Por allá por Canelones, nació Virginia Sequeira, pero fue en las calles, las pistas y los muros donde se dio a conocer como Viki Style. No es solo rapera. Es b-girl, tallerista, graffitera, gestora cultural y sobre todo, una mujer que encontró en la cultura hip hop un refugio y amor. Hoy, su nombre resuena con fuerza en la escena uruguaya como una de las voces más potentes del afrofeminismo y la lucha social a través del arte.
Desde sus comienzos en 2002, Viki no se conformó con ser espectadora. Mientras muchos veían al hip hop como un pasatiempo importado, ella lo vivía como un lenguaje vital. Su primera conexión fue con el breakdance en 1999,un estilo con el que conectó desde el ritmo y la estética antes de encontrar su propia voz en el rap, con el tiempo llegaron los talleres , gestión de eventos y finalmente el graffiti, las letras pintadas con aerosol que no sólo marcaban territorios sino que contaban historias invisibilizadas.
Pero fue en el rap donde Viki encontró el modo más directo de expresar su identidad. “El rap me permitió decir lo que no podía callar”, ha contado en varias entrevistas incluso en esta más reciente que mantuvo con Diario La R. Nos explica que no se trataba solo de estilo o de rimas complejas: en cada verso, Viki denunció la desigualdad, el racismo estructural, la violencia patriarcal y el silenciamiento de las voces negras y disidentes.
Aunque comenzó en Uruguay, su mensaje cruzó fronteras. Uno de sus proyectos más emblemáticos es Se Armó Kokoa (SAK), una colectiva afrofeminista que reúne a mujeres negras con un objetivo común: usar el rap como herramienta política.
Con SAK, Viki ha tejido una red de apoyo, militancia y arte, combinando beats con discursos potentes. Cada presentación es una experiencia colectiva donde el público no sólo escucha, sino que reflexiona, se incomoda y se mueve.
Viki Style no se queda en los escenarios. Lleva el hip hop a las aulas y a los talleres comunitarios. Cree en el poder educativo de esta cultura, en su capacidad para conectar con quienes no se sienten representados por las vías tradicionales del aprendizaje. Su enfoque no es paternalista: no llega a “salvar” a nadie, sino a construir junto con las comunidades. Propone espacios horizontales donde la expresión artística es una forma de resistencia y también de sanación.
En 2021, lanzó el EP Puño y Letra, una obra producida junto a DJ Mats y Sebastián Peralta. En él, combina una estética musical cuidada con letras profundamente políticas. El disco es un manifiesto: hay rabia, hay memoria, hay orgullo y una mirada que interpela. Las canciones abordan desde el legado de la negritud hasta el derecho a habitar los espacios públicos con libertad.
En 2018 un mural en Montevideo, realizado por Jose Gallino quien retrató su rostro como símbolo de la resistencia afro y del hip hop uruguayo. No es casual: Viki representa una generación de artistas que construye desde la raíz, que no se deja silenciar, que transforma lo cotidiano en poesía combativa.
Viki Style es más que un nombre artístico. Es una declaración de principios. Su trabajo es una prueba de que el arte, cuando es honesto y comprometido, puede convertirse en una herramienta real de cambio. En tiempos donde muchas voces quedan al margen, ella amplifica las que han sido históricamente silenciadas.
Su historia es la de una mujer que tomó el micrófono, pero también el aerosol y el cuerpo, para decir: aquí estamos y no nos vamos a callar. Actualmente sigue trabajando en próximos proyectos musicales, así que lo mejor es mantenernos al tanto de las novedades de este gran icono femenino uruguayo.

