Permanecer varios días en una unidad de cuidados intensivos (UCI) puede derivar en el síndrome post-cuidados intensivos (PICS), un conjunto de síntomas persistentes que afectan la esfera emocional, mental y física. Las secuelas incluyen debilidad muscular grave, fatiga, infecciones nosocomiales, delirio, ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático. Varias investigaciones han subrayado el sufrimiento y las devastadoras consecuencias a largo plazo que puede generar la enfermedad en el paciente crítico y sus familiares. Es por este motivo que ha llevado a las sociedades de medicina intensiva internacionales a definir el síndrome de post-cuidados intensivos (PICS) y síndrome post-cuidados intensivos-familiar.
Con frecuencia requieren rehabilitación prolongada para recuperar la funcionalidad. El síndrome post-cuidados intensivos afecta a cualquier persona que recibe atención en UCI. Los síntomas pueden ser nuevos o un agravamiento de los previos, y aparecen o persisten tras el regreso a domicilio. También puede afectar a familiares y amigos cercanos que brindan cuidados y apoyo; en ese caso se denomina síndrome post-cuidados intensivos familiar (PICS-F). Hay que tener en cuenta que la estancia en UCI implica una lesión o enfermedad que pone en peligro la vida. Los avances médicos han aumentado la supervivencia, pero el enfoque asistencial se ha desplazado de los resultados inmediatos a los resultados a largo plazo que implica recuperar capacidades físicas, preservar las capacidades mentales y garantizar una buena calidad de vida.

Según los especialistas, el PICS es común, pues entre cinco y ocho de cada diez personas tratadas en UCI lo desarrollan. En cuanto a los síntomas, estos se clasifican en tres categorías. Dentro de ella se encuentra las emocionales, estas incluyen ansiedad, disminución de la motivación, depresión, trastorno de estrés postraumático (con pesadillas y recuerdos no deseados). También se encuentran las mentales, donde se observa confusión, delirio, disminución de la memoria, problemas de pensamiento.
Dificultad para hablar, olvido, mala concentración, dificultades para organizar y resolver problemas. Y en cuanto a los físicos está la fatiga, debilidad muscular, insomnio, dificultad para respirar (disnea), movilidad reducida. Por otro lado, la UCI es un entorno estresante que combina múltiples factores como la propia enfermedad crítica (insuficiencia respiratoria, sepsis, etc.). Además de los medicamentos con efectos que alteran la conciencia y el uso de equipos de soporte vital (tubos endotraqueales, ventilación mecánica).
Cabe destacar que cualquier superviviente de una afección crítica que requirió cuidados intensivos puede desarrollar PICS. Asimismo, los familiares y cuidadores pueden desarrollar PICS-F. Según los médicos el tratamiento depende de la causa del ingreso en UCI y de los síntomas presentes. Sin embargo destacan que dentro de los más importantes está la terapia ocupacional para tareas diarias, la psicoterapia y rehabilitación siempre con el apoyo familiar. Como medida complementaria se destaca dormir lo suficiente, alimentación saludable y llevar un diario sobre la experiencia.
Con respecto al apoyo familiar se enfatiza, ya que se puede reducir los efectos del PICS mediante fotos u objetos personales a la habitación hospitalaria, fomentar equilibrio entre descanso y actividad, leer en voz alta noticias o historias. Así como conversar sobre fecha, hora, personas, lugares y eventos actuales. Los hospitales suelen disponer de trabajadores sociales, gestores de casos y servicios espirituales para apoyar a pacientes y familias. Con respecto a esta afección post cuidados intensivos, la evolución es variable. Algunas personas no presentan síntomas, otras combinan manifestaciones mentales, emocionales y físicas.

