Contaba con apenas 16 años ¡Qué grande Martí! y no me refiero precisamente a la edad. Impetuoso, !Ya habían iniciado las luchas por la independencia en Cuba!. Inmortaliza este escrito donde evidencia un símil de sus ideales y lo que posteriormente sería su vida entregada por la independencia de la Patria. “Abdala”, cuenta la historia (desarrollada en el territorio africano de Nubia) de un joven guerrero llamado Abdala lucha al frente de su pueblo contra la invasión árabe, y fallece feliz al cumplir con su ideal cuando derrota a los invasores.
Martí cuenta esta historia haciendo referencia a un territorio muy lejano. Sin embargo nunca pretendió ocultar la verdadera intención de extrapolar la realidad a la nación cubana dada las causas de la guerra por la independencia iniciada por Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 en Demajagua.
¿Qué es Patria? el apóstol nacional de Cuba dibujó este concepto en uno de los versos del poema en la voz de Abdala: «El amor madre a la patria, no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas, es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca».

Hoy recordamos expresiones como ¡Madre Patria! y sí, esta obra desarrolla el dolor de Abdala en la disyuntiva entre el amor materno y el deber. Documentos evidencian que José Martí experimentó ese dolor mientras preparaba la edición de su poema el día anterior a la publicación. Pues hubo una masacre en el Teatro Villanueva por clamar consignas independentistas. Donde esa misma noche su madre, Leonor Pérez, salió a buscarlo y protegerlo del peligro al que sus pensamiento lo exponían.
El Héroe Nacional de Cuba inició un peregrinar por América Latina y Estados Unidos, lo que terminó en la organización de la Guerra Necesaria. Martí imaginó Abdala, sin embargo ese a quien imaginó en su adolescencia terminó encarnando el 19 de mayo de 1895 tras su caída en combate en Dos Ríos, Cuba.
Sin duda Abdala posee un alto valor literario, histórico y cultural. Pues muestra la rebeldía de un pueblo oprimido, la identidad cubana con su valor y narra los momentos que vivía la Isla. Abdala representa la unidad de un pueblo fortalecido y convocado a vencer al enemigo que acecha desde múltiples frentes. Como dijo Martí en un fragmento de la primera escena: «¡Más fuertes brillan robustas y valientes nuestras almas!» Así, el pueblo está mejor preparado para enfrentar las adversidades.
Todos los pueblos deben intensificar acciones para fortalecer y desarrollar la identidad y cultura que los distingue y les permite afirmarse. En este siglo XXI, aparentemente más libre, existen centros de poder hegemónico que, dueños de una avanzada tecnología, intentan imponer sus patrones culturales. Respaldados por los mitos de la posmodernidad, para absorber, hacer desaparecer o someter a un nuevo y sofisticado proceso de colonización cultural.
José Martí divisó ese peligro desde su juventud y lo consolidó a lo largo de su vida, mediante estudios y experiencias. Por eso proclamó, en su madurez, que su revista La Edad de Oro, dedicada a los niños de nuestra América, tenía el fin de contribuir por la vía de la educación y la cultura. Propuso un camino para preservar las identidades y culturas nacionales. Honrar a los héroes para que no se olviden y se conserven en la memoria histórica los «actos heróicos antiguos». Ya que el pueblo que la pierde «corre peligro de perder fuerza para actos heroicos nuevos».
Esta intención de Martí de poblar el imaginario de los pueblos con sus héroes se materializó desde su juventud. Guiado por su maestro Rafael María de Mendive y motivado por sus estudios de cultura grecolatina, en un momento de efervescencia patriótica, al inicio de las batallas independentistas. Este héroe martiano es «Abdala», personaje central de su primer drama, escrito, como él declaró, expresamente para la Patria.

