El fútbol sudamericano volvió a quedar en el centro de la preocupación tras un fin de semana marcado por episodios de violencia dentro y fuera de las canchas. A los disturbios que obligaron a suspender un clásico en Paraguay y las tensiones en el Sudamericano Sub-17, que mancharon la fiesta deportiva.
Primero, en Asunción, el partido entre Olimpia y Cerro Porteño, disputado en el estadio Defensores del Chaco, fue suspendido tras graves incidentes en las tribunas. Los disturbios se iniciaron en los primeros minutos con enfrentamientos entre hinchas y la intervención de policía antimotines ingresó al sector asignado a los fanáticos visitantes para dispersar con balines de goma y gases lacrimógenos a quienes protagonizaron desórdenes, en medio de los cuales quedaron mujeres y niños, así como espectadores de una zona destinada a la hinchada del Olimpia hacia la cual saltaron algunos de los visitantes.
La situación generó pánico generalizado, invasiones al campo de juego y un escenario sin garantías de seguridad, lo que obligó a detener el encuentro. El diario ABC de ese país informó que el Hospital General de la ciudad confirmó que 45 hinchas fueron asistidos tras los disturbios y recibieron el alta médica. El director del centro, Adán Godoy, aseguró que no hubo cuadros de gravedad entre los atendidos. El balance final cerró con 45 hinchas atendidos, la mayoría de ellos con heridas contusas, cortes menores y escoriaciones producidas por caídas.
Olimpia, dirigido por el argentino Pablo Sánchez, es líder del Apertura con 39 puntos, seis más que Cerro Porteño, que lo sigue en la clasificación. Por ahora no se sabe cuándo se puede jugar el partido y se esperan sanciones.

Violencia en el Sub17
En el plano internacional, Colombia Sub-17 se consagró campeón tras golear 4-0 a Argentina Sub-17, en una final que terminó con cruces entre jugadores, discusiones y declaraciones posteriores que elevaron la polémica. Si bien no alcanzó el nivel de violencia visto en Paraguay, el episodio dejó una imagen de alta tensión y lamentable en categorías formativas.
Los albicelestes se quedaron con 10 jugadores a los 74’ por un patadón de roja directa de Mateo Mendizábal sobre Éider Carrillo, y a los 89’ también fueron expulsados Simón Escobar y Alan Alcaraz en el elenco argentino. Escobar vio su segunda amarilla por una falta y Alcaraz intentó generar incidentes, producto de la frustración por la derrota.
Algunos jugadores intentaron calmar a sus compañeros para que no se generaran sanciones que después puedan afectarlos en el Mundial. Pensando en el certamen en Qatar donde se jugará el Mundial a fin de año, el argentino Felipe Echenique, que fue suplente y no entró, hizo una declaración en caliente: “yo sé que los vamos a agarrar en el Mundial y les vamos a romper… como lo hacemos siempre”, unas declaraciones consideradas como provocadoras.
Sanciones en el fútbol argentino
En este contexto regional, en Argentina se conoció una medida vinculada directamente a hechos de violencia recientes. Las autoridades prohibieron el ingreso a estadios a once hinchas de Rosario Central y Argentinos Juniors, tras incidentes ocurridos en un partido de la Copa de la Liga Profesional.
La sanción, basada en informes de seguridad, establece una restricción de concurrencia por dos años en todo el país e incluye la incorporación de los implicados al programa Tribuna Segura. La medida apunta a impedir la presencia de personas identificadas como generadoras de disturbios en espectáculos deportivos. El episodio que derivó en la sanción incluyó enfrentamientos dentro del estadio y en sus inmediaciones, con intervención policial y actuación judicial posterior.
Los hechos registrados en Paraguay, el torneo juvenil y Argentina muestran distintas caras de un mismo problema: la violencia en el fútbol sudamericano. La combinación de fallas en la seguridad, presencia de barras organizadas y una cultura de confrontación sigue siendo uno de los principales desafíos para las autoridades.

