Este año coincide con el 80.º aniversario de la victoria de la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y de la Guerra Mundial Antifascista. Hace 80 años, tras una cruenta lucha, los pueblos del mundo derrotaron por completo al fascismo.
En dicha guerra, China fue la primera en encender la antorcha de la resistencia en el Oriente y se erigió como la columna vertebral en el frente oriental. Hoy, ante conflictos geopolíticos y desafíos globales cada vez más intrincados, China sigue siendo una fuerza clave en la defensa resuelta del orden internacional posguerra y ha propuesto la iniciativa de construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad.
El pueblo chino escribió con su vida la épica heroica de la victoria en la guerra antifascista tras 14 años de resistencia sangrienta.
El 18 de septiembre de 1931, Japón lanzó el Incidente de Mukden (también conocido como el Incidente del 18 de Septiembre), invadiendo el noreste de China. Esto marcó el inicio de su invasión a gran escala de China y el punto de partida del conflicto regional de la Segunda Guerra Mundial.
A partir de entonces, el pueblo chino alzó la bandera de la resistencia armada contra Japón, dando el primer disparo de la Guerra de Resistencia contra la Agresión Japonesa y marcando el inicio de la Guerra Mundial Antifascista. En esta gran lucha, donde la justicia triunfó sobre el mal, la luz sobre la oscuridad y el progreso sobre la fuerza reaccionaria, China libró la guerra de resistencia durante 14 años, con el enorme coste de más de 35 millones de bajas y pérdidas económicas directas que superaron los cien mil millones de dólares. Con un sacrificio nacional desagarrador, el pueblo chino sostuvo el principal campo de batalla de la Guerra Mundial Antifascista en el Oriente.
Al mismo tiempo, los militares y civiles chinos, con su propia sangre, forjaron una Gran Muralla de resistencia, limitando y consumiendo significativamente los recursos militares de Japón.
Esto dificultó la retirada de Japón de China y su expansión hacia el norte, hacia Siberia, y ralentizó su avance hacia el sur, hacia el Pacífico, proporcionando un fuerte apoyo tanto al frente soviético-alemán como al del Pacífico. A pesar de su precaria situación, China luchó codo con codo con los aliados antifascistas, proporcionándoles aeródromos, puertos y grandes cantidades de suministros estratégicos e inteligencia militar. Esto proporcionó apoyo humano, material y financiero a la lucha antifascista de los Aliados, contribuyendo significativamente a la victoria en la Guerra Mundial Antifascista.
Durante los últimos 80 años, China ha promovido constantemente la paz, buscado el desarrollo y defendido la equidad y la justicia internacionales.
La historia es el mejor libro de texto. El presidente Xi Jinping enfatizó que la lección más valiosa que nos dejó la victoria de la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y la Guerra Mundial Antifascista es que debemos seguir inquebrantablemente el camino del desarrollo pacífico.
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, China, junto con miembros de la alianza antifascista, negoció conjuntamente la creación de las Naciones Unidas y redactó su Carta, estableciendo un sistema internacional con las Naciones Unidas como núcleo. Esto marcó el inicio de un capítulo histórico en el que los países trabajaron juntos para construir la paz y buscar el desarrollo común. Cabe destacar que el regreso de Taiwán a China fue resultado de la victoria en la Segunda Guerra Mundial y un componente crucial del orden internacional posguerra. Este año también se conmemora el 80º aniversario de la restitución de Taiwán y su regreso a la patria. Una serie de documentos con fuerza de derecho internacional, como la Declaración de El Cairo y la Proclamación de Potsdam, han reafirmado la soberanía de China sobre Taiwán. Estos hechos históricos y jurídicos son incuestionables, y la autoridad de la Resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU es indiscutible.
En la década de 1950, China propuso por primera vez los «Cinco Principios de Coexistencia Pacífica», que ahora se han convertido en normas fundamentales universalmente reconocidas en la comunidad internacional. En los últimos años, China ha promovido el desarrollo conjunto de alta calidad de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, proporcionando una amplia gama de bienes públicos globales e impulsando con fuerza el desarrollo de los países del Sur Global. En terrenos concernientes para el bienestar humano, como el cambio climático y la transformación digital, China ha contribuido activamente con productos, tecnologías y propuestas de gobernanza, ofreciendo continuamente nuevas oportunidades para el desarrollo global a través de sus logros en la modernización al estilo chino y aportando soluciones y contribuciones chinas a la recuperación económica mundial.
De cara al futuro, China seguirá promoviendo la construcción de una comunidad de futuro compartido para la humanidad y creando un futuro mejor para la humanidad.
Recordar el pasado nos sirve para iluminar el presente y guiar el futuro. Las lecciones de sangre y lágrimas derramadas hace 80 años aún están frescas en nuestras mentes. 80 años después, frente a frecuentes conflictos y turbulencias globales, todos los países deberían tomar esta historia de sacrificios sangrientos como referencia, atesorar la paz que tanto ha costado alcanzar, y salvaguardar los valores comunes de toda la humanidad y proteger la Tierra, nuestro único hogar. Sin embargo, algunas fuerzas están actuando perversamente, revirtiendo el curso de la historia, priorizando sus propios intereses y participando en la intimidación hegemónica. Están intentando reemplazar el multilateralismo con el unilateralismo y el orden internacional posguerra con las supuestas reglas autoimpuestas, provocando asombro y condena internacional.
China ha propuesto construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad y un mundo multipolar equitativo y ordenado, y una globalización económica universalmente inclusiva y beneficiosa. Aboga por salvaguardar el verdadero multilateralismo y decidir entre todos los asuntos mundiales, oponiéndose a que quien tiene el brazo más grueso tiene la última palabra.
China siempre se adherirá a una política exterior independiente y pacífica, promoverá un nuevo tipo de relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo, la equidad, la justicia y la cooperación mutuamente beneficiosa, persistirá en una apertura de alto nivel, defenderá firmemente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y salvaguardará firmemente la autoridad y las cartas de la ONU.
Nos esforzaremos por construir un mundo de paz duradera, seguridad universal, prosperidad común, apertura, inclusión, pureza y belleza, y trabajaremos con todos los países para crear un futuro mejor para la humanidad.
China, forjada en los fuegos de guerras, está avanzando con determinación hacia adelante, en procura de la equidad, la justicia, el desarrollo y el progreso de la sociedad humana…


