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Mujeres del mundo se movilizan por Cuba: sororidad feminista

La Marcha Mundial de las Mujeres (MMM) convocó una jornada de 24 horas en apoyo a las luchas de las mujeres cubanas

Miles de mujeres en al menos una veintena de países se sumaron esta semana a una jornada mundial de 24 horas en solidaridad con Cuba. La idea fue planteada desde principios de abril por la Marcha Mundial de las Mujeres (MMM), una organización feminista que surgió en Canadá en 1995. La fecha se hizo coincidir con el 7 de abril, día en que la heroína cubana, fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas y defensora de la igualdad de género en el país, Vilma Espín cumpliría 96 años. El reclamo principal fue el fin del bloqueo de Estados Unidos, una política que –denuncian las organizaciones feministas– castiga con especial crudeza a las mujeres y las familias de la isla. 

En La Habana, cientos de mujeres se concentraron en el Parque Mariana Grajales. En Madrid, la protesta frente a la embajada estadounidense reunió a centenares de personas. También hubo manifestaciones en Santo Domingo, Buenos Aires, Ciudad de México y varias ciudades de Colombia. La convocatoria fue impulsada por la MMM, pero contó con el respaldo de la Federación de Mujeres Cubanas, la organización feminista estadounidense CODEPINK –que recientemente entregó tres toneladas de insumos en la isla– y decenas de colectivos de base en todo el mundo. Además de las manifestaciones callejeras, la jornada incluyó caravanas, plantones y donaciones materiales, como los 73 paneles solares que la caravana ‘Nuestra América’ entregó a comunidades cubanas en semanas recientes. 

Cuba es líder en la lista de 74 países, con mayor proporción de mujeres inventoras o innovadoras, según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, y el 53% de su fuerza científica tiene rostro de mujer; sin embargo, todo se hace más difícil cuando hay un bloqueo económico: el desarrollo, la vida cotidiana, la alimentación y el desempeño laboral se ven mellados. 

El bloqueo se cuenta por sí solo en las historias de mujeres cubanas; como miembro de una familia, quizás como la persona más responsable en ella; como madre múltiple o soltera; como profesional; como persona menstruante; como cubana… Se refleja en la carencia de insumos para practicar una cesárea, dar a luz con linternas porque el hospital no tiene luz, ver cómo una máquina de diálisis se apaga a media tarde…

Más de 32.800 mujeres embarazadas han enfrentado riesgos adicionales por las limitaciones energéticas derivadas de las sanciones, según datos oficiales citados por la Misión de Cuba ante la ONU. El acceso a leche maternizada, jeringuillas, anestesia y anticonceptivos se ha visto restringido porque muchas de esas tecnologías tienen patentes o componentes estadounidenses. En medio de todos los cortes eléctricos y la escasez de alimentación…, la mujer cubana aún libra batallas contra el machismo, el patriarcado, la discriminación, muchas veces en silencio; mas no se rinde porque rendirse no es una opción. Sin embargo, el costo, en salud mental, en cansancio, en renuncias silenciosas, es imposible de medir en indicadores.

¿Cómo hacer para resistir sin rendirse? El apoyo es fundamental, ese apoyo que llega de otras mujeres…

La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y todas las redes, programas, instituciones y leyes que se tejen a su alrededor han sido un elemento importante en la emancipación e igualdad de las mujeres.  Fue fundada en 1960 por Vilma Espín, y hoy agrupa a más de cuatro millones de mujeres; casi el 90% de las mujeres mayores de 14 años en la isla. En numerosos funciona una Casa de Orientación a la Mujer y la Familia, donde se atienden casos de violencia de género, se asesora sobre derechos laborales y se enseña a las jóvenes que su cuerpo es suyo. 

Las sanciones contra Cuba no distinguen género: golpean a hombres, niños, ancianos y, de manera especial, a mujeres. Pero el mundo lo percibe. Por eso miles de feministas en más de veinte países respondieron a la convocatoria de la Marcha Mundial de las Mujeres. No solo para condenar el bloqueo, sino para reconocer en las cubanas esa capacidad única de reinventar la supervivencia cada día. La sororidad, esta vez, fue una jornada de 24 horas que recorrió el mundo.

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