El oído es uno de los órganos más complejos que cumple 2 funciones de gran importancia para el organismo: la audición y el mantenimiento del equilibrio. Por lo que las enfermedades que afectan estas zonas pueden generar una desmejora en la calidad de vida de las personas, ya que nos referimos a una posible pérdida del audio o del balance del cuerpo.
Una de las enfermedades más llamativas, que se le conoce como el “oído de nadador” o simplemente “otitis externa”, es una infección en el conducto auditivo externo, que va desde el tímpano hasta la parte externa de la cabeza. Suele ser producto del agua que queda en el oído después de nadar, que crea un ambiente húmedo propicio para el crecimiento de bacterias. Con mayor incidencia en los niños y personas que practican deportes acuáticos como la natación, buceo o surf.
Por otro lado, también está comprobado que introducir los dedos, hisopos de algodón u otros objetos en los oídos también puede provocar el oído de nadador al dañar la capa delgada de piel que recubre el conducto auditivo. El enrojecimiento del conducto auditivo, el dolor de oídos, el drenaje de líquidos y la secreción de pus son signos o síntomas de la presencia de la otitis de nadador. Es importante agregar que, si no se trata a tiempo, la infección puede expandirse hacia los tejidos y los huesos cercanos, empeorando la situación y creando enfermedades crónicas.
Por lo general, los síntomas del oído de nadador son leves al principio, pero pueden empeorar si la infección no se trata o se propaga. Los médicos a menudo clasifican el oído de nadador de acuerdo con las etapas de progresión leve, moderada y avanzada.
El oído de nadador puede tratarse con gotas para los oídos, por lo que el tratamiento temprano puede ayudar a prevenir las complicaciones e infecciones más graves.
Entre los síntomas de mayor riesgo están: dolor en un oído que empeora gradualmente, picazón en el canal auditivo, supuración del oído que puede ser transparente, amarilla, blanca o sanguinolenta y con mal olor, dificultad para oír, zumbido en el oído afectado, mareo y fiebre baja. Ante algunos de estos signos se debe consultar a un médico con urgencia.
El tratamiento generalmente implica el uso de gotas óticas medicadas con antibióticos para combatir la infección y reducir la inflamación del conducto auditivo. Mientras que para prevenir, se recomienda mantener los oídos limpios y secos; aunque puede ser tentador mantenerlos limpios con hisopos de algodón o algo similar, la mejor manera de evitar problemas es no tocarlos. Lávate los oídos con jabón normal al ducharte y no te metas nada.
Los oídos producen una sustancia cerosa hidrofóbica que previene la retención de humedad y es lo suficientemente ácida como para prevenir la proliferación bacteriana. El exceso de humedad, como es común con el buceo frecuente, puede causar una emulsificación del cerumen natural, lo que puede alterar el entorno del canal auditivo y hacerlo más susceptible a infecciones.


Cuando hagan un comentario médico que incluye la práctica de un deporte en lo posible que sea proveniente de un médico deportólogo o al menos que nade. Es cómico leer que aconseje mantener el conducto externo seco. Al menos que mencione si el uso de tapones soluciona o no el problema. Para el caso del buceo de profundidad por ejemplo no se pueden usar.