En el último año la industria china de motocicletas ha dejado de ser solo una opción de bajo costo para convertirse en un actor central del mercado global, con marcas que ya compiten directamente en calidad y tecnología con las tradicionales firmas japonesas y europeas.
En 2025, las exportaciones chinas de motocicletas alcanzaron los 18,2346 millones de unidades, un incremento interanual del 25,77%, con un valor de 11.389 millones de dólares, un aumento interanual del 30,67%. Latinoamérica representó el mayor volumen de exportaciones, mientras que África registró la mayor tasa de crecimiento, según datos aduaneros recopilados y publicados en la página web de la Cámara de Comercio de Motocicletas de China.
Según datos publicados por la Administración General de Aduanas, China exportó 4,63 millones de motocicletas con motor de combustión interna en el primer trimestre de ese año, por un valor de 21.140 millones de yuanes, lo que representa un aumento interanual del 13,5 % y del 14,2 %, respectivamente.
Mientras tanto, en el primer trimestre de 2026, China exportó 11,14 millones de motocicletas, con un valor total de 34.445 millones de yuanes, lo que supone un incremento del 18,8% en volumen y del 18,4 % en valor en comparación con el mismo periodo del año anterior, según informó China Media Group.
El crecimiento de la industria china de motocicletas en los últimos años se explica, en gran medida, por la consolidación de un ecosistema de fabricantes cada vez más competitivo a nivel global. Entre las marcas más destacadas aparece Haojue, considerada la mayor productora del país tanto en volumen como en estándares de calidad.
A su vez, firmas como CFMoto han logrado posicionarse en segmentos de mayor cilindrada gracias a alianzas estratégicas con fabricantes europeos como KTM, lo que les permitió ganar terreno en mercados occidentales. En esa misma línea, el grupo Loncin, que produce motores para BMW, impulsa su marca premium Voge, con fuerte crecimiento en Europa, especialmente en España.
Otras compañías refuerzan esta expansión con propuestas diferenciadas. Zontes, perteneciente al grupo Tayo Motorcycle, se destaca por incorporar tecnología avanzada y acabados de alta gama en modelos de media cilindrada, mientras que QJ Motor, parte del conglomerado Geely y propietaria de Benelli, compite directamente en prestaciones con marcas japonesas tradicionales. A su vez, Kove ha ganado notoriedad internacional por su participación en competencias exigentes como el Rally Dakar, apostando a la innovación y el rendimiento en condiciones extremas.

La creciente demanda de motocicletas chinas en el extranjero responde a varios factores estructurales. Uno de los principales es su competitiva relación calidad-precio: ofrecen equipamiento tecnológico avanzado, como pantallas TFT, conectividad Bluetooth y componentes de marcas reconocidas, a un costo que suele rondar el 70% del de sus competidores tradicionales. A esto se suma una fuerte inversión en investigación y desarrollo, con fabricantes que priorizan el diseño, la eficiencia y el cumplimiento de estándares internacionales.
Este proceso se refleja con claridad en su expansión en mercados maduros. En Europa, por ejemplo, marcas como Zontes y Voge han registrado crecimientos significativos en países como España, consolidando su presencia en segmentos cada vez más exigentes. Además, su participación en ferias internacionales, como la Feria de Cantón, evidencia el creciente interés de compradores globales, especialmente en categorías como motos de aventura y scooters eléctricos. En conjunto, estos factores explican por qué las marcas chinas han dejado de ser una alternativa económica para convertirse en actores relevantes dentro de la industria mundial de motocicletas.

