El edema de glotis es una inflamación súbita y potencialmente mortal de la glotis, la zona de la laringe que alberga las cuerdas vocales y forma parte de la vía aérea superior. El aumento de volumen reduce el espacio disponible para que el aire llegue a los pulmones, lo que puede originar una obstrucción respiratoria grave. Requiere diagnóstico y tratamiento inmediatos, ya que la rapidez en la atención puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
El mecanismo común es la inflamación de la mucosa laríngea con extravasación de líquido hacia los tejidos. Entre las causas más frecuentes se encuentran las reacciones alérgicas graves (anafilaxia) desencadenadas por alimentos, fármacos, picaduras de insectos o látex. Infecciones como laringitis agudas o epiglotitis bacteriana. Traumatismos directos en el cuello o manipulación de la vía aérea (intubación, endoscopia). Inhalación de humo, vapores químicos o gases tóxicos. Así como quemaduras térmicas por ingesta de líquidos muy calientes. Y edema secundario a reacciones medicamentosas o enfermedades sistémicas como el angioedema hereditario. En algunos casos, el edema de glotis puede desarrollarse de forma rápida y sin causa aparente previa.

Los síntomas se relacionan con la obstrucción progresiva de la vía aérea y pueden aparecer de forma súbita: dificultad para respirar (disnea), estridor (ruido agudo al inspirar), cambios en la voz como ronquera o afonía, sensación de cierre en la garganta, tos seca irritativa, coloración azulada de labios y piel (cianosis) en casos graves, y ansiedad e inquietud por la falta de aire. La presencia de estos síntomas, especialmente si aparecen de forma súbita, requiere atención médica urgente.
Existe una estrecha relación entre el edema de glotis y la anafilaxia, una reacción alérgica sistémica grave que libera masivamente histamina y otros mediadores inflamatorios. Esto provoca vasodilatación, caída de la presión arterial y aumento de la permeabilidad capilar, favoreciendo la acumulación rápida de líquido en los tejidos de la glotis. En estos casos, el edema suele ir acompañado de urticaria, hipotensión, taquicardia, mareo y náuseas. La administración inmediata de adrenalina intramuscular es el tratamiento de elección.
En el ámbito hospitalario, la prioridad es la evaluación de la vía aérea, pudiendo ser necesaria la intubación endotraqueal o, en casos extremos, una cricotirotomía de emergencia. La prevención se centra en evitar desencadenantes conocidos y actuar de forma precoz ante los primeros síntomas. Se recomienda identificar y evitar alérgenos que hayan provocado reacciones graves en el pasado, llevar siempre autoinyector de adrenalina si existe riesgo de anafilaxia, informar al personal sanitario sobre alergias antes de procedimientos médicos, y usar protección respiratoria en entornos con gases o vapores irritantes.
Se debe acudir de forma urgente ante dificultad respiratoria súbita, ronquera intensa o pérdida de voz, hinchazón visible en cuello o garganta, o síntomas de reacción alérgica generalizada. El edema de glotis no siempre es causado por alergias; también puede deberse a infecciones, traumatismos o irritantes químicos. Puede aparecer sin síntomas previos, especialmente en reacciones anafilácticas graves. Su duración varía según la causa y la rapidez del tratamiento; con epinefrina, los síntomas pueden comenzar a mejorar en 5 a 15 minutos. En la mayoría de los casos tratados a tiempo no deja secuelas, aunque una obstrucción prolongada puede causar daño por falta de oxígeno. Las personas con antecedentes de reacciones alérgicas graves o anafilaxia previa deben llevar siempre adrenalina autoinyectable.

