Sin manos para el fuego: el reclamo de Bomberos por 800 cargos

La próxima ley de presupuesto será la instancia donde se decidirá si el reclamo se traduce en cargos y recursos concretos.

Abdala: "Una cifra muy ambiciosa plantear la incorporación de 800 nuevos funcionarios”.

Mientras se acerca la temporada de verano, la Dirección Nacional de Bomberos vuelve a encender alarmas por la escasez de personal y la falta de equipos. Lo advierten desde el sindicato, y lo señaló además directora del cuerpo, Valeria Vasconcellos. El cuerpo necesita alrededor de 800 funcionarios más para garantizar una respuesta adecuada y evitar la sobrecarga que hoy sufren sus efectivos.

La institución reclamará la creación de cargos que permitan cubrir guardias, reforzar destacamentos y atender emergencias con mayor solvencia. Este déficit en áreas de estado, será parte del pedido de cupos en la próxima discusión de la ley presupuestal.

No son solo números

Desde su paso por la Subsecretaría del ministerio del Interior bajo el gobierno del expresidente Luis Lacalle Pou, Pablo Abdala hoy diputado por el Partido Nacional y Presidente de la Comisión de Seguridad y Convivencia, trazó un balance que combina datos concretos con propuestas técnicas: “La Dirección de Bomberos está en un proceso de fortalecimiento, en el periodo pasado, particularmente en el año 2024, se incorporaron 135 nuevos funcionarios”, y señaló que la dotación actual de la Dirección Nacional de Bomberos ronda “unos 1.800 funcionarios”. Esos ingresos, reconoció, representan avances puntuales, pero no eliminan el problema estructural.

Respecto a la situación, Abdala indicó que durante su gestión como subsecretario del ministerio del interior trató este tema frecuentemente tanto con el director de Bomberos como con el sindicato, donde se generó “un ámbito bipartito de trabajo, siempre el número que nosotros manejábamos o la cifra que considerábamos óptima para un reforzamiento adecuado de la Dirección de Bomberos y de los 88 destacamentos que tiene todo el país, eran unos 300 o 350 cargos nuevos. Me parece francamente, y lo digo desde la oposición, una cifra muy ambiciosa plantear la incorporación de 800 nuevos funcionarios” expresó.

Abdala fue claro sobre la tensión política que envuelve cualquier pedido de plazas, la competencia por recursos entre fuerzas y áreas del Ministerio del Interior, que obliga a priorizaciones. Aun así, dejó la puerta abierta al diálogo con respecto a las demandas de 800 funcionarios: “Si así fuera, por supuesto que el Ministro y la Directora cuenten con nuestro voto en ocasión del presupuesto” indicó.

Además, el legislador recordó que durante el gobierno anterior se alcanzaron acuerdos que mejoraron las condiciones laborales del cuerpo. Uno de los principales reclamos sindicales fue la generalización del régimen de 24 horas de trabajo por 72 de descanso, que hasta entonces sólo regía en algunos destacamentos. “Ese beneficio lo tenían algunos trabajadores, algunos sectores de algunos destacamentos, y ya ahora lo tienen prácticamente todos los funcionarios de la Dirección de Bomberos, porque eso se negoció”.

El reclamo, impulsado por la Alianza de Bomberos del Uruguay, incluso llegó a la Organización Internacional de Trabajo (OIT), y a partir de esa presión se logró extender el régimen a todas las capitales departamentales, quedando únicamente algunas localidades pequeñas pendientes de incorporarlo, según aclaró.

Abdala además sostuvo, que los bomberos deben ser considerados dentro de la categoría de funcionarios públicos esenciales, destacando su compromiso y vocación de servicio. También señaló que en los últimos años hubo avances en materia de equipamiento, con la incorporación de camiones de última generación y material específico para combatir incendios, lo que a su juicio demuestra que la Dirección de Bomberos “no quedó al costado del camino, sino que claramente estuvo siempre en el radar, en la agenda y en las preocupaciones del Ministerio del Interior” en el periodo anterior.

Gerardo Sotelo reconoció la urgencia implícita en el reclamo.

¿Qué está en juego?

Detrás de los números hay riesgos concretos, más horas de exposición y fatiga, mayor probabilidad de siniestros con personal reducido, y la pérdida de eficacia en intervenciones complejas (incendios forestales, rescates prolongados). Para sectores sindicales, la respuesta no pasa sólo por sumar plazas sino por garantizar descansos, y mejorar condiciones laborales para evitar desgaste profesional y accidentes.

Por su parte, el diputado por el Partido Independiente Gerardo Sotelo, reconoció la urgencia implícita en el reclamo, mencionó desconocer íntegramente las cifras técnicas pero asumió que “si la jerarca la plantea en esos términos, este debe ser realmente urgente la incorporación de personal”.

Además Sotelo enfatizó la tensión a la hora de distribuir recursos entre la demanda policial por seguridad ciudadana —con un contexto de alta conflictividad delictiva— y las necesidades de Bomberos, y señaló que probablemente el Ejecutivo tendrá “mucho empuje” desde la presión social para priorizar partidas de personal operativo, aunque con límites por el ajuste presupuestal.

El diputado recordó que el déficit de personal se vuelve más evidente en los meses de mayor demanda, cuando las guardias se extienden y los efectivos quedan sobrecargados de trabajo. “Muchas veces están todo un día apagando un incendio, sobre todo en las temporadas de verano que ya está próxima a venir”, señaló, al remarcar que la falta de recursos compromete no solo la seguridad de la población, sino también la de los propios bomberos.

En ese marco evocó un episodio ocurrido durante un incendio de pastizales en la zona de Punta Espinillo, cuando aún dirigía los medios públicos. Relató que llegó al lugar y vio a los bomberos “totalmente desbordados”, con una cuadrilla que combatía las llamas con una camioneta, un tanque de agua y recursos que resultaban insuficientes para la magnitud del fuego. “A las cinco de la tarde no habían parado en todo el día de apagar incendios”, recordó, y subrayó el desgaste físico y emocional de funcionarios que, además de mal remunerados, enfrentan tareas “extremadamente desgastantes y estresantes”.

Más allá de cifras, decretos o presupuestos, lo que está en juego es la vida de quienes se exponen cada día al fuego y al riesgo extremo por proteger a los demás.

Los bomberos no solo apagan incendios, sostienen la seguridad de la comunidad con su esfuerzo y vocación. La discusión sobre plazas, recursos y equipamiento no es un mero trámite administrativo, es un reflejo de cómo una sociedad valora a quienes la cuidan. Cuando el verano se acerca y el calor aviva los pastizales, la pregunta persiste: ¿estaremos dispuestos a garantizar que quienes arriesgan su vida tengan las condiciones para hacerlo sin desbordarse, sin fatiga extrema, sin peligro innecesario?.

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