La artista japonesa Yayoi Kusama, una de las figuras más reconocidas del arte contemporáneo mundial, falleció a los 97 años. Kusama transformó las alucinaciones que padecía desde la infancia en un lenguaje visual propio. Los puntos, las redes infinitas, las calabazas y las habitaciones de espejos se convirtieron en sus sellos más reconocibles.
En los años 50 y 60 se instaló en Nueva York, donde causó impacto con sus pinturas Infinity Nets, sus esculturas fálicas de tela y sus performances públicas. Fue una figura clave del arte de vanguardia, aunque durante décadas permaneció relativamente olvidada.
A partir de los años 90 y especialmente en el siglo XXI, su obra alcanzó una popularidad masiva. Las Infinity Mirror Rooms, instalaciones espejadas que generan la sensación de infinito, se convirtieron en fenómenos de museo y de redes sociales, atrayendo a millones de visitantes en todo el mundo. Fue una de las artistas vivas más cotizadas del mercado del arte: algunas de sus obras superaron los 10 millones de dólares.

