105.000 personas, nucleados en cinco campus. Bajo una nueva administración y siguiendo su enfoque de impartir aprendizajes que posibiliten el desarrollo integral de sus estudiantes, apuntan a generar espacios a favor de fortalecer la inserción al mundo del trabajo.
En conversación con Diario La R, el subdirector general de la institución, Prof. Wilson Netto, comparó la UTU del 2005, cuando asumió por primera vez la dirección, con la actual. “A lo largo de estos últimos 20 años se ha construido una estructura muy importante para la institución, para la sociedad y para el país, que le da escala”, expresó. En ese sentido, analizó que 2005, contaba con unos 63.000 alumnos, donde un tercio participaba en cursos de capacitación que no tenían continuidad educativa y tampoco salida laboral. Ante esto se toma la decisión de suprimirlos y fomentar la Formación Profesional Básica.
Inicialmente contaba con áreas básicas y fue desarrollándose hasta alcanzar las más de 200 áreas de conocimiento con las que actualmente cuenta. “Empezó a generar un conjunto de posibilidades para vastos sectores de la sociedad, que pudieron transitar hacia un nivel educativo formal”, aclaró.
Netto recordó que en 2005 se discutió respecto a si todas las personas tenían que estudiar lo mismo o si debía permear la densidad curricular. “Estábamos convencidos que era importante la diversidad curricular y que enriquece las posibilidades de estudio de los jóvenes, entonces insistimos. Eso permitió el crecimiento que tiene hoy, su escala que da respuesta al país y su pertinencia en la formación”, agregó. En esa línea, destacó que cada propuesta que se plantea se hace en articulación con otras instituciones y empresas, que ayudan a ir “reordenando el perfil de egreso a las necesidades reales que el país tiene”.
“Creo que lo más valioso que la UTU le puede aportar al país es su experiencia en la construcción de propuestas, en la forma de organización de conocimiento y el vínculo que tiene con las comunidades. Ha permitido que muchas familias tengan la oportunidad de proyectar un cambio en su estructura de ingresos”, destacó.
“A veces UTU está muy distante de la discusión del sistema educativo en general”, gracias a que puso como principios educativos, la diversidad, la integralidad y el trabajo, resaltó. Logrando así “pasar de ser la Cenicienta a tener validación dentro del sistema educativo y dentro de la sociedad”.

Nodos de innovación
Asumiendo un nuevo rol en la dirección de UTU, Netto destacó que durante este período actuarán con un eje de cercanía territorial mediante la potencialidad de los campus. Además, trabajan para que en un futuro la UTEC (Universidad Tecnológica) cierre el circuito de formación de los estudiantes, generando la oportunidad de ingresar a posgrados en otras instituciones.
Desde el punto de vista pedagógico, lamentó la existencia de muy pocas o casi nulas investigaciones sobre este aspecto. “En la práctica ha puesto situaciones que evidentemente dan resultado, pero no ha sido acompañado por la academia respecto a estudiar este sistema. Los que estamos hace tiempo vemos lo que ocurre y notamos que es más amigable en muchos aspectos, pero también que genera un vínculo con el conocimiento, que invita a estudiar solo por querer aprender más y eso conlleva a que el estudiante le ponga ganas, placer y entusiasmo. Esto hay que analizarlo y hay que capitalizarlo desde el punto de vista de una política educativa nacional”, analizó.
Admitiendo que tiene problemas, sobre todo presupuestales, mantuvo la conversación haciendo hincapié en todo lo positivo que genera y que compone a la UTU. “En todo este tiempo ha contribuido a acercar perfiles profesionales a los puestos de trabajo que existen, que las empresas desarrollan y demandan”, destacó. En una apuesta por seguir sumando y unificando espacios se fueron sumando los polos educativos tecnológicos, contabilizando un total de 16 al día de hoy. Los mismos, explicó, contribuyen a las transformaciones graduales que la institución requiere para poder estar actualizada.
Sin embargo, Netto informó que por su escala y pertinencia, la institución tiene que ayudar a generar nuevos emprendimientos y nuevos trabajos. Porque “tenemos muchos perfiles y faltan espacios para hacer uso de ellos”, planteó. En ese contexto, se proponen instalar 28 puntos, distribuidos en todo el país, que se denominan nodos de innovación. “Es un lugar de encuentro físico, de participación abierta a estudiantes de distintos niveles, distintas áreas de conocimiento y distintas instituciones; empresarios y sociedad civil, para intercambiar, generar o unificar propuestas”.
Estos estarán ordenados en cuatro categorías: innovación tecnológica, para profundizar en la construcción de nuevos materiales o transferencia tecnológica a un campo donde aún no está siendo explotada; innovaciones sociales, fomentando acciones que impacten en la comunidad; innovación educativa, aportando ideas y soluciones a sus problemas; y la innovación en nuevos emprendimientos.
“Pensamos que la mejor forma de estructurarlos es utilizar lo que se llama un banco de problemas. Que es un acumulado de situaciones que sería bueno resolver y que están validadas por la comunidad”, explicó. Este banco será presentado en los distintos nodos en busca de “actitudes para madurar en la idea de una posible solución y que esta pase a un prototipo, que se validará mediante un software que trabaja con la inteligencia artificial y permite saber, por ejemplo, si está patentado”.
En un principio se pondrán en práctica a partir del año entrante, aunque se espera evaluar si proyectos de estudiantes que culminan sus carreras se encaminan como posibles soluciones a problemas instalados. “UTU va a seguir formando perfiles profesionales pero se desafía a poder generar nuevas situaciones que requieran que personas lo aborden con un conocimiento diverso para poder instalarse como nuevas formas de trabajo”, expresó. En ese sentido, Netto considera que “la fragmentación del conocimiento está impidiendo que se desarrollen proyectos que tengan más pertinencia y solucionen problemas de la sociedad. Por ejemplo, en la parte agraria hay un enorme mundo a trabajar en cuanto a la sistematización y robotización”. Entonces, instancias como los nodos de innovación, permitirán nuclear sectores, instituciones y empresas con los diferentes perfiles que UTU viene desarrollando, a favor de solucionar problemas existentes.
“La educación, para mí, nunca puede hablarse fuera de la situación económica global del país. Tiene que ingresar dinero para poder desarrollar las políticas que cada gobierno entienda relevante y para eso hay que exportar. Para exportar y que tenga valor esa exportación hay que sumarle conocimiento. Esto desde UTU se viene planteando hace 20 años, en ese entonces se creó un camino con intencionalidad clara, que además tuvo su continuidad. Pero hoy se enfrenta al desafío que es generar trabajo para poder ese conocimiento agregar valor a producciones nacionales”, finalizó.

