Con una exhibición de poder militar sin precedentes, la República Popular de China conmemoró el 80° aniversario de la victoria de la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y la Guerra Mundial Antifascista. Más de un centenar de personas y medios de comunicación, incluido el Diario La R, presenciaron en la Plaza Tiananmen de Beijing esta demostración de artillería.
La jornada comenzó con el presidente chino, Xi Jinping, recibiendo a los más de 26 mandatarios y figuras políticas extranjeras que asistieron al evento. Entre los invitados destacaban los líderes de Rusia, Vladimir Putin, y de Corea del Norte, Kim Jong-un, así como el dignatario cubano, Miguel Díaz-Canel, en representación de América Latina.
Durante su discurso, Xi Jinping, también secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) y presidente de la Comisión Militar Central, envió un mensaje contundente al mundo: «el rejuvenecimiento de la nación china es imparable». Destacó que la guerra de resistencia «fue la primera victoria completa de China contra la agresión extranjera en los tiempos modernos» y que se logró gracias a un «frente unido nacional contra la agresión japonesa defendido por el PCCh».
El presidente también subrayó el «sacrificio del pueblo chino y su gran contribución a la paz mundial», calificándola como una parte crucial de la Guerra Mundial Antifascista. Instó a todas las naciones a tratarse como iguales, vivir en armonía y apoyarse mutuamente para salvaguardar la seguridad común, eliminar las causas de la guerra y evitar que se repitan las tragedias históricas.
Xi afirmó que el mundo se enfrenta nuevamente a una elección entre paz o guerra, diálogo o confrontación, y resultados de beneficio mutuo o juegos de suma cero. Aseguró que China se mantendrá firmemente del “lado correcto de la historia” y del “progreso humano”, adhiriéndose al camino del desarrollo pacífico y uniendo fuerzas con el resto del mundo para construir una comunidad con un futuro compartido para la humanidad.
En esa misma línea, hizo un llamado al pueblo chino de todos los grupos étnicos para que se mantenga «unido y trabajando» bajo el liderazgo del PCCh para construir un país fuerte y avanzar en el «rejuvenecimiento nacional» a través de la modernización china. También pidió al Ejército Popular de Liberación (EPL) que brinde apoyo estratégico para la revitalización nacional y haga mayores contribuciones a la paz y el desarrollo mundiales, pidiéndole que desarrolle fuerzas de clase mundial y «salvaguarde resueltamente la soberanía nacional, la unidad y la integridad territorial».
Importancia del evento
La conmemoración del 80° aniversario de la victoria de la Guerra de Resistencia contra la Agresión Japonesa es un evento de profunda importancia histórica para China. La guerra, que se libró desde 1937 hasta 1945, resultó en la muerte de millones de civiles y militares chinos y es vista como un pilar fundamental en la consolidación de la nación moderna. El desfile, con su magnitud, es un recordatorio de los sacrificios pasados y, al mismo tiempo, una demostración del poder y la posición actual de China en el mundo.
Desde una perspectiva geopolítica, este tipo de eventos suelen ser interpretados como mensajes. Mientras que para China es una celebración de la victoria y una reafirmación de su soberanía, para otros países de la región, como Japón, puede ser visto como una forma de proyectar poder militar y reavivar viejas tensiones históricas.
Exhibición de armas
La jornada continuó con el presidente pasando revista a las tropas. Inmediatamente, helicópteros sobrevolaron la Plaza de Tiananmen con pancartas que decían «La justicia prevalece», «La paz prevalece» y «El pueblo prevalece». Las tropas marcharon en formaciones precisas, compactas y poderosas, custodiadas por columnas de nuevos tanques, artillería y otros equipos militares que hacían retumbar la plaza, todo bajo la atenta mirada de Xi Jinping.
Más de 10.000 militares, junto a más de 100 aeronaves y cientos de armamentos terrestres, se organizaron en formaciones según un sistema de mando de tiempos de guerra. Este nuevo sistema de servicios y armas del EPL, fruto de las reformas militares bajo el liderazgo de Xi, se exhibió por primera vez.
Los armamentos avanzados expuestos incluyeron equipos de inteligencia no tripulados y anti-no tripulados, misiles hipersónicos, armas de energía dirigida, sistemas de interferencia electrónica y armamento estratégico capaz de realizar ataques globales. Uno de los momentos más destacados fue la aparición del DF-5C, una nueva variante del misil balístico intercontinental nuclear Dongfeng-5, concebido como un elemento de disuasión estratégica.
Se mostraron además avances tecnológicos, como modelos automatizados con robótica, sistemas antienjambre, plataformas de drones montadas sobre tanques y vehículos submarinos, así como naves aéreas que sobrevolaron el lugar. El desfile culminó con la liberación de 80.000 palomas y miles de globos de colores, mientras sonaba la canción «Oda a la Patria». Miles de participantes agitaron banderas rojas mientras el presidente Xi Jinping aplaudía desde el palco oficial.
La exhibición de armamento de última generación, como misiles hipersónicos y sistemas no tripulados, no solo resalta los avances tecnológicos del país, sino que también subraya su rol como una potencia en ascenso en el escenario global, especialmente en un contexto de crecientes tensiones globales.




