El analista financiero Carlos Maslatón lanzó duras críticas contra la política económica del gobierno argentino y advirtió sobre los riesgos que, a su entender, enfrenta el sistema financiero del país. En una serie de mensajes difundidos en redes sociales, el economista sostuvo que cada vez que un gobierno argentino convoca a la población a depositar sus ahorros en los bancos es una señal de debilidad del sistema.
“Siempre que en Argentina el gobierno pide a la gente que lleve plata a los bancos es porque están fundidos y te la van a afanar”, afirmó Maslatón, en referencia a recientes declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien promovió el fortalecimiento del sistema financiero y la canalización del ahorro hacia el crédito y la inversión.
Según el analista, ese tipo de mensajes pueden generar el efecto contrario al buscado. A su juicio, cuando las autoridades económicas transmiten señales de urgencia sobre la necesidad de captar depósitos, lo que se produce es un aumento de la desconfianza en el sistema bancario. “Las declaraciones de Caputo generan retiro de depósitos, corrida bancaria y bear market”, sostuvo.
Maslatón cuestionó especialmente la estrategia económica que, según su visión, impulsa el actual equipo económico. Considera que la política oficial se basa en un modelo excesivamente dependiente del crédito y del endeudamiento. En ese sentido, sostuvo que el ministro cree que el crecimiento económico puede sostenerse únicamente mediante la expansión del crédito y la toma de deuda.
“Caputo cree que la economía y la creación de valor se basa solo en expandir el crédito y en tomar deuda como sea, y que los problemas que el endeudamiento genera se solucionan tomando más deuda, sin ningún sustento”, afirmó el consultor. A su entender, esa lógica termina agravando los desequilibrios estructurales de la economía argentina en lugar de resolverlos.
El analista también sostuvo que la situación financiera actual afecta tanto al sector público como al privado. Según planteó, el nivel de endeudamiento acumulado está generando tensiones en el funcionamiento de la economía. “Por eso no le importa que el Estado, las empresas y las personas estén hoy quebradas por deber demasiada plata”, agregó.
En esa línea, Maslatón interpretó que el objetivo del gobierno sería atraer los ahorros de los argentinos hacia el sistema bancario para financiar el déficit fiscal y las necesidades de financiamiento del Estado. “Quiere entonces que los ahorros argentinos se lleven a los bancos para que él se los apropie y así cubrir el déficit de toda la que se patinaron en estos dos años”, señaló.
Otro de los puntos centrales de sus críticas estuvo dirigido a la política cambiaria. El analista consideró que el actual esquema mantiene artificialmente contenido el tipo de cambio mediante tasas de interés muy elevadas. Según explicó, el Estado estaría pagando rendimientos cercanos al 40% anual en dólares para sostener ese equilibrio, algo que —a su juicio— resulta insostenible en el tiempo.
“Es incapaz de liberar el tipo de cambio sostenido hoy artificialmente mediante un Estado que paga 40% anual en dólares y que, así, lleva al país a la ruina”, afirmó Maslatón, al advertir sobre las consecuencias que podría tener este esquema si se mantiene durante un período prolongado.
Más allá de sus cuestionamientos, el analista reconoció que el gobierno mantiene respaldo político suficiente para continuar con su estrategia económica. En ese sentido, señaló que el rumbo actual cuenta con legitimidad democrática, aunque advirtió que la población deberá enfrentar las consecuencias de ese modelo.
“Tiene por supuesto legitimidad y apoyo político, por lo que la población debe aceptar las desgracias que hoy sufre y todas las que vendrán hasta diciembre de 2027”, concluyó Maslatón, en referencia al final del mandato del presidente Javier Milei.
Las declaraciones del economista se suman a un clima de debate cada vez más intenso en torno al rumbo de la economía argentina, en un contexto marcado por la necesidad de estabilizar las cuentas públicas, controlar la inflación y recuperar la confianza de los mercados financieros. Mientras el gobierno sostiene que sus medidas buscan ordenar la macroeconomía y generar condiciones para el crecimiento, voces críticas advierten sobre los riesgos de un modelo que depende fuertemente del endeudamiento y de tasas de interés elevadas para sostener el equilibrio financiero.

