Los humanos digitales o los avatares hiperrealistas generados por ordenador e impulsados por inteligencia artificial (IA), simulan la apariencia, la voz y el comportamiento humanos. Diseñados para interacciones naturales y empáticas, pueden operar las 24 horas del día en entornos virtuales, sitios web o tótems interactivos, llegando en algunos casos a ser indistinguibles de personas reales y superando las capacidades de los chatbots tradicionales.
En China, el uso de humanos digitales es masivo y está mucho más avanzado que en la mayoría de los países de Occidente. No se trata solo de experimentos tecnológicos, sino de herramientas que ya forman parte de la economía diaria y de los servicios públicos.
Se estima que el país asiático contaba con más de 6.000 empresas de inteligencia artificial en 2025, y las proyecciones indican que la escala de la industria central de la IA ha superado los 1,2 billones de yuanes (unos 171.390 millones de dólares), según el Ministerio de Industria y Tecnología Informática.
En esa línea, en abril de 2026, el número de empresas en China que operan con humanos virtuales ha crecido exponencialmente. De acuerdo con datos comerciales recientes de plataformas como Tianyancha y registros industriales, existen más de 1,14 millones de empresas vinculadas a la industria de personas digitales. Solo en el último año se sumaron cientos de miles, impulsadas por la facilidad de crear avatares mediante IA generativa.

Ante este crecimiento acelerado y la falta de leyes capaces de regular su expansión, China decidió avanzar en un marco legislativo para hacer frente a una industria que ya mueve miles de millones de dólares. Por ello, los humanos digitales entraron en el foco de las autoridades.
El gobierno chino propuso nuevas regulaciones para supervisar la creación y el uso de “humanos digitales” en internet, con el objetivo de evitar abusos, engaños y riesgos de adicción, especialmente entre menores de edad.
La Administración del Ciberespacio de China redactó un conjunto de medidas administrativas para los servicios de internet que involucran humanos digitales y comenzó a solicitar opiniones públicas sobre el borrador.
Las medidas establecen que los proveedores de servicios que utilicen humanos digitales deberán mostrar de forma continua una etiqueta visible que indique “humano digital” junto al contenido.
Además, se prohíbe que los humanos digitales proporcionen “relaciones íntimas virtuales” a menores de 18 años, así como relaciones familiares o servicios que puedan fomentar el gasto excesivo.
De acuerdo con el borrador, el uso de información personal sensible para generar o modelar imágenes de humanos digitales deberá contar con el consentimiento informado de las personas involucradas. También se estipula que ninguna organización o individuo podrá utilizar humanos digitales con rasgos identificables de personas reales sin su autorización.
Igualmente, los humanos digitales tendrán prohibido difundir contenido que ponga en peligro la seguridad nacional, promueva la secesión o socave la unidad nacional, según el borrador de la normativa.

